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Entrevista al Cr. Roberto Brezzo

      
En el Acuerdo General de Comercialización de Servicios (GATS), regulado por la Organización Mundial del Comercio, la Educación Superior integra el sector educativo, siendo el quinto sector contemplado. Dentro de este marco se está negociando la liberalización del comercio. A la fecha sólo dos países de América Latina han establecido compromisos (México y Panamá). Nuestro país no lo ha hecho, si bien no tiene restricciones de acceso a su mercado para proveedores de educación superior extranjeros, los cuales tienen el mismo tratamiento que los nacionales.

Según la investigación realizada por Cr, Roberto Brezzo, las repercusiones a nivel nacional del tema de la internacionalización de la enseñanza y las negociaciones en el ámbito de GATS, vienen creciendo en interés en los medios universitarios, aunque no se ha convertido en un tema central. Probablemente esto se deba a que en Uruguay la presencia de proveedores extranjeros es tenue y marginal, a diferencia de lo que sucede en otros países de la región.

Universia (U)- ¿Qué implica la internacionalización de la Educación Superior?

Roberto Brezzo (RB)- La internacionalización involucra cuatro diferentes aspectos: movilidad de estudiantes entre países; movilidad de docentes e investigadores; instalación de universidades en un país distinto al de origen; educación a distancia. El proceso de internacionalización en la educación superior no es ajeno al proceso de globalización que se está observando. En la educación superior, en especial, esto se ve impulsado por varios factores: la disminución de estudiantes locales en los países desarrollados, como resultado de procesos demográficos, lo que los obliga a buscar estudiantes fuera de su país; la creciente demanda por educación superior en los países en desarrollo; el creciente valor productivo del conocimiento que hace que a la creación y transmisión de conocimiento se le adjudique una alta significación, lo que explica su aparición en las negociaciones del GATS y el desarrollo de las TIC (tecnologías de la información y comunicación) que han impulsado fuertemente la enseñanza a distancia.

U- ¿Qué peculiaridades muestra Uruguay que lo diferencian del resto de América Latina?

RB- Las peculiaridades más significativas son que, a diferencia de los demás países de América Latina, Uruguay tradicionalmente ha recibido más estudiantes del exterior de los que envía. Esto puede explicarse por un conjunto de razones: el prestigio y percepción de calidad que tiene la educación superior uruguaya en el exterior; el acceso sin limitaciones y gratuito a la educación en la Universidad de la República y las limitaciones de los sistemas universitarios de países cercanos para recibir a todos los aspirantes que desearían estudiar, lo que deja una cantidad de potenciales estudiantes sin atender.
Otra diferencia es que en Uruguay no está instalada ninguna universidad extranjera en forma directa. Sí existe su presencia, pero mediante convenios con instituciones locales. En este sentido se observa una creciente oferta de programas, especialmente de posgrado, ofrecidos por universidades locales dentro de convenios de cooperación con universidades extranjeras.
El desarrollo de la educación a distancia aún no ha tenido un gran desarrollo a pesar del alto porcentaje de la población que tiene acceso a Internet. El costo relativamente alto y las limitaciones de acceso a la banda ancha quizás sean lo que explique que aún no se no haya logrado el desarrollo que se observa en otros países. De hecho las universidades locales tienen una limitadísima oferta por este modo a pesar de tener las condiciones y medios para hacerlo.

U- ¿Cuál es su opinión respecto a si la enseñanza debe estar o no incluida en el GATS como bien comerciable?

RB- Mi opinión personal es que la enseñanza no debería ser tratada como un servicio comercial más, por tratarse de un bien social con características e implicancias muy diferentes a los demás servicios. Sin embargo, creo que hay que ser realista y el hecho es que ya está incluida en el GATS, en consecuencia, de lo que se trata, es de lograr los mejores resultados dentro de este ámbito. Pero para ello es necesario tener claro que la enseñanza no es un servicio más, sino que debe tener un tratamiento bien diferente por sus implicancias sociales. De ahí que se reclama una activa participación de los actores del proceso educativo en el proceso negociador.

U- Teniendo en cuenta que este proceso aún no ha impactado fuertemente en nuestro país, ¿cuáles son los principales miedos que presentan las universidades frente a esta nueva realidad?

RB- En realidad no puede decirse que existan miedos. Lo que se observa es que del análisis del proceso de internacionalización y teniendo en cuenta cómo ha avanzado en otros países se perciben amenazas y oportunidades.
Las amenazas se perciben en el sentido de que si bien la incorporación de prestigiosas universidades extranjeras a nuestro medio puede aportar un nivel de conocimientos importante, por otra parte, si lo hacen solas, esa enseñanza puede que no sea pertinente y relevante para nuestra realidad. También se ve como una amenaza que el traslado de los conocimientos de estas universidades pueda ser un obstáculo para el impulso y desarrollo de la investigación local que genera conocimiento referido y adecuado a nuestra realidad. Otra de las amenazas es la referida a la educación a distancia, dónde se observa que existe una abundante oferta de formación que frecuentemente no responde a los parámetros de calidad educativa que se han impuesto en el país (bajas cargas horarias, nivel de profesores no conocido; pruebas no debidamente controladas al no ser presenciales, etc).
Debe destacarse que este proceso también plantea oportunidades para nuestro sistema universitario nacional. En efecto, por las razones ya expuestas, en la medida que haya mecanismos que faciliten la movilidad estudiantil, Uruguay podrá verse beneficiado. Por otro lado, la educación a distancia también puede ser utilizada por nuestras universidades para ampliar su ámbito de operación. También pueden eventualmente instalarse en el exterior, tanto para actividades educativas, como de investigación y extensión. Por último, la disposición de universidades extranjeras a salir al exterior ha permitido a universidades locales lograr convenios de cooperación que les permite sumar a sus propuestas el rico acervo de estas universidades mejorando su oferta educativa en beneficio de la sociedad.

U- ¿Cuáles le parece que son las principales causas por las cuáles en Uruguay no se instalan universidades extranjeras?

RB- En realidad, como hemos dicho, en Uruguay hay universidades extranjeras funcionando, pero en todos los casos dentro de convenios con universidades locales. También hay universidades extranjeras operando en actividades de investigación y extensión, con acuerdos con instituciones públicas y privadas. Esta circunstancia se da fundamentalmente por las condiciones establecidas en el decreto 308/95 que estableció la normativa para la instalación de universidades privadas. Entre otras cosas se limita la cantidad de profesores extranjeros y la nacionalidad de sus directivos. A esto se suma la dimensión del mercado educativo uruguayo que hace más atractivo y viable ingresar mediante convenios con universidades locales para actividades puntuales o aún para proyectos más ambiciosos.

U-¿Cuáles serían los beneficios y desventajas de que se produzca dicha instalación?

RB- Siempre es beneficioso que se instalen universidades prestigiosas que enriquezcan la oferta educativa del país en la medida que lo hagan sujetos a los mismos requisitos y cumpliendo las mismas normas que todas las demás.

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