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Plan de Emergencia

      
Universia (U)-¿Por qué decidiste presentarte al Plan de Emergencia?

Pablo Marianovich (PM)- Corrió la bola en Facultad, había avisos pegados en una cartelera. Fuimos bastantes compañeros los que nos presentamos, más o menos 300 personas. Al comienzo no era algo muy claro, cuando nos presentamos, no sabíamos si el trabajo iba a ser voluntario o iba a ser remunerado. En mi caso yo estaba trabajando y mi trabajo no me implicaba muchas horas, era una experiencia de cinco días y me pareció que podía ser interesante. Era el primer desembarco, algo que arrancaba y que parecía que estaba bueno, era el encanto que tenía el Plan de Emergencia en sus inicios.

U-¿Finalmente el trabajo fue remunerado?

PM- Al final terminaron pagando una especie de viático que eran $ 110 por 8 horas de trabajo diarios. Pero que nos iban a pagar lo supimos diez días después de terminado el trabajo, en el momento no sabíamos. En mi caso, lo hacía igual, aunque no nos pagaran, tenía otro trabajo y la ayuda de mis padres, pero había gente que no podía. La incertidumbre que nos pagaran o no, también fue signo de la incertidumbre que se tenía por la presión de los medios y la gente que querían ver resultados. Se hizo una largada medio a lo loco y con cosas bastante en el aire. Al final no sabés si terminamos siendo un poco de mano de obra barata. Hoy en día está más profesionalizado, el grupo que labura es menor y la mayoría son estudiantes que trabajan y que cobran. Igual a mí me sirvió como mérito, ya que cuando terminabas te daban un certificado que me sirve para la carrera.

U-¿De qué carreras eran los estudiantes que se presentaron?

PM-El 90% de la Facultad de Ciencias Sociales, tanto de Ciencia Política, Sociología o Trabajo Social y algunos de la Facultad de Sicología. Pero en sí, en esa primera etapa, la mayoría éramos de la Facultad de Ciencias Sociales.

U-¿Existió algún tipo de requisito específico para la selección?

PM-Sí, al comienzo en el llamado decía que iba a ver una selección. El tema fue que el llamado se difundió, pero no mucho. Y al final se presentó gente, pero no el volumen que ellos esperaban, lo que hizo que terminaran aceptando a todos.

U-¿Cuál fue la función que ustedes tuvieron que desempeñar?

PM-Nosotros teníamos que relevar a todas las personas que estaban en los asentamientos, a donde nos llevaban en ómnibus brindados por CUTCSA. La idea del primer desembarco era relevar más de 5000 hogares en cinco días. Un grupo fue al interior y otro se quedó en Montevideo. A mí me tocó la capital. También había estudiantes que estaban haciendo lo mismo en la Regional Norte, pero ellos se ocupaban de todos los departamentos al norte del Río Negro.

U-¿Cómo se implementó el trabajo?

PM-Nos llevaban al asentamiento y hacíamos un desembarco, cubríamos la totalidad del lugar. Los asentamientos se caracterizan por ser precarios e irregulares en la delimitación de las manzanas, fue todo un tema, dónde empezar, dónde terminar. Lo que hacíamos era ir casa por casa filtrando las personas. Teníamos un formulario que constaba de dos partes. La primera era una carilla con los datos básicos, lo que la gente llenaba en el BPS, y la segunda parte era la verificación, que es una visita que se hace después. Nosotros lo que hicimos fue juntar todo en una sola visita, matábamos dos pájaros de un tiro. Igual a la larga yo creo que volvieron a verificar a las personas que habíamos registrado nosotros. Lo que se buscaba era obtener resultados de una forma más rápida.

U-¿Qué lugares fueron los que te tocó relevar?

PM-En realidad fui a un montón, Malvín Norte, frente a Euskalerría; a la Cachimba del Piojo, en la Teja; una parte del Borro, entre otros. Te mandaban de una parte de la ciudad a otra. Ellos tenían más o menos calculado la cantidad de personas que había en cada barrio. Teníamos determinadas familias que relevar, que luego en los hechos muchas veces no concordaba. El problema fue que supuestamente se contaba con informantes en cada uno de los barrios que te iban a guiar o ayudar a delimitar el barrio, a veces el informante no estaba y la información no era demasiado precisa. Entonces después, en el diseño de instrumentación, se hizo más difícil.

U-¿Antes de salir cuáles fueron las instrucciones dadas por el Ministerio de Desarrollo?

