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Pedaleando hacia la meta

      
El ingeniero Pablo Lucerna tiene 24 años. Salvó con 12 su trabajo final para recibirse como Ingeniero en electrónica por la Universidad de la República. Para estudiar pedaleaba diariamente 30 kilómetros en bicicleta entre su casa (en Camino Maldonado), la facultad en Julio Herrera y Ressig y el comedor universitario. Pudo recibirse gracias a la beca de Bienestar Universitario, a la del Fondo de Solidaridad y a su voluntad infranqueable

Pablo Lucerna es sencillo, en el sentido más amplio y profundo de la palabra. En una charla amena con él habló de su situación familiar, de sus aspiraciones, del sacrificio que le implicó la carrera, de su trabajo actual y de algunos planes futuros. Lo contó todo así: sencillamente.

Pablo Lucerna (P.L.)- Vengo de un hogar de nivel socioeconómico bastante pobre. Me crié solo con mi madre y mi hermana. Mi madre nos crió haciendo torta fritas en la feria. Nuestra situación desde chicos fue bastante complicada: todos los días llegábamos con lo justo, a veces nos apretábamos, pero la verdad es que -gracias a Dios- nunca nos faltó el pan.

Universia (U) - ¿Cómo fue para ti estudiar en la universidad?

P.L.- Tuve que agachar mucho la cabeza y renunciar a muchas cosas por una meta que me plantee. Cuando empecé facultad miraba y parecía un gigante imposible. A mitad de año, dada la situación de casa, me dijeron "bueno, Pablo, hay que empezar a trabajar". Yo sabía que trabajar y estudiar estaba bravo; y justo ahí salió la beca del Fondo de Solidaridad.
Además tenía la beca de Bienestar Universitario que me facilitaba el pasaje (porque me daban boletera categoría A, que el boleto tiene un descuento de 50%) y la comida (en el comedor universitario).

U- ¿La beca de fondo de solidaridad te alcanzaba para cubrir los gastos que te implicaba la facultad?

P.L.- Y… la tenía que hacer rendir. Iba en bicicleta casi siempre.

U- ¿En invierno también?

P.L.- Sí. Si llovía, hacía el esfuerzo y ahí usaba la boletera.

U- Sos asmático ¿no te atacabas?

P.L.- Y… te acostumbrás.

La beca tenía que rendir para los traslados, las fotocopias, para la comida (que salía $12 en el comedor universitario), en casa ayudaba en algo y trataba de comprar los libros más importantes.

U- Así que entre las dos becas la fuiste manejando…

P.L.- Fue difícil. A veces me dio ganas de bajar los brazos, descansar un poco, bajar un poco la pelota…

U- ¿Y qué te hacía seguir?

P.L.- La meta a la que quería llegar: a ser ingeniero

Me acuerdo que cuando estaba en segundo, el 2 enero empecé a preparar un examen. Fui a la biblioteca de facultad y fui el único en la biblioteca hasta el 7 u 8 de enero. Me costaba, me sentía solo, pero quería salvar el examen. Desde las 8 de la mañana que abría la biblioteca, hasta las 8 de la noche yo estaba ahí.
Toda la facultad la hice así: entraba a las 8, al mediodía iba en bicicleta al comedor universitario (tardaba una hora más o menos) y volvía y seguía estudiando hasta la noche.
Tuve que renunciar a muchas cosas. Y bueno, seguí estudiando y agachando la cabeza mucho. Siempre tratando de esforzarme no solo para ganar la beca, sino aspirando a lo mejor.

U- ¿Qué quiere decir que aspirabas "a lo mejor"?

P.L.- A no ser mediocre. Para renovar la beca necesitaba salvar 60% de las materias cursadas ese año. Yo siempre llegué con el 100% de las materias aprobadas.

U- ¿En tu familia te apoyaban?

> P.L.- Sí, sí. Este título, realmente, es gracias al apoyo de mi familia; a veces no me entendieron (hay muchas cosas que cuando uno no las vive, no las puede entender el 100%). Pero si no fuera por el apoyo de mi madre que desde chico me incentivaba a estudiar porque yo era medio vago... Desde ahí que me incentivaba a estudiar y me sirvió.
Durante la carrera yo estaba convencido de que lo que estaba haciendo era lo que quería y lo que me iba a servir. Y ahora uno puede ver los resultados.

Yo cuando estaba corriendo la carrera y en el pelotón, miraba y sinceramente me parecía un imposible. Un imposible no solo por lo difícil –que lo fue-, sino por toda la situación y el entorno. Puede ser que algunos no hayan tenido los problemas económicos que yo tuve, pero tenían otros problemas: siempre que uno quiere lograr algo en la vida, le es difícil; y eso a todos, no solo en mi caso particular.
Pero yo creo que si uno pone ese empeño y se lo plantea, y realmente lo hace de corazón y busca esa meta como lo primero, lo puede hacer. Esa es mi experiencia.





STOP – REW - PLAY

Pablo vive con su madre, Justina (55) y su hermana, Eufemia (20).
Actualmente trabaja en una empresa de ingeniería eléctrica, desarrollando proyectos eléctricos y modificaciones.
En abril se casa con su novia, Marta.


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