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Cómo asumir el fin de las vacaciones

      
<p> En las vacaciones el tiempo transcurre más lento y todo gira en torno a la familia, los amigos y buen lugar para descansar. Son días de relajo, dedicados principalmente a "desconectarse" y recargar energías nuevas para enfrentar el resto del año. La mala noticia es que no dura para siempre. </p><p><br/><br/> Por eso tan solo pensar en retomar la rutina laboral implica angustias y frustraciones para muchas personas e incluso algunas de ellas manifiestan síntomas similares a la depresión, tales como tristeza, irritabilidad, angustia, frustración y problemas en el ciclo de sueño, entre otros. Ellos viven lo que se conoce como depresión post-vacacional.<br/></p><p><br/> En efecto, según un estudio realizado por la empresa de recursos humanos Randstad en España el 57% de los trabajadores reconoce sufrir este síndrome. En Chile no existen cifras, pero volver al trabajo no es tarea fácil para nadie, dice Alejandra San Juan, psicóloga de la Universidad Andrés Bello. “Es un hecho inevitable que implica un trabajo físico y psicológico de un par de días para readaptarse a la cotidianeidad laboral, a los horarios y a las responsabilidades”, argumenta la experta. </p><p><br/><strong><br/> Frustración y nostalgia</strong><br/><br/> En ese proceso, muchos de los trabajadores presentan síntomas similares a los de la depresión, advierte la psicóloga, pero con menor intensidad y duración. Por otro lado, la vuelta al trabajo para muchos es vivida con nostalgia de los días de vacaciones. Aun cuando no hayan sido días óptimos son recordados mejor de lo que realmente fueron y, al comparar con la rutina laboral, ésta es percibida de manera negativa, lo que dificulta aún más los primeros días laborales. </p><p><br/><br/> Por lo mismo, las quejas por el trabajo serán más frecuentes de lo normal. Para no boicotear la tranquilidad, Alejandra San Juan recomienda darle un nuevo significado al trabajo. "No como sinónimo de cansancio, agobio y malos ratos, sino como un lugar de beneficios, que permite salir de vacaciones, pagar deudas, realizarse profesionalmente, compartir con compañeros de trabajo y de conocer gente nueva”, explica. </p><p><br/><br/> Sentir que se vuelve a lo mismo puede abrumar, por eso la experta recomienda trazarse metas para el año que comienza y nuevos proyectos que permitan romper la rutina. Y, para disminuir el impacto de la primera semana laboral, se sugiere entrar a mediados de semana, así se produce una adaptación más paulatina de las actividades habituales, que se ve coronada con la llegada del primer fin de semana de vuelta de vacaciones. </p><p><br/><br/> “El retorno puede vivirse como el reencuentro con lo propio, con su espacio, con los amigos. Se puede aprovechar los tiempos libres, los fines de semana de sol y de buen tiempo para salir de paseo, para juntarse con amigos”, comenta la psicóloga. La clave, agrega, está en realizar actividades que permitan volver a la rutina sin tanto agobio. </p><p><br/><br/> Vivir de manera positiva el retorno, disminuye el estrés muchas veces inevitable. Sin embargo, señala San Juan, si los síntomas se prolongan e intensifican, es recomendable consultar un profesional, ya que puede tratarse de un problema mayor. <br/><br/><br/></p>

En las vacaciones el tiempo transcurre más lento y todo gira en torno a la familia, los amigos y buen lugar para descansar. Son días de relajo, dedicados principalmente a "desconectarse" y recargar energías nuevas para enfrentar el resto del año. La mala noticia es que no dura para siempre.



Por eso tan solo pensar en retomar la rutina laboral implica angustias y frustraciones para muchas personas e incluso algunas de ellas manifiestan síntomas similares a la depresión, tales como tristeza, irritabilidad, angustia, frustración y problemas en el ciclo de sueño, entre otros. Ellos viven lo que se conoce como depresión post-vacacional.


En efecto, según un estudio realizado por la empresa de recursos humanos Randstad en España el 57% de los trabajadores reconoce sufrir este síndrome. En Chile no existen cifras, pero volver al trabajo no es tarea fácil para nadie, dice Alejandra San Juan, psicóloga de la Universidad Andrés Bello. “Es un hecho inevitable que implica un trabajo físico y psicológico de un par de días para readaptarse a la cotidianeidad laboral, a los horarios y a las responsabilidades”, argumenta la experta.



Frustración y nostalgia


En ese proceso, muchos de los trabajadores presentan síntomas similares a los de la depresión, advierte la psicóloga, pero con menor intensidad y duración. Por otro lado, la vuelta al trabajo para muchos es vivida con nostalgia de los días de vacaciones. Aun cuando no hayan sido días óptimos son recordados mejor de lo que realmente fueron y, al comparar con la rutina laboral, ésta es percibida de manera negativa, lo que dificulta aún más los primeros días laborales.



Por lo mismo, las quejas por el trabajo serán más frecuentes de lo normal. Para no boicotear la tranquilidad, Alejandra San Juan recomienda darle un nuevo significado al trabajo. "No como sinónimo de cansancio, agobio y malos ratos, sino como un lugar de beneficios, que permite salir de vacaciones, pagar deudas, realizarse profesionalmente, compartir con compañeros de trabajo y de conocer gente nueva”, explica.



Sentir que se vuelve a lo mismo puede abrumar, por eso la experta recomienda trazarse metas para el año que comienza y nuevos proyectos que permitan romper la rutina. Y, para disminuir el impacto de la primera semana laboral, se sugiere entrar a mediados de semana, así se produce una adaptación más paulatina de las actividades habituales, que se ve coronada con la llegada del primer fin de semana de vuelta de vacaciones.



“El retorno puede vivirse como el reencuentro con lo propio, con su espacio, con los amigos. Se puede aprovechar los tiempos libres, los fines de semana de sol y de buen tiempo para salir de paseo, para juntarse con amigos”, comenta la psicóloga. La clave, agrega, está en realizar actividades que permitan volver a la rutina sin tanto agobio.



Vivir de manera positiva el retorno, disminuye el estrés muchas veces inevitable. Sin embargo, señala San Juan, si los síntomas se prolongan e intensifican, es recomendable consultar un profesional, ya que puede tratarse de un problema mayor.



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