PM-Tuvimos un cursillo de formación de tres o cuatro horas, que duró un día. Allí aprendimos a rellenar el formulario y nos dieron un instructivo de qué cosa podíamos contestar y qué cosa no. Igualmente si las personas hacían determinadas preguntas nosotros teníamos que mandarlos con nuestro supervisor, no teníamos la potestad de contestar nada.

U-Teniendo en cuenta que ustedes eran el primer contacto ¿Cómo fue la relación con la gente?

PM-En general nos recibieron bien, había mucha ansiedad, pero estaban contentos de que los fuéramos a visitar, había una expectativa tremenda. Ahora la situación debe ser distinta, el ambiente está más caldeado, por la gente que aún no cobró. Hacer un desembarco ahora debe ser más complicado. En ese momento recién se empezaba y era otra cosa.

U-¿Qué fue lo que más te impactó de la realidad que viste en los asentamientos?

PM-En realidad yo trabajo en una obra de los salesianos, por lo que esta realidad ya la conozco. Quizás lo que más me impactó fue que, al conocer un montón de lugares que no conocía, vi realidades distintas. Estaba acostumbrado a trabajar en un par de asentamientos que la realidad la circunscribís a ese contexto. Pero que en cinco días te paseen por todos los asentamientos, realmente es impactante.

U-De la experiencia ¿qué fue lo que sacaste como positivo?

PM-Yo en los asentamientos trabajo como educador y ese tipo de trabajo de relevamiento no lo había hecho nunca, entonces estuvo bueno, como estudiante de Sociología, el tema de rellenar el formulario y estar con la gente.

U-¿Y como negativo?

PM-Lo que te decía hoy, que un poco fuimos mano de obra barata, capaz hubiera estado bueno tener la oportunidad de participar de forma más activa en el diseño de los formularios. Pero eso, desde una cabeza de universitario que está haciendo un proceso de aprendizaje, es verdad que en los tiempos de un ministerio nuevo, que está en otro proceso, obviamente la intención de ellos no estaba en que vos hicieras un proceso de aprendizaje o participaras en la toma de decisiones. Hoy, a la distancia, mirando lo que fueron después los piquetes, y todo el problema que se sucedió, era un poco irreal pretender que se hubiese hecho de otra forma.

U-¿Qué cosas tú hubieses hecho de forma diferente?

PM-Los tiempos eran cortos, entonces el apuro hizo que hubiese cosas que se hicieron en forma más rápida. Había cosas que si bien se trató de abrir la cancha, tratar de captar de lugares distintos el ingreso de las personas, te dabas cuenta que, a veces, las cosas no cerraba, que había otro ingreso que uno no podía captar y con la herramienta que no tenía era difícil de identificar.

U-Cuando salió el Plan, se instauró en la sociedad un debate si el Plan de Emergencia era asistencialista o no ¿cuál es tu visión como estudiante y futuro sociólogo?

PM-Evidentemente es un poco asistencialista, pero también busca generar rutas de salida. Hay que tener en cuenta que el Plan de Emergencia es más que el ingreso ciudadano, es un conjunto de políticas y medidas que se suponen buscan una integralidad, que supera el hecho de cobrar $ 1300. Todavía no he visto toda esa batería de políticas, conozco algunas, no todas. Lo que sí veo es que cuando dentro de un año el subsidio haya que levantarlo, va a ser complicado. Es difícil después de que la gente tiene ese derecho adquirido, cortárselo. Igual la intención la comparto, hacer algo distinto a lo que se estaba haciendo, es importante.

U-¿Desde tú punto de vista qué es lo que falta?

PM-Quizás debería conocer un poco más la globalidad. No soy un experto en el tema. El programa tiene como ocho componentes, sino estoy mal, y la gracia está en la combinación de todos. Las políticas sociales tienen su cuota en el cambio pero, evidentemente, si a nivel estructural no se generan otras cosas, por ejemplo, dinámicas de mercado que sean menos excluyentes, la cosa no va a cambiar. Vos podés aguantar por un tiempo, con trabajo de cuatro meses, que está bien, pero después la situación de la familia en cuatro meses no la cambias. Está bueno tratar de introducir la cultura de trabajo, pero si no hay otras posibilidades fuera de eso, es difícil. Si con las políticas sociales no hay otra clase de acompañamiento es imposible. En algún momento tiene que existir otra cosa que les permita a las personas depender de ellos y no del Plan.

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