text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Fiebre aftosa, una enfermedad económica que castiga a Argentina

      
A pesar de la alarma generada, la aftosa no supone ningún riesgo para la salud de los seres humanos, a diferencia de la tan temida gripe aviar o la enfermedad de las vacas locas. El virus afecta la boca, el hocico, las pezuñas y otras partes de ciertos animales de pezuña hendida, como bovinos, ovinos, caprinos, porcinos, jabalíes, ciervos, llamas y vicuñas, entre otros. A los pocos días de infectarse, empiezan a aparecer lesiones en la boca de los animales que generan pérdida del apetito, más tarde experimentan problemas para caminar debido a pequeñas úlceras que crecen en las pezuñas, haciendo la comida y el agua inalcanzables. Al final, mueren de inanición.

La hipótesis del contrabando

Mientras el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de Argentina trata de cerrar su investigación sobre la verdadera causa del nuevo brote, por el momento, el laboratorio responsable de la fabricación de la vacuna, Biogénesis, se limitó a decir en un comunicado que "garantiza la calidad de la vacuna antiaftosa elaborada y comercializada en el país y en los mercados de exportación".

Ya se han sacrificado 800 cabezas de vacuno dentro del establecimiento San Juan, en la provincia de Corrientes, al noreste del país, donde se identificó el nuevo brote de la enfermedad. Pero para aumentar la pesadilla de los dueños del campo en cuestión, las autoridades del SENASA adelantaron que se podría sacrificar el resto de la producción, que asciende a 3.067 animales.

"El control del SENASA no falló", asegura el ingeniero agrónomo Juan José Grigera Naón, profesor titular de la cátedra de Bovinos de Carne de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y director del Departamento de Reproducción Animal de la UBA. Por primera vez, añade, "tenemos que decir que el organismo se comportó como dice el manual. También hay que felicitar al veterinario y al productor del establecimiento en cuestión, ya que avisaron inmediatamente".

De hecho, el Dr. José La Torre, director del Centro de Virología Animal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas(CONICET) es el único especialista que se arriesga a apostar por la hipótesis de que el nuevo brote correspondería al contrabando de animales.

"La pregunta –dice La Torre- es ¿por qué apareció un virus donde supuestamente no había? El virus del nuevo brote llegó asociado con el animal, por eso no creemos que haya sido un problema de la vacuna porque es de óptima calidad. Y los controles al respecto son los adecuados".

Consecuencias del cierre de fronteras

Entonces, si el consumo de carne no supone un riesgo para las personas, ¿por qué Brasil o Bolivia frenaron por completo las compras de carne? Según explica La Torre, "los países compradores ponen medidas preventivas que en realidad esconden una negociación para bajar los precios. O sea, se trataría de acciones paraarancelarias". Es decir, medidas que restringen la libertad del comercio exterior entre países y que persiguen un fin económico.

Hernán Marini, médico veterinario, docente y director de Relaciones Institucionales de la facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica Argentina (UCA), se suma a esta opinión: "Muchos países cierran sus mercados en principio por un tema sanitario, ya que podría producirse un contagio de hacienda. Pero otros países lo utilizan como medidas paraarancelarias".

La Torre y Marini señalan, además, que los cortes de carne sin hueso ni ganglios no son contagiosos. "Es bueno aclarar que los cortes como el lomo o la cuadrada (un tipo de corte de carne) pueden exportarse sin ninguna excusa, sobre todo si han sido puestos en una cámara fría por lo menos durante 48 horas", aclara el especialista del CONICET. "Pasa lo mismo con la carne cocida", agrega Marini.

El cierre de los mercados exportadores podría generar pérdidas por más de 350 millones de dólares, algo así como el 20% de las exportaciones del año anterior, que superaron los 1.400 millones de dólares.

Este efecto sobre la economía preocupa a los expertos. "Sobre todo por el gran trabajo que venía realizando el país para ingresar en el mercado de Estados Unidos, que iba a abrirse este año", dice Grigera. "Ahora, como mínimo habrá que esperar 12 meses más para que vuelvan a iniciarse las inspecciones y se vuelva a negociar una apertura", añade.

¿Un alivio para la inflación?


Por otro lado, también se esperan cambios inmediatos en el mercado interno, ya que, si en el corto plazo se reduce la cantidad de oferta destinada a la exportación, "habrá mayor cantidad de carne y eso presionará a la baja de precios", opina el Dr. Carlos Steiger, decano de la Escuela de Economía y Negocios Internacionales de la Universidad de Belgrano (EENI).

