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"Las tribus urbanas son cazadoras de identidad"

      
Sostiene Costanza Caffarelli, antropóloga de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN), que analizó el fenómeno de los grupos sociales de los emos, floggers, punks y los rolingas. ¿Cómo reconocer cada tribu? ¿En qué creen? ¿Cómo se visten? ¿Qué música escuchan? ¿Son violentas o sólo rebeldes? Estas y muchas otras preguntas se buscan responder en el libro "Tribus urbanas. Cazadores de identidad".

La antropóloga Costanza Caffarelli de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN), Argentina, estudió el fenómeno sobre jóvenes y tribus urbanas . Caffarelli es licenciada en Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN y magíster en Problemas y Patologías del Desvalimiento y en Gestión Educativa. En su publicación analizó los nuevos intereses, gustos, costumbres y valores de los adolescentes de hoy.

El libro explora una cuestión que inquieta a la opinión pública en los últimos tiempos: el fenómeno de las tribus urbanas. Estas manifestaciones juveniles se expanden cada vez más en ciudades de América Latina, así como en Estados Unidos y Europa.

Son grupos que comparten una visión del mundo, una cierta ideología, una estética (peinado, maquillaje, modo de vestir) y el gusto por determinado género musical. Toman distancia de la sociedad, del "mundo adulto", y constituyen espacios de encuentro y de contención, en los cuales comparten intereses e inquietudes, y se brindan protección unos a otros.

Desde los históricos hippies y rockeros, pasando por punks, heavies y góticos, hasta los actuales indies, ravers y floggers, y los sugestivos emos, una gran cantidad de agrupaciones se ha conformado, con una fuerte marca en común: manifestar la insatisfacción que les genera el modo en que el mundo los trata.

Hacer a un lado los (pre)juicios Según la autora, también doctorada en Ciencia Política, se trata de hacer a un lado los (pre)juicios, para poder saber de qué se trata y qué hacer para abordar este fenómeno de las tribus urbanas, que de un modo u otro, ha venido para quedarse.

"La idea o el concepto de tribus urbanas es bastante nuevo, aparece a fines de los años 80 y los 90, para dar cuenta de los fenómenos de agrupamientos juveniles" explicó la investigadora de la UNICEN.

En su investigación, trata de comprender "cómo los jóvenes se congregan a partir de ciertas afinidades, intereses, gustos, ideales e intereses compartidos, en el marco de un concepto que ha sido bastante discutido".

Respecto a esa discusión del concepto de tribu urbana, especificó que se da en torno a "si se trata de tribus o no y por qué, pero creo que lo interesante es que sirve como herramienta para pensar cómo es el agrupamiento o el fenómeno de agrupamiento en los jóvenes".

En tal sentido, estima que lo más interesante está en saber "por qué y cómo aparecen esos grupos, y debido a qué se da en esa etapa de la vida", marcando diferencias sobre todo a partir de la "apariencia" en su forma de ser y desenvolverse en la sociedad.

"La apariencia tiene que ver con aspectos filosóficos, lo que cada tribu presenta como consigna que lo identifica, pero también el aspecto estético es uno de los que quizás más llama la atención porque es lo más visible, y hasta lo más provocador".

Para Cafarelli, es a partir de lo estético que las tribus "construyen esa provocación". Tras mencionar el ejemplo del surgimiento de los punks en Inglaterra durante la década del 70, con crestas y pantalones rotos en medio de una sociedad conservadora, indica que se trataba, en aquel entonces, de "una estética que implicaba una provocación, algo que se sigue dando pero de diferente manera y en un contexto distinto, por eso hay que leerlo en su contexto histórico".

Tecnología, emos y floggers

Precisamente revisando ese concepto de tribu urbana, Cafarelli aclara que "respecto a emos y floggers se visualiza el uso de la tecnología y las comunicaciones como denominador común, o sea estos grupos están mediados por la tecnología, el uso de internet, las cámaras y lo que se ve por el hecho de subir esas fotos a las páginas".

En su análisis, surge que existe "una facilidad y una velocidad en la comunicación que va produciendo otro tipo de intercambios o que tiene que ver ya con otros soportes".

El fenómeno se ve en edades que van de los 13 a los 20 años aproximadamente."Siempre se producen estos grupos de pares, donde los jóvenes van saliendo un poco de sus casas, experimentando socialmente, viviendo en el afuera, y entonces la constitución de esos grupos ayuda a que la salida sea menos traumática y conflictiva".

Respecto a las situaciones de violencia, que suelen aparecer mediáticamente asociadas a estas tribus, sobre todo en los medianos y grandes centros urbanos del mundo- pueden encontrar alguna explicación: "de algún modo tienen que ver con afirmar la identidad, de un modo exacerbado y violento. Por ejemplo, es como decir: a ese otro como no es como yo, no lo tolero ("no lo banco") entonces lo agredo. De esta forma se trata de preservar la propia identidad y remarcar esa diferencia de la peor manera".

Por otra parte, históricamente, la música, la literatura, el teatro, el cine, y la cultura en general ha generado estos movimientos diferenciables, quizás hoy más visibles por el avance constante y vertiginoso de la comunicación.

"Siempre se da en torno a lo que llamamos el consumo cultural, y que también tiene que ver con la vestimenta" remarca la autora del libro.

A no preocuparse, ya se le va a pasar

Lo cierto es que la antropóloga señaló que "siempre cuando se es adolescente se es parte de un grupo. Muchos padres, ante el avance de las tribus suelen preguntarse: si mi hijo es flogger o se viste de manera no convencional ¿debo estar preocupado? En realidad ser parte de un grupo es una cuestión prototípica de esa edad, por eso los padres en realidad no deberían preocuparse ni alarmar a su hijo, dado que el chico está en esa experiencia social como parte de un grupo".

Y amplió, respecto a las inquietudes que abordan por lo general a la juventud: "se trata de constituirse como grupo, con chicos y chicas que quizás están sufriendo lo mismo que ellos. Se trata de ver cómo "me banco esto de salir a tener que lidiar con el afuera: tengo que salir de noche solo, volver, como usar la plata, defenderme en el colegio de determinadas situaciones" diría un adolescente.

Ante ese panorama, Cafarelli finalmente plantea que"es ese momento donde se van jugando como sujeto en sucesos dolorosos o difíciles de asumir, y para eso los jóvenes van buscando esos grupos de referencias, más allá que no sean tribus. Todos fuimos chicos y parte de un grupo, siempre nos encontramos en eso que nos permite ir viviendo una experiencia social para intentar ver, de a poco, con que nos encontraremos luego".

Fuente: Prensa, UNICEN, de Universia Argentina.
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