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Calidad de la Educación Superior: Responsabilidades del sector público y privado

      
La socióloga chilena María José Lemaitre, Secretaria Técnica de la Comisión Nacional de Acreditación en Chile y Presidenta de la Red Iberoamericana para el Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (RIACES), realizó una conferencia en la cual habló sobre las responsabilidades públicas y privadas en el desarrollo de la Educación Superior en América Latina. Para su exposición la socióloga utilizó como referente el ejemplo chileno, dado que Chile es el país que se encuentra más avanzado en lo que refiere a calidad en la Educación Superior en América Latina.

"Como nunca, la riqueza (o pobreza) de las naciones – así como la de sus ciudadanos – depende de la calidad de sus sistemas de Educación Superior", señaló Lemaitre en el comienzo de su exposición. Luego de esta afirmación la profesional señaló que, si bien, durante muchos años la Educación Superior no parecía ser socialmente rentable, hoy se ha convertido en una prioridad para muchos países y, por lo tanto, urge la formulación de políticas públicas.

Partiendo de la premisa de que "el desarrollo de los países está ligado al conocimiento y al desarrollo de una gama cada vez más amplia de habilidades", en su disertación Lemaitre analizó las distintas funciones asociadas a la Educación Superior desde el punto de vista de la responsabilidad que le compete a los sectores públicos y privados, y remarcó los desafíos que la coexistencia de ambos sectores instala para el manejo del sistema. Para realizar dicho análisis estableció el significado de cada uno de ellos y los medios a través de los cuales ejercen su influencia.

Definió al sector privado como "aquellas iniciativas, intereses, provisiones y beneficios que pueden asignarse a un actor individual, sea éste una persona o una institución". Y consecuentemente como sector público a "aquellas instancias cuyos objetivos no están orientados a un beneficiario individual, sino que tienen como referente a beneficiarios sociales o colectivos, habitual (pero no necesariamente) intermediadas por el Estado u organismos de gobierno".

Lamaitre remarcó que, si bien la Educación Superior debe ser tomada como un bien público, uno se puede encontrar con universidades privadas que operan con vocación pública. Como con universidades públicas que actúan con una lógica privada, dado que tienen que obtener recursos y por lo tanto terminan actuando con una perspectiva de beneficio privado de lo que le sirve a la institución y no de lo que le sirve al sistema educativo.

La experta chilena remarcó que las denominaciones no tienen una intención clasificatoria, sino dejar en claro que "no se puede decir que es mejor si es público o si es privado, es distinto, y eso es lo que debemos mirar". Lemaitre señaló además que existen diferencias en los roles y por lo tanto diferentes prioridades, "hay cosas que por ejemplo la universidad pública no debería hacer, porque no lo va a hacer como el sector privado, y hay cosas que el sector privado en la realidad no hace y más vale que no diga que hace".

En su charla la socióloga chilena distinguió las principales áreas de actividad de la Educación Superior: Desarrollo académico (producción de conocimientos, ciencia y tecnología), Formación profesional (destinada fundamentalmente al mercado de trabajo, con distintos niveles de especialización) y Formación técnica (que tradicionalmente no ha sido considerada una parte integrante de la educación superior, pero que se incluye de manera cada vez más frecuente). Y a partir de esta distinción señaló la relación de cada una de ellas con los sectores público y privado y los mecanismos de políticas de financiamiento, regulación e información.

En relación al sector público, Lemaitre sostuvo que "la responsabilidad pública se centra principalmente en la necesidad de asegurar la calidad y la equidad en los diferentes niveles de actividad de la Educación Superior". Lo cual significa desarrollar o apoyar el desarrollo de procedimientos adecuados de aseguramiento de la calidad, "incluyendo establecer y mantener estándares mínimos de funcionamiento, promover la participación de diversos actores en el proceso de aseguramiento de la calidad y asegurar la transparencia de los procedimientos que se apliquen para ello".

Además, señaló como funciones fundamentales del sector público el establecimiento de esquemas de financiamiento de la investigación y mecanismos de apoyo a la docencia y a los insumos y procesos vinculados a ésta, tales como el desarrollo curricular, las tecnologías de información, los recursos de aprendizaje, las políticas de recursos humanos y otros aspectos semejantes. Como también la provisión de una información oportuna, confiable y válida ya que, según señaló, ningún otro actor en el sistema tiene la capacidad, el interés o los incentivos para hacerlo.

Con respecto al sector privado Lemaitre señaló que la Formación Profesional es una de las áreas donde los beneficios privados son más evidentes y que pueden aportar a través de becas, créditos… Así como también en lo que refiere a la Formación Técnica dado la estrecha relación que existe entre el sector privado y el sector productivo. Según la socióloga chilena los mecanismos de aseguramiento de la calidad debieran, por lo tanto, desarrollarse principalmente a través de los vínculos establecidos con las empresas y el mercado de trabajo.

Finalmente, expuso una serie de afirmaciones que según la propia socióloga quizás resulten "un poco insolentes", pero en definitiva buscan poner sobre la mesa temas que resultan importantes a la hora de debatir sobre cuáles son los Caminos de la Educación Superior en América Latina:

"La educación superior es demasiado compleja y estratégica para que sea una actividad privada", al tratarse de quehaceres costosos, con retorno a muy largo plazo, y que, por lo tanto, no pueden ser evaluadas con consideraciones costo – beneficio de la manera habitual.

"Es demasiado cara y su cobertura es demasiado amplia como para que sea una actividad exclusiva del Estado", si bien no puede dejarse exclusivamente en manos privadas, hay múltiples actividades que pueden desempeñarse con éxito por parte del sector privado.

"Es demasiado importante para dejarla sólo en manos de las instituciones de Educación Superior". Es necesario que la Educación Superior se vincule con el medio disciplinario, profesional y laboral asociado al desempeño de la profesión u ocupación a que se refiere. Y al mismo tiempo, tiene que ver con una nueva forma de entender el concepto de autonomía de la Educación Superior. "Cuando las universidades se plantean la autonomía tiene clarísimo que tienen que ser autónomas con respecto al Estado. Sin embargo, es bastante curioso que las universidades defienden con mucho menos celos su autonomía con las agencias de financiamiento que imponen líneas de investigación o áreas de desarrollo", enfatizó Lemaitre.

La especialista chilena cerró su intervención exhortando a un trabajo conjunto entre el sector público y el sector privado. "La Educación Superior puede contener un elemento privado fuerte cuando existe un sector público también fuerte y sólido, que le da consistencia al conjunto, a través de políticas claras, consistentes y centradas en la calidad y la equidad."

"Responsabilidades públicas y privadas en la Educación Superior" Versión Word

"Responsabilidades públicas y privadas en la Educación Superior" Versión Power Point
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