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Triunfar sobre la miseria

      
Camisas, sacos, vestidos, sombreros y el ruido de una máquina de coser. Es el vestuario de canal 12. Por allí pasaron Ricardo Espalter, Eduardo D’ Angelo y otras referencias del humor nacional. "Imaginate lo que te debías reír con esos tipos. Eran unos genios. Yo me perdí la mejor época", dice Manuela Da Silveira, productora, guionista y ahora movilera de Telemental. Da Silveira se mueve en el canal como en su casa. Saluda a todo el mundo, trabaja para distintos programas y se divierte mientras lo hace. Su sueño, quedarse allí durante "mucho tiempo". Y no perderse nada más.

Manuela Da Silveira (26) es egresada de la Universidad Católica por la Licenciatura en Comunicación Social. Antes de terminar la carrera realizó una experiencia de intercambio académico en México. Allí trabajó en Televisa, la compañía de medios de comunicación en español más grande del mundo. Ese fue su primer trabajo.

¿Qué es lo que más rescatás de esa experiencia?

"Fue un muy buen momento. Esa tele es una lección. Los que escriben las novelas son unos expertos. Son cínicos, te enganchan. Saben de tele y todo lo hacen por algo. Aprendés mucho y algo que está bueno es que tenés responsabilidades grandes aunque tengas 22 años."

¿Por qué decidiste volver?

"Porque no había probado acá. Sabía que volver a Uruguay costaba, pero formar una familia allá no estaba ni ahí... Yo quería criar un nene correteando por acá. No es una necesidad inmediata, pero si me quedaba mucho tiempo y empezaba a clavarme con cosas: ¿Cómo volvía?"

Su primer trabajo en Uruguay fue en la agencia de publicidad Punto. Después pasó por Canal 10 en el programa "Distracción", de Orlando Petinatti, y en marzo de 2007 ingresó al canal 12 como guionista del Show del Mediodía. Uno de sus trabajos más reconocidos en el programa fue el sketch de "El Lolo", parodia a la comedia argentina "La Lola".

Has trabajado en distintas propuestas relacionadas con el humor, ¿por qué?

"Me encanta. Creo que es eso de "el triunfo de la miseria". El humor descarga. Pensá de qué te reís. Te reís de tu jefe, por ejemplo, porque triunfás de la miseria."

Da Silveira habla y se olvida del grabador y de la cámara. O eso parece. Palabras sencillas, diálogo directo y anécdotas que va contando a medida que le vienen a la mente. Todo acompañado de gestos y ademanes. Cuando habla del humor habla en serio. Pero no seria. Si algo tiene la charla con Da Silveira son comentarios graciosos entre frase y frase.

"La tele es masiva. No es lo mismo que hacer reír en tu vida. Eso está bueno de Cacho y Maxi (De la Cruz). Vos podés decir ‘no es mi estilo de humor’, pero tampoco es el de Maxi. En la tele el humor tiene un camino de humildad que está bueno. El humorista pierde; no se para más arriba que vos. Si te tiene que esperar te espera. Marca el chiste bien marcado para que se entienda. Un chiste mal marcado es una mierda por más inteligente que sea."

De cara al público

Valorando el humor de esa manera habla del vestuario del canal como una suerte de santuario de grandes referencias."Este lugar está bueno", dice golpeando la mesa con el dedo. "En la época de Plop se juntaban acá". Hoy sigue siendo el lugar por donde pasan los humoristas antes de salir al aire. Y ella disfruta escuchando anécdotas y participando de los chistes.

Parte de su dominio por las herramientas del humor las adquirió en un curso de stand up dictado por el argentino Alejandro Angelini. Si bien todavía "no se largó" a presentarse en público, confiesa que "le encantaría". "Está salado. Caés a una fiesta, a romper esa privacidad, con gente que está dos copas más tarde, y te tenés que parar ahí con lo que sos… ¡Dios!", exclama y suelta una risa encogiéndose de hombros.

Desde hace un par de meses es la movilera de Telemental, programa conducido por Rafael Villanueva y Rafael Cotelo (domingos 22.30). Pararse delante de las cámaras todavía la pone nerviosa. "A veces antes de salir al aire se me duermen las manos, trato de hablar y no me sale." En esos momentos rescata una de las cosas que aprendió del atletismo. "Digo: ta, tengo que poder".

Esa capacidad de autosuperación siente que se la transmitió su padre Jorge Da Silveira al estimularla a ella y a su hermana a realizar deportes desde pequeñas. Hoy casi no lo practica, pero lleva esa enseñanza con orgullo.

Hija de uno de los periodistas deportivos más reconocidos del país, dice que "ser hija de" es algo muy dramatizado. De cara a un trabajo, explica, no sabés si no te lo dan porque sos "hija de" y si te lo dan te quedás dudando si te valoran o no. "Ya está. Tu padre te quiere como cualquier otro padre. Si tenés una oportunidad aprovechala y no hagas la plancha".

En este tiempo de mayor exposición mediática se volvió a enfrentar a ese "ser hija de". "Le tenía miedo. Pero no tuve tantas críticas", dice sacándole importancia. Cuando más lo siente es cuando hace notas en la calle y le dicen que se le parece. "Yo me río, me parece gracioso. Les digo ‘no sean malos, yo me quiero casar, no me digan que soy igual’. Es lo que te decía, el humor es triunfar sobre la miseria".

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