text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

La canchita de al lado: "Salían de clase solo para ver el partido"

      
La canchita forma parte de la LICCOM, tiene en su historia, extensas jornadas futbolísticas, noches y mediodías a puro deporte. En el recuerdo de los estudiantes pasan un sin fin de personajes que han dejado anécdotas y (fundamentalmente) leyendas. <br/><br/> El campeonato LICCOM nació en el año 2002 por iniciativa de Marcelo Martirena y Andrés Pollero, dos estudiantes de la Licenciatura, uno amante del fútbol y el otro árbitro. La idea original del campeonato, (que se mantiene hasta hoy), era la de suplir a través del fútbol una carencia que sufría la Licenciatura; crear a partir del campeonato un ámbito de participación para los estudiantes, un espacio de carácter social, que se diferenciara del meramente académico. Hoy Marcelo ya no está más y Martín Tomeo, ex-jugador del campeonato, es quien lo organiza junto a Andrés.<br/><br/> El fútbol se ha ganado un lugar dentro de la LICCOM, incluso es de las pocas actividades organizada por los estudiantes que llegó a tener un espacio en la página web. Los campeonatos se realizan en horario de clase, y congregan (la mayoría de las veces) más público que las propias clases, ya que este se realiza en horarios donde todavía se dictan materias. Sin embargo, desde el punto de vista formal no existe ningún tipo de vínculo, el único que existe es que los jugadores que participan son en su mayoría estudiantes de la Licenciatura, según Andrés. Incluso se llegó a tener relación con otras Facultades, a través de contactos de los organizadores, pero fuera de los mecanismos formales de la Universidad de la República.<br/><br/> La forma de disputa del campeonato, se juega con equipos de fútbol siete, con cuadros que van de ocho a quince jugadores, en series al estilo mundial, con fases eliminatorias, hasta llegar a un campeón de la mañana y la noche, que después juegan entre sí. Durante el año se hacen dos campeonatos: apertura y clausura. Los organizadores tienen claro que si bien es una actividad extracurricular, se debe hacer con mucha profesionalidad: llegan una hora antes a marcar la cancha, se les da a los equipos indumentaria para diferenciarlos e incluso hay alcanza pelotas.<br/><br/> La idea de los organizadores, desde los inicios, fue tomar el campeonato como un producto, como un espectáculo, el gran espectáculo de la LICCOM. El centro de atracción es sin dudas el fútbol, pero existen valores agregados que hacen al espectáculo. Para ello se publican boletines, que hablan de héroes, donde se construyen personajes, que se contraponen, el árbitro por ejemplo es el antihéroe. Aquellos jugadores que tienen características particulares son resaltadas en las diferentes publicaciones. Los propios nombres de los equipos tienen su historia dentro del campeonato: La Superbanda, el Tanque Shirley, Cannabis, Los Troncos...<br/><br/> La perlita del campeonato, es el cuadro femenino que siempre fue más inestable que el masculino, por varias razones; desde el comienzo fue pensado como un elemento complementario a la actividad masculina. Lo que sucedía, según nos cuenta Martín, es que muchas veces las chicas iban a ver a sus compañeros jugar y en el entretiempo pedían la pelota para jugar, entonces se pensó crear un campeonato para ellas. Además de que este tipo de partidos atraía al público masculino mucho más que el propio campeonato de hombres. <br/><br/> Las anécdotas son varias, ya que el campeonato tiene su propio folklore, con varios personajes, desde aquellos que solo van a la Licenciatura cuando hay partido, el cuida coche que acomoda los autos, se va a ver los campeonatos y, cuando terminan, vuelve a su lugar de trabajo; los muchachos que van a conseguir chicas. Nos cuenta Andrés, una vez, una hora antes de un partido, estábamos preparando la cancha y se nos ocurrió hacer sonar el silbato, a los pocos minutos la cancha se empezó a llenar de gente , que llegaban y preguntaban: ‘¿Y el partido?’, no -le decíamos- estábamos probando el silbato, lo increíble, salían de clase solo para ver el partido y como empezaba al rato, ya se quedaban peloteando, esperando a que empezara, y lo otro es que el propio director de la Licenciatura a veces mira los partidos desde la ventana de su oficina, ya que ésta da a la cancha, se muere por el fútbol, y es más, en una época iba a ver los partidos<br/><br/>
La canchita forma parte de la LICCOM, tiene en su historia, extensas jornadas futbolísticas, noches y mediodías a puro deporte. En el recuerdo de los estudiantes pasan un sin fin de personajes que han dejado anécdotas y (fundamentalmente) leyendas.

El campeonato LICCOM nació en el año 2002 por iniciativa de Marcelo Martirena y Andrés Pollero, dos estudiantes de la Licenciatura, uno amante del fútbol y el otro árbitro. La idea original del campeonato, (que se mantiene hasta hoy), era la de suplir a través del fútbol una carencia que sufría la Licenciatura; crear a partir del campeonato un ámbito de participación para los estudiantes, un espacio de carácter social, que se diferenciara del meramente académico. Hoy Marcelo ya no está más y Martín Tomeo, ex-jugador del campeonato, es quien lo organiza junto a Andrés.

El fútbol se ha ganado un lugar dentro de la LICCOM, incluso es de las pocas actividades organizada por los estudiantes que llegó a tener un espacio en la página web. Los campeonatos se realizan en horario de clase, y congregan (la mayoría de las veces) más público que las propias clases, ya que este se realiza en horarios donde todavía se dictan materias. Sin embargo, desde el punto de vista formal no existe ningún tipo de vínculo, el único que existe es que los jugadores que participan son en su mayoría estudiantes de la Licenciatura, según Andrés. Incluso se llegó a tener relación con otras Facultades, a través de contactos de los organizadores, pero fuera de los mecanismos formales de la Universidad de la República.

La forma de disputa del campeonato, se juega con equipos de fútbol siete, con cuadros que van de ocho a quince jugadores, en series al estilo mundial, con fases eliminatorias, hasta llegar a un campeón de la mañana y la noche, que después juegan entre sí. Durante el año se hacen dos campeonatos: apertura y clausura. Los organizadores tienen claro que si bien es una actividad extracurricular, se debe hacer con mucha profesionalidad: llegan una hora antes a marcar la cancha, se les da a los equipos indumentaria para diferenciarlos e incluso hay "alcanza pelotas".

La idea de los organizadores, desde los inicios, fue tomar el campeonato como un producto, como un espectáculo, "el gran espectáculo de la LICCOM". El centro de atracción es sin dudas el fútbol, pero existen valores agregados que hacen al espectáculo. Para ello se publican boletines, que hablan de héroes, donde se construyen personajes, que se contraponen, el árbitro por ejemplo es el antihéroe. Aquellos jugadores que tienen características particulares son resaltadas en las diferentes publicaciones. Los propios nombres de los equipos tienen su historia dentro del campeonato: La Superbanda, el Tanque Shirley, Cannabis, Los Troncos...

La perlita del campeonato, es el cuadro femenino que siempre fue más inestable que el masculino, por varias razones; desde el comienzo fue pensado como un elemento complementario a la actividad masculina. Lo que sucedía, según nos cuenta Martín, es que muchas veces las chicas iban a ver a sus compañeros jugar y en el entretiempo pedían la pelota para jugar, entonces se pensó crear un campeonato para ellas. Además de que este tipo de partidos atraía al público masculino mucho más que el propio campeonato de hombres.

Las anécdotas son varias, ya que el campeonato tiene su propio "folklore", con varios personajes, desde aquellos que solo van a la Licenciatura cuando hay partido, el cuida coche que acomoda los autos, se va a ver los campeonatos y, cuando terminan, vuelve a su lugar de trabajo; los muchachos que van a conseguir chicas. Nos cuenta Andrés, "una vez, una hora antes de un partido, estábamos preparando la cancha y se nos ocurrió hacer sonar el silbato, a los pocos minutos la cancha se empezó a llenar de gente , que llegaban y preguntaban: ‘¿Y el partido?’, no -le decíamos- estábamos probando el silbato, lo increíble, salían de clase solo para ver el partido y como empezaba al rato, ya se quedaban peloteando, esperando a que empezara, y lo otro es que el propio director de la Licenciatura a veces mira los partidos desde la ventana de su oficina, ya que ésta da a la cancha, se muere por el fútbol, y es más, en una época iba a ver los partidos"

  • Fuente:

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.