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Estudiante de CC.EE. ayuda a madres en situación de pobreza a armar sus propios negocios

      
Alexander Hobbins, estudiante de Ciencias Económicas de la Universidad de la República, aplica los conocimientos adquiridos y su vocación de servicio para apoyar a madres de familia en situación de extrema pobreza. Desde hace cuatro años, realiza un acompañamiento personal a mujeres emprendedoras, ayudándolas a crear y consolidar sus pequeños emprendimientos laborales.

Anteriormente trabajó junto con Andrés Scaron, estudiante de Agronomía de la Universidad de la República y técnico en comercio internacional, Patricia Álvarez, egresada de Administración de empresas de la Universidad Católica, Federico Ferrés, estudiante de Economía de la Universidad de Montevideo, entre otros estudiantes y egresados universitarios. Por diversos motivos personales, ellos se han abierto del proyecto y actualmente Alexander continua solo en el emprendimiento.

Alexander trabaja en La Chacarita, asentamiento ubicado en Camino Maldonado. Busca promover a madres de este barrio que desean emprender sus propios negocios, a través del sistema de "Microcréditos". Este sistema se comenzó a implementar en India, y consta de la entrega de pequeños créditos a personas de escasos recursos y de la realización de un acompañamiento cercano para la promoción de los emprendimientos laborales de los destinatarios.

Universia (U)- ¿Cómo empezaste con este proyecto?

Alexander Hobbins (A.H.)- Tengo una prima que vive en Argentina y le envió a mi hermana un libro que trata sobre microcréditos; yo se lo agarré, lo leí y me encantó. Por entonces yo estaba trabajando en la Chacarita.

Al mismo tiempo, Federico Ferrés, un amigo que estudiaba en la Universidad de Montevideo, había hecho un proyecto sobre microcréditos para una materia. Nos vinculamos y empezamos a trabajar juntos en la Chacarita.

U- ¿Cómo aprendiste a hacer esto?

A.H- A través de libros, de la experiencia y entrevistándome con gente que trabaja en microcréditos acá y en Buenos Aires, para compartir experiencias.

U- ¿Por qué le has dedicado tantas horas a este emprendimiento?

A.H- Porque me apasiona. Y porque veo en esto una herramienta para poder ayudar a personas que tienen pocas oportunidades.

U- ¿Cuál es tu objetivo?

A.H- Poder vivir del trabajo social. Poder ayudar mucho y al mismo tiempo vivir; así que para poder ayudar mucho y vivir, se necesita poder vivir del trabajo social, dedicarme a eso.

U- ¿Tu aporte social está centrado en este proyecto de microcréditos?

A.H- Este año también estuve trabajando en la recreación de niños, en apoyo liceal, en la limpieza de calles (formar cuadrillas con la gente del barrio para fomentar en ellos el cuidado de su propio barrio, limpiando las calles) y ayudando en la coordinación del voluntariado en el barrio.

U- ¿Qué te aportan los conocimientos teóricos que aprendés en la facultad a esta experiencia de microcréditos?

A.H- Me aportan mucho. En microcréditos damos préstamos para que las personas puedan concretar diferentes emprendimientos laborales. Nosotros damos los préstamos y les hacemos seguimiento con una reunión semanal en la que vamos aportando ideas de cómo llevar a adelante los negocios, a partir de lo que aprendemos en facultad.

U- ¿Y cómo creés que te aporta el trabajo "en la cancha" para lo que estudiás en la facultad?

A.H- Aporta mucho ver qué quieren la otras personas. Aporta el hecho de que estás viendo crecer negocios desde el inicio. Y ves cómo el aporte de capital puede ayudar –y mucho- a sacar adelante los negocios.

Además, te aporta lo que aprendés de las personas, de su forma de vivir, de sus familias, de su esfuerzo; el conocer otro estilo de vida te hace cuestionarte mucho el tuyo y apreciar más lo que tenés o cambiar lo que te das cuenta que no sirve. Aprendés a valorar las oportunidades de trabajo, y ves las cosas que realmente te aportan en la vida.

También te ganás la amistad de ellos; porque es un trabajo bastante arduo que llevás adelante durante seis u ocho meses, y te terminás ganando su amistad.

U- ¿Cuál es la mayor dificultad con la que te enfrentás?

A.H- Que la gente quiera y pueda meterse en esto. Es decir, la falta de manos disponibles para ayudar a las madres a sacar adelante sus proyectos.

U- ¿La dificultad principal no está dada por los beneficiarios?

A.H- No. Hay un montón de gente a la que le interesa este tipo de ayuda. Pero el tema es no tener tiempo para poder dedicarse a eso.

U- ¿Quiénes te pueden ayudar? ¿Deben ser personas capacitadas en negocios o administración de empresas?

A.H- No. El trabajo es bastante integral. Yo creo que cualquiera puede hacer un gran aporte en su área. Por ejemplo, podrían haber psicólogos en el grupo de apoyo.

U- ¿Qué negocios han desarrollado contigo?

A.H- "El Beto" vende zapatos y zapatillas fabricadas por él. Sandra tenía su empresa de elaboración y venta de masitas. Hubo varios almacenes, quioscos, verdulerías…

U- ¿Y prosperaron?

A.H- Hubo unos cuantos que prosperaron; otros dejaron porque consiguieron otro trabajo y les convenía más la seguridad del trabajo que este negocio; y hubo otros que no prosperaron demasiado, pero sí les quedó la experiencia de haber sacado adelante su negocio (del cual aprendieron un montón) y además, por el propio sistema de formación de grupos, se ayudan mucho entre ellos.

A.H- Los préstamos que damos son de $2.500 pesos. Una de estas personas que ya había recibido varios préstamos tenía una casa muy chica y la quería agrandar, y nos pidió un préstamo particular de $15.000. Es común que nos pidan préstamos, pero lo que tuvo de especial este pedido fue que al momento de plantear su solicitud, nos planteó la forma de devolvernos el dinero, el plazo, cómo pagaría las cuotas y nos demostró que además tendría dinero para poder vivir. El hacer una propuesta concreta y real para devolvernos el dinero fue muy importante porque implica proyectarse.

El proyectarse es un gran paso: no estar pensando solo en la comida y las necesidades del día a día. Es importante que puedan prever que algún hijo se les puede enfermar y ahorrar dinero para eso; simplemente ahorrar es un gran avance para ellos: muestra que están teniendo dinero para poder vivir el día a día y significa que miran para adelante, se proyectan.

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