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<div align=justify><font size=2 pt face=times new roman color=333333><font size=2 pt face=arial, helvetica color=ff0000>Un nuevo nivel de acción</font><br/><br/> Raymond Gilmartin, el ex consejero delegado de Merck, explicó cómo la empresa farmacéutica se involucró en dos campañas de impacto social: proporcionando tratamientos con antirretrovirales para pacientes de SIDA/VIH en África y respaldando una medicina incluida en Medicare en los EEUU (sistema gubernamental de seguro médico y hospitalario para personas de 65 años o mayores). Inicialmente, dijo, estas dos causas parecían estar en conflicto con los intereses de los accionistas. <br/><br/> Recuerda que, en 2000, la industria farmacéutica estaba sitiada por activistas y políticos que amenazaban con revocar los regímenes globales de propiedad intelectual. La amenaza se basaba en los recelos de que las empresas farmacéuticas utilizasen estas protecciones para evitar que los fabricantes de genéricos ofrecieran antirretrovirales que pudieran salvar la vida de los pacientes necesitados.<br/><br/> Merck ya estaba vendiendo estos medicamentos a un precio de descuento a las naciones pobres, pero el personal de Merck pidió a Gilmartin hacer algo más. Él aprobó un proyecto conjunto con la fundación Gates y el Gobierno de Botswana para proporcionar educación, prevención y antirretrovirales en el país, que tenía una tasa de infección de VIH superior al 40%. Los pacientes que reciben medicinas recobran la esperanza, lo que anima a que más gente se haga pruebas para saber si tiene la enfermedad, dijo. A cambio, esto hace que sea más fácil prevenir la trasmisión.<br/><br/> Durante años, Merck ha participado en programas corporativos tradicionales de donaciones, que incluyen la educación científica, disponibilidad de medicinas de descuento para pacientes pobres, además de respaldar proyectos comunitarios en lugares donde Merck tiene instalaciones. El SIDA en los países en desarrollo nos llevó a un nuevo nivel de acción, dijo Gilmartin. Los pasos dados en Botswana callaron a los activistas que querían que desapareciera el régimen de propiedad intelectual, que es la base de la estructura de beneficios de la industria farmacéutica.<br/><br/> Prácticamente al mismo tiempo, las personas mayores de EEUU reivindicaban la concesión de beneficios médicos por parte de Medicare. La industria, como un todo, se opuso. Los fabricantes de medicamentos temían que el beneficio pudiera llevar a un control gubernamental de los precios de los medicamentos que limitarían eventualmente los beneficios corporativos y los retornos para los accionistas. Gilmartin fue uno de los primeros líderes de las empresas farmacéuticas que apoyaron las propuestas del beneficio de Medicare, siempre y cuando fuera administrado por planes de seguros privados, y no por el Gobierno. Al final, el Congreso aprobó el plan.<br/><br/> Las propuestas para acabar con la protección de la propiedad intelectual y la creación de controles efectivos de precios en EEUU habrían perjudicado seriamente a Merck y sus accionistas. En lugar de presionar contra ideas de este tipo, creemos que la industria puede desempeñar un papel constructivo, dijo. Una solución mejor, bien demostrada, vale más que 1.000 miembros de un grupo de presión.<br/><br/> Según Gilmartin, la buena voluntad generada por el comportamiento de Merck en Botswana y durante el debate sobre el beneficio de medicamentos por parte de Medicare ayudó a compensar las críticas que la empresa estaba recibiendo por su analgésico Vioxx, responsable de los problemas cardiacos de algunos pacientes. Los años de comportamiento responsable nos ayudaron en estos momentos. No tengo ninguna duda de que la filantropía empresarial tradicional es importante, pero también creo que los tiempos en que vivimos sugieren que hay ocasiones en las que los negocios deben ir por delante.<br/><br/><font size=2 pt face=arial, helvetica color=ff0000> Limitar las donaciones a las organizaciones no lucrativas</font><br/><br/> Las empresas de nueva creación con fines lucrativos podrían cubrir ciertas necesidades en el sector de impacto social, pero corren el riesgo de entrar en conflicto con el objetivo de proporcionar retornos a los inversores y curar los males sociales, de acuerdo con los participantes en el panel titulado Modelos innovadores para el apoyo y el incentivo para el crecimiento de empresas sociales.<br/><br/> Nir Tsuk, director de la sociedad global en Ashoka, la organización mundial no lucrativa que proporciona subvenciones a los emprendedores sociales, dijo que su grupo no apoya los esfuerzos con fines lucrativos. La idea básica es que ya hay mucho capital de riesgo patrocinando proyectos empresariales con fines lucrativos. Nos gustaría apoyar a las no lucrativas para equilibrar un poco la balanza. Él señaló que las preocupaciones de naturaleza social desafían el modelo con fines lucrativos. Por ejemplo, dijo, es imposible imaginarse un modelo de negocio con fines lucrativos que patrocinase un programa de Ashoka centrado en tratar el tema del incesto en las familias de clase media indias.<br/><br/> Anne Marie Burgoyne, directora de cartera de la Fundación Draper Richards en San Francisco, que subvenciona a emprendedores sociales emergentes, también limita las donaciones a las organizaciones no lucrativas. Verdaderamente creo que se pueden hacer las dos cosas. Debes tener una misión y tener cuidado en no malgastar los recursos de aquellos a los que sirves.<br/><br/> Burgoyne dijo que los emprendedores sociales deberían valorar si su negocio puede generar retornos tanto a los inversores como a las empresas con fines lucrativos. Las causas sociales pueden estar mejor servidas por los inversores que generan retornos significativos en organizaciones con fines lucrativos que no están orientadas hacia fines sociales y que, entonces, donan el dinero a las organizaciones no lucrativas.<br/><br/> Ella también dijo que los emprendedores que actúan en organizaciones sociales con fines lucrativos precisan administrar las expectativas de los inversores sin comprometer su misión social. Otra consideración importante son los empleados. Los trabajadores a menudo están dispuestos a aceptar salarios más bajos si, con eso, sienten que están beneficiando a la sociedad al trabajar en una organización no lucrativa.<br/><br/> Patrick Fitzgerald, presidente de RecycleBank, una empresa con fines lucrativos con sede en Filadelfia, que incentiva al reciclaje, dice que las empresas no lucrativas a menudo carecen del compromiso y la claridad de visión de una empresa lucrativa. Él reconoce que hay un equilibrio entre las organizaciones lucrativas y los grupos de impacto social como RecycleBank, que proporciona a los hogares aparatos de radiofrecuencia para medir la cantidad de material reciclado cada semana. Los hogares, a su vez, ganan cupones para gastarlos en los comercios participantes en el programa dependiendo del volumen reciclado.<br/><br/> Las organizaciones no lucrativas siempre corren el peligro de verse presionadas por el prepuesto, añadió. Encontramos instituciones que dicen que la parte medioambiental de su programa existe para que los accionistas puedan sentirse bien y realmente nadie se preocupa de si está generando un beneficio económico o no. No creo que esto sea sostenible. En algún momento alguien pondrá fin al programa.<br/><br/>
"Un nuevo nivel de acción"