Aunque el presidente Néstor Kirchner haya negado que esta situación "nos ponga contentos", es indudable que esta crisis alimenticia le ha venido al Gobierno como anillo al dedo. Justamente por estas fechas intentaba negociar un ajuste de precios con el sector de la carne ante la galopante inflación que atraviesa la economía argentina, que el pasado año superó el doce por ciento.

Pero el hecho de que baje el precio de la carne es pan para hoy y hambre para mañana. Según Grigera, de la UBA, "ahora se liquidará poco a poco el stock de animales y en un año, cuando se supere este problema y se recuperen mercados, el stock no será suficiente. Por lo tanto, se volverá a producir una subida de precios en el mercado interno. Además, no hay que olvidar que la gente tiene mayor poder adquisitivo y seguirá aumentando su consumo".

Para Steiger, del EENI, "el tema del precio de la carne se vincula al subdesarrollo ya que, por los bajos ingresos, la canasta alimenticia pasa a representar el 40% del presupuesto de gran parte de los argentinos, mientras que en los países desarrollados la incidencia de la alimentación es de alrededor del 10%".

Por su parte, Martín Simonetta, director ejecutivo de la Fundación Atlas, critica la mirada mercantilista de la política comercial argentina, "ya que el país se va cerrando tanto por el lado de las importaciones como de las exportaciones. Es curioso cómo, siguiendo con el razonamiento oficial basado en que bloquear las exportaciones aumenta la oferta de bienes y evita el incremento de precios internos, no se considera desbloquear las importaciones, lo cual también aumenta la oferta de mercancías, herramienta antiinflacionario que funcionó con éxito en otros casos de la historia argentina".

En el largo plazo, asimismo, las condiciones pueden ser distintas, según sostiene Steiger, "ya que la oferta va a depender de la retención o liquidación de reses que responden a expectativas de rentabilidad, y un proceso de liquidación por falta de expectativas favorables puede acentuar la baja de precios. Sin embargo, desde el punto de vista de la demanda internacional, existen escenarios favorables ya que, por diversas razones, hay menos carne en el mundo y la demanda está en aumento".

En cuanto a las inversiones, "puede suceder que los productores se vuelquen en otras actividades, o que quienes pensaban abrir un frigorífico (o matadero) busquen otros horizontes", advierte Grigera, de la UBA. Al respecto, Steiger, del EENI, sostiene que el tema central para que las inversiones se fortalezcan es la falta de reglas de juego claras y la inseguridad institucional. "Y dado que toda inversión requiere de una maduración en el largo plazo, este tipo de inestabilidad obviamente atenta contra las inversiones".

Un futuro optimista

Aunque las pérdidas económicas son inevitables, no todo son malas noticias para el país. Para Grigera"el brote se va a controlar, pero vamos a tener que luchar para recuperar mercados. Argentina vende a precios bajos. Uruguay, en cambio, vende casi toda su producción y a valores más altos. Para abastecer su mercado interno compra carne argentina, pero nuestro país no puede plantearse lo mismo porque no puede comprar fuera de sus fronteras carne más barata de la que produce".

Marini, de la UCA, también es optimista respecto a un rápido control del brote "porque la campaña de vacunación antiaftosa dura ya varios años, lo cual implica que la mayoría del rodeo nacional cuenta con un alto nivel de defensas, dificultando la difusión del virus. Por eso, se deben retomar inmediatamente las negociaciones con los países que han cerrado sus fronteras. La situación deseable para Argentina en el corto plazo es que pueda seguir exportando carne desde zonas libres de la enfermedad, ya que el brote sólo se produjo en la región mesopotámica, al noroeste del país".

Por suerte, comenta, tanto la Unión Europea como Rusia impusieron una veda sólo a la zona mesopotámica, que incluye a la provincia afectada de Corrientes.

En el futuro, "habrá que reforzar los controles", opina La Torre. Y añade: "También sería bueno mejorar el sistema de seguimiento del ganado. Hay sistemas de certificación elaborados por el CONICET que son muy accesibles. Algunos mercados exigentes, como Alemania, piden estos certificados pero pensamos que acá, en Argentina, hay reticencia a aplicarlos para facilitar el caldo de cultivo de la ilegalidad del ganado".

Además, tal y como indica Marini, ya que la aftosa afecta a todo el cono sur y las fronteras suelen estar desprotegidas, el "tema aftósico debería ser tratado a nivel regional, involucrando a Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, etc".

  • Fuente:

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.