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Claves para competir en el mundo laboral moderno

      
La capacidad analítica es muy bien recibida por las empresas modernas (Imagen stock.xchng)
La capacidad analítica es muy bien recibida por las empresas modernas (Imagen stock.xchng)

Recientemente,  el Inacap de la Universidad Tecnológica de Chile realizó el III Seminario Internacional Sobre Desafíos de la Educación Superior, actividad que contó con la presencia de connotados expertos nacionales y extranjeros, entre los que destacó el director del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad del País Vasco, Clemente Lobato.


En su alocución el académico entregó varias claves a tener en cuenta en un mundo cambiante y cada vez más competitivo. Según Lobato, la gran falencia de los profesionales modernos es lo etéreo de sus conocimientos, pues no son pocos los que conservan lo estudiado hasta el día del examen para luego olvidar lo aprendido. Este comportamiento se repite a lo largo de toda la carrera.


Eso, sumado a la rapidez de los cambios tecnológicos y los avances en ciertas materias, genera egresados incapaces de desenvolverse en un campo donde el desarrollo va a una velocidad mayor a la que ellos aprenden. Lobato es claro en señalar que las “universidades entregan conocimientos que se vuelven obsoletos”, por lo que además se hace imprescindible que las casas de estudio entreguen competencias que de herramientas a los jóvenes para enfrentarse al mercado laboral.


Para el docente vasco, el primer punto en el que hay que poner atención es a la falta de mecanismos que permitan un real trabajo de colaboración entre los alumnos, lo que provoca profesionales individualistas e incapaces de formar equipos de trabajo. Para Lobato, esta  forma de trabajo del siglo XXI y de ahí la necesidad de cambiar a un sistema de trabajo y estudio que implique interdependencia.


Este modelo latino se contrapone al ejemplo anglosajón de tutorías en el que los propios alumnos generan lazos de apoyo, en el que algunas veces se da en forma reciproca entre las partes. Obviamente el educarse bajo este patrón de trabajo hace más fácil que se reproduzca en el mundo laboral con mejores resultados productivos que los que gustan de trabajar solos.


Poder de decisión


Otro factor es la creación de un pensamiento crítico que permita la toma de decisiones. Según Lobato, esto se desarrolla a través de la argumentación, la confrontación y el debate, lo cual debiera incentivar al alumno a asociar ideas y a encontrar caminos de solución diferentes para un mismo problema.


Esta capacidad analítica sin duda es muy bien recibida por las empresas modernas, las cuales requieren de profesionales proactivos y con capacidad de decisión ante eventuales problemas en su ejercicio. Sin embargo, esto también requiere de un voto de confianza de las empresas para con el trabajo que desarrollan sus empleados, permitiendo la horizontalidad de las líneas de mando.


Potenciar la divergencia


Otra carencia de los profesionales jóvenes es el poco poder de resolución con el que cuentan, pues hay una ausencia de incentivos que potencien el pensamiento divergente, la indagación de datos y la verificación de estos mismos. Esto provoca en el futuro que los profesionales asuman como cierto lo que provenga de los altos mandos de la empresa sin ningún cuestionamiento.


Lo anterior imposibilita el cambio de opiniones que las empresas modernas actuales propician como parte de su forma de trabajo.


Lo cierto es que lo que propone Lobato implica cambios importantes en la forma de trabajar en la mayoría de las empresas chilenas, más orientadas al modelo tradicional donde sólo la cabeza es la que toma las decisiones y crea las pautas de trabajo.



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