Raymond Gilmartin, el ex consejero delegado de Merck, explicó cómo la empresa farmacéutica se involucró en dos campañas de impacto social: proporcionando tratamientos con antirretrovirales para pacientes de SIDA/VIH en África y respaldando una medicina incluida en Medicare en los EEUU (sistema gubernamental de seguro médico y hospitalario para personas de 65 años o mayores). Inicialmente, dijo, estas dos causas parecían estar en conflicto con los intereses de los accionistas.

Recuerda que, en 2000, la industria farmacéutica estaba sitiada por activistas y políticos que amenazaban con revocar los regímenes globales de propiedad intelectual. La amenaza se basaba en los recelos de que las empresas farmacéuticas utilizasen estas protecciones para evitar que los fabricantes de genéricos ofrecieran antirretrovirales que pudieran salvar la vida de los pacientes necesitados.

Merck ya estaba vendiendo estos medicamentos a un precio de descuento a las naciones pobres, pero el personal de Merck pidió a Gilmartin hacer algo más. Él aprobó un proyecto conjunto con la fundación Gates y el Gobierno de Botswana para proporcionar educación, prevención y antirretrovirales en el país, que tenía una tasa de infección de VIH superior al 40%. Los pacientes que reciben medicinas recobran la esperanza, lo que anima a que más gente se haga pruebas para saber si tiene la enfermedad, dijo. A cambio, esto hace que sea más fácil prevenir la trasmisión.

Durante años, Merck ha participado en programas corporativos tradicionales de donaciones, que incluyen la educación científica, disponibilidad de medicinas de descuento para pacientes pobres, además de respaldar proyectos comunitarios en lugares donde Merck tiene instalaciones. "El SIDA en los países en desarrollo nos llevó a un nuevo nivel de acción", dijo Gilmartin. Los pasos dados en Botswana callaron a los activistas que querían que desapareciera el régimen de propiedad intelectual, que es la base de la estructura de beneficios de la industria farmacéutica.

Prácticamente al mismo tiempo, las personas mayores de EEUU reivindicaban la concesión de beneficios médicos por parte de Medicare. La industria, como un todo, se opuso. Los fabricantes de medicamentos temían que el beneficio pudiera llevar a un control gubernamental de los precios de los medicamentos que limitarían eventualmente los beneficios corporativos y los retornos para los accionistas. Gilmartin fue uno de los primeros líderes de las empresas farmacéuticas que apoyaron las propuestas del beneficio de Medicare, siempre y cuando fuera administrado por planes de seguros privados, y no por el Gobierno. Al final, el Congreso aprobó el plan.

"Las propuestas para acabar con la protección de la propiedad intelectual y la creación de controles efectivos de precios en EEUU habrían perjudicado seriamente a Merck y sus accionistas. En lugar de presionar contra ideas de este tipo, creemos que la industria puede desempeñar un papel constructivo", dijo. "Una solución mejor, bien demostrada, vale más que 1.000 miembros de un grupo de presión".

Según Gilmartin, la buena voluntad generada por el comportamiento de Merck en Botswana y durante el debate sobre el beneficio de medicamentos por parte de Medicare ayudó a compensar las críticas que la empresa estaba recibiendo por su analgésico Vioxx, responsable de los problemas cardiacos de algunos pacientes. "Los años de comportamiento responsable nos ayudaron en estos momentos. No tengo ninguna duda de que la filantropía empresarial tradicional es importante, pero también creo que los tiempos en que vivimos sugieren que hay ocasiones en las que los negocios deben ir por delante".

Limitar las donaciones a las organizaciones no lucrativas

Las empresas de nueva creación con fines lucrativos podrían cubrir ciertas necesidades en el sector de impacto social, pero corren el riesgo de entrar en conflicto con el objetivo de proporcionar retornos a los inversores y curar los males sociales, de acuerdo con los participantes en el panel titulado Modelos innovadores para el apoyo y el incentivo para el crecimiento de empresas sociales.

Nir Tsuk, director de la sociedad global en Ashoka, la organización mundial no lucrativa que proporciona subvenciones a los emprendedores sociales, dijo que su grupo no apoya los esfuerzos con fines lucrativos. "La idea básica es que ya hay mucho capital de riesgo patrocinando proyectos empresariales con fines lucrativos. Nos gustaría apoyar a las no lucrativas para equilibrar un poco la balanza". Él señaló que las preocupaciones de naturaleza social desafían el modelo con fines lucrativos. Por ejemplo, dijo, es imposible imaginarse un modelo de negocio con fines lucrativos que patrocinase un programa de Ashoka centrado en tratar el tema del incesto en las familias de clase media indias.

Anne Marie Burgoyne, directora de cartera de la Fundación Draper Richards en San Francisco, que subvenciona a emprendedores sociales emergentes, también limita las donaciones a las organizaciones no lucrativas. "Verdaderamente creo que se pueden hacer las dos cosas. Debes tener una misión y tener cuidado en no malgastar los recursos de aquellos a los que sirves".

Burgoyne dijo que los emprendedores sociales deberían valorar si su negocio puede generar retornos tanto a los inversores como a las empresas con fines lucrativos. Las causas sociales pueden estar mejor servidas por los inversores que generan retornos significativos en organizaciones con fines lucrativos que no están orientadas hacia fines sociales y que, entonces, donan el dinero a las organizaciones no lucrativas.

Ella también dijo que los emprendedores que actúan en organizaciones sociales con fines lucrativos precisan administrar las expectativas de los inversores sin comprometer su misión social. Otra consideración importante son los empleados. Los trabajadores a menudo están dispuestos a aceptar salarios más bajos si, con eso, sienten que están beneficiando a la sociedad al trabajar en una organización no lucrativa.

Patrick Fitzgerald, presidente de RecycleBank, una empresa con fines lucrativos con sede en Filadelfia, que incentiva al reciclaje, dice que las empresas no lucrativas a menudo carecen del compromiso y la claridad de visión de una empresa lucrativa. Él reconoce que hay un equilibrio entre las organizaciones lucrativas y los grupos de impacto social como RecycleBank, que proporciona a los hogares aparatos de radiofrecuencia para medir la cantidad de material reciclado cada semana. Los hogares, a su vez, ganan cupones para gastarlos en los comercios participantes en el programa dependiendo del volumen reciclado.

Las organizaciones no lucrativas siempre corren el peligro de verse presionadas por el prepuesto, añadió. "Encontramos instituciones que dicen que la parte medioambiental de su programa existe para que los accionistas puedan sentirse bien y realmente nadie se preocupa de si está generando un beneficio económico o no. No creo que esto sea sostenible. En algún momento alguien pondrá fin al programa".

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