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Elecciones en Brasil: El legado de Lula marca el futuro del país

      
<p> Tan larga es la sombra de Lula que tanto el PT como la oposición han usado la imagen del presidente del país en su propaganda durante la campaña electoral. En el caso de Rousseff, que fue la jefa de gabinete de Lula, para presentarse como la mejor opción continuista, pero con “alma y corazón de mujer”; y en el de Serra –que fue candidato presidencial en 2002 y ahora es gobernador del Estado de São Paulo- para mostrar que él y Lula son “verdaderos líderes” y así aprovechar para sacar a relucir la supuesta inexperiencia política de Rousseff, que por primera vez es candidata a algún cargo electivo. </p><p>   </p><p> Y es que la popularidad de Lula, tanto dentro como fuera de sus fronteras, ha hecho que el debate ideológico o pragmático haya pasado prácticamente desapercibido durante la campaña y que todos los candidatos se centren en convencer al electorado con promesas de “continuidad”. Una fórmula por la que también apostó el propio Lula cuando, en 2003, sucedió al socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) al frente del Gobierno brasileño. </p><p>   </p><p><strong>El campeón de la popularidad</strong></p><p> Ahora que el final de su mandato se está acercando, el legado continuista de la política económica practicada por su antecesor Cardoso promete ser uno de sus principados legados, desde el punto de vista de algunos analistas. Aunque la política económica se abordara de diferente manera durante la Era Lula, y hasta haya evidencias de que los resultados fueron más positivos que los alcanzados por Cardoso, dicen estos analistas, ningún economista se atreve hablar de ruptura con el modelo anterior. </p><p>   </p><p> "El gran legado de este Gobierno fue el mantenimiento de las políticas económicas del control de la inflación. Principalmente al colocar personas al frente del Banco Central con ese compromiso", resume Vander Lucas, profesor del departamento de economía de la UnB (Universidad de Brasilia). "Hoy tenemos una economía madura y control inflacionario. La continuidad de eso es un legado de Lula", añade el profesor. Durante su administración se pasó de una tasa de inflación de alrededor del 13% hasta el 4%, según datos de 2009. </p><p>   </p><p> Algunos analistas son menos entusiastas cuando se les pregunta por el legado de Lula en el área económica, señalando, por ejemplo, que se distanció del impacto que la crisis financiera de 2008 tuvo en el sector industrial del país. En opinión de Fabio Kanczuk, profesor de economía de la USP (Universidad de São Paulo), el gran legado es no haber trastocado la política macroeconómica. “Él mantuvo las normas tal y como estaban antes. Mantuvo el superávit primario, la deuda pública bajo control, el régimen de metas de inflación y la independencia del Banco Central", afirma. </p><p><br/> La continuidad de ese modelo no parece que haya influido de manera negativa en la satisfacción del brasileño común. Basta con verificar algunas señales del sentimiento popular con relación a Lula. A pocos días de la primera vuelta de las elecciones generales de las que saldrá el nuevo presidente del país Rousseff tiene todas las papeletas para hacerse con la victoria, de acuerdo con los sondeos realizados por diferentes instituciones. </p><p><br/> Según uno realizado los días 8 y 9 de septiembre por Datafolha, instituto de investigación vinculado al periódico Folha de Sao Paulo, Rousseff cuenta con un 50% de la intención de voto, frente a un 27% de José Serra, su principal adversario y correligionario del antecesor de Lula, Fernando Henrique Cardoso. Según los datos publicados por el IBOPE, otro instituto de investigación de cobertura nacional, el 28 de agosto, Rousseff cuenta con un 51% de los votos, frente a un 27% de Sierra. En ambos casos, Rousseff sería elegida presidente en la primera vuelta. </p><p><br/> En cuanto a la aprobación de la gestión presidencial, Datafolha señaló el 10 de septiembre que Lula obtiene una clasificación óptima o buena por parte del 77% de los entrevistados. Según la investigación, el 18% de los brasileños consideran que el presidente tuvo un desempeño regular, y solamente un 4% consideran que su Gobierno fue malo. Para tener una idea de qué manera Lula conquistó al electorado, el ex-presidente Cardoso entregó su cargo en enero de 2003 con un 26% de tasa de aprobación (aquellos que consideran su Gobierno óptimo o bueno) de acuerdo con datos de Datafolha. Para un 36% de los entrevistados, la gestión del tucán era mala o pésima, y otro 36% clasificó la presidencia del antecesor de Lula como regular. </p><p><br/> ¿Si no hubo un cambio en el modelo neoliberal tan duramente criticado por el partido de Lula, cómo se convirtió en un campeón en popularidad? ¿Fueron solamente su carisma y su historia personal (de origen humilde y con escasa educación formal) las que cautivaron a todo el mundo e hicieron que coleccionase citas en publicaciones internacionales de peso? </p><p><br/> Lula fue escogido por el periódico francés "Le Monde" como "Hombre del Año" en 2009. El mismo año, él aparece como personaje del año en el diario español "El País", que confeccionó un suplemento con los "Los 100 del Año", entre hombres y mujeres iberoamericanos más destacados en 2009. En 2010, el presidente fue incluido en la lista de los 100 líderes más influyentes por la revista estadounidense "Times". </p><p>   </p><p> En opinión de algunos, Lula tuvo la habilidad de aprovechar la onda internacional y crear las condiciones para que Brasil pudiera enfrentarse a la mayor crisis económica mundial de la historia. "La gestión de Lula promovió una mejora de la situación externa de la economía brasileña. El país empezó a exportar más, el saldo comercial aumentó, se redujo la deuda externa y las reservas internacionales mejoraron", dice Adalmir Marquetti, profesor del programa de postgrado en Economía de la PUCRS (Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul). </p><p><br/><strong><br/> El factor suerte</strong><br/><br/> Marquetti no llega a hablar de ruptura, pero considera que la política económica dio  un giro a partir del escándalo de corrupción del "Mensalão", ocurrido en el primer mandato de Lula, en que parlamentarios de la base gobernante recibieron sobornos mensuales para votar favorablemente en el Congreso. </p><p><br/> "La crisis del "Mensalão" implicó importantes cambios dentro del Gobierno”, dice. “Significó la pérdida de poder de figuras como (Antonio) Palocci (Ministro de la Hacienda por aquel entonces) y (José) Dirceu (Ministro Jefe de la Casa Civil). Y eso marca la llegada de Dilma Rousseff”, que asumió la cartera en lugar de Dirceu. “El Estado vuelve a hacer políticas de desarrollo económico. El concepto liberal es apartado, o sea, se reanuda la participación del Estado como agente de crecimiento económico", añade el profesor. </p><p><br/> Él, sin embargo, no deja de citar la combinación de la reanudación de ese papel del Estado asociado con políticas de distribución de la renta y una situación externa favorable como la fórmula de éxito del presidente Lula. En ese sentido, Marquetti no deja de admitir que el presidente, durante toda su trayectoria personal como emigrante que dejó el Nordeste de Brasil para intentar ganarse la vida en el Estado más rico del país y que pasó de líder sindical a presidente, ha contado con una buena dosis de suerte. "Brasil no ha sabido aprovechar algunas bonanzas internacionales en el pasado, pero el Gobierno de Lula sí ha sabido hacerlo", señala. </p><p><br/> Algunos expertos, sin embargo, consideran que el presidente tiene una habilidad personal incomparable que le ha permitido blindarse en medio de las peores tormentas a las que se ha enfrentado su Gobierno. Kanczuk menciona la forma en la que Lula fue capaz de proteger su imagen durante la crisis del "Mensalão". Para el profesor de la USP, Lula tuvo la misma habilidad en el caso de la crisis financiera de 2008. El docente asegura que la crisis no pasó desapercibida en Brasil. "La producción industrial cayó mucho durante la crisis y él se aisló de eso. Quién recibió atención de sus programas sociales tal vez no lo haya sentido tanto, pero aquellos que estaban en el sector industrial sufrieron mucho con la crisis. No es verdad que Brasil no haya sufrido", argumenta él. </p><p><br/> Los éxitos de Lula en el área económica parecen tener en gran medida que ver con la coyuntura internacional. Por lo menos en opinión de Lucas. "Buena parte de su éxito fue fruto de los favorables vientos internacionales. No fue fruto de acciones internas, sino de una coyuntura internacional", señala. </p><p><br/> Marquett critica incluso el alto volumen de gastos del Gobierno en programas sociales que no tendrían retorno desde el punto de vista económico para Brasil. "El déficit nominal es cada vez mayor. Y eso que la recaudación creció y crece. El Gobierno gasta mucho a causa de los intereses y también tiene un gran volumen de gastos en inversiones que no dan retorno. Si se hiciera gastos en salud, en educación e infraestructuras los retornos serían mayores tanto desde el punto de vista económico, como social. Tal vez no de forma inmediata, pero sí a largo plazo", declara el profesor. </p><p><br/> "Es un Gobierno con una preocupación social fuerte. Ha hecho mucho por las clases sociales más bajas. Ahora bien, es necesario dar un plato de comida, siempre que también se proporcionen oportunidades de trabajo y de especialización. Si la Bolsa Familia –una renta para las familias pobres- desaparece, toda esa población atendida por el programa cae de nivel", advierte Marquetti. </p><p>   </p><p><a href=https://www.wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&id=1950 target=_blank>Leer artículo completo "Elecciones en Brasil: El legado de Lula marca el futuro del país"</a><br/><br/><br/></p>

Tan larga es la sombra de Lula que tanto el PT como la oposición han usado la imagen del presidente del país en su propaganda durante la campaña electoral. En el caso de Rousseff, que fue la jefa de gabinete de Lula, para presentarse como la mejor opción continuista, pero con “alma y corazón de mujer”; y en el de Serra –que fue candidato presidencial en 2002 y ahora es gobernador del Estado de São Paulo- para mostrar que él y Lula son “verdaderos líderes” y así aprovechar para sacar a relucir la supuesta inexperiencia política de Rousseff, que por primera vez es candidata a algún cargo electivo.

 

Y es que la popularidad de Lula, tanto dentro como fuera de sus fronteras, ha hecho que el debate ideológico o pragmático haya pasado prácticamente desapercibido durante la campaña y que todos los candidatos se centren en convencer al electorado con promesas de “continuidad”. Una fórmula por la que también apostó el propio Lula cuando, en 2003, sucedió al socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) al frente del Gobierno brasileño.

 

El campeón de la popularidad

Ahora que el final de su mandato se está acercando, el legado continuista de la política económica practicada por su antecesor Cardoso promete ser uno de sus principados legados, desde el punto de vista de algunos analistas. Aunque la política económica se abordara de diferente manera durante la Era Lula, y hasta haya evidencias de que los resultados fueron más positivos que los alcanzados por Cardoso, dicen estos analistas, ningún economista se atreve hablar de ruptura con el modelo anterior.

 

"El gran legado de este Gobierno fue el mantenimiento de las políticas económicas del control de la inflación. Principalmente al colocar personas al frente del Banco Central con ese compromiso", resume Vander Lucas, profesor del departamento de economía de la UnB (Universidad de Brasilia). "Hoy tenemos una economía madura y control inflacionario. La continuidad de eso es un legado de Lula", añade el profesor. Durante su administración se pasó de una tasa de inflación de alrededor del 13% hasta el 4%, según datos de 2009.

 

Algunos analistas son menos entusiastas cuando se les pregunta por el legado de Lula en el área económica, señalando, por ejemplo, que se distanció del impacto que la crisis financiera de 2008 tuvo en el sector industrial del país. En opinión de Fabio Kanczuk, profesor de economía de la USP (Universidad de São Paulo), el gran legado es no haber trastocado la política macroeconómica. “Él mantuvo las normas tal y como estaban antes. Mantuvo el superávit primario, la deuda pública bajo control, el régimen de metas de inflación y la independencia del Banco Central", afirma.


La continuidad de ese modelo no parece que haya influido de manera negativa en la satisfacción del brasileño común. Basta con verificar algunas señales del sentimiento popular con relación a Lula. A pocos días de la primera vuelta de las elecciones generales de las que saldrá el nuevo presidente del país Rousseff tiene todas las papeletas para hacerse con la victoria, de acuerdo con los sondeos realizados por diferentes instituciones.


Según uno realizado los días 8 y 9 de septiembre por Datafolha, instituto de investigación vinculado al periódico Folha de Sao Paulo, Rousseff cuenta con un 50% de la intención de voto, frente a un 27% de José Serra, su principal adversario y correligionario del antecesor de Lula, Fernando Henrique Cardoso. Según los datos publicados por el IBOPE, otro instituto de investigación de cobertura nacional, el 28 de agosto, Rousseff cuenta con un 51% de los votos, frente a un 27% de Sierra. En ambos casos, Rousseff sería elegida presidente en la primera vuelta.


En cuanto a la aprobación de la gestión presidencial, Datafolha señaló el 10 de septiembre que Lula obtiene una clasificación óptima o buena por parte del 77% de los entrevistados. Según la investigación, el 18% de los brasileños consideran que el presidente tuvo un desempeño regular, y solamente un 4% consideran que su Gobierno fue malo. Para tener una idea de qué manera Lula conquistó al electorado, el ex-presidente Cardoso entregó su cargo en enero de 2003 con un 26% de tasa de aprobación (aquellos que consideran su Gobierno óptimo o bueno) de acuerdo con datos de Datafolha. Para un 36% de los entrevistados, la gestión del tucán era mala o pésima, y otro 36% clasificó la presidencia del antecesor de Lula como regular.


¿Si no hubo un cambio en el modelo neoliberal tan duramente criticado por el partido de Lula, cómo se convirtió en un campeón en popularidad? ¿Fueron solamente su carisma y su historia personal (de origen humilde y con escasa educación formal) las que cautivaron a todo el mundo e hicieron que coleccionase citas en publicaciones internacionales de peso?


Lula fue escogido por el periódico francés "Le Monde" como "Hombre del Año" en 2009. El mismo año, él aparece como personaje del año en el diario español "El País", que confeccionó un suplemento con los "Los 100 del Año", entre hombres y mujeres iberoamericanos más destacados en 2009. En 2010, el presidente fue incluido en la lista de los 100 líderes más influyentes por la revista estadounidense "Times".

 

En opinión de algunos, Lula tuvo la habilidad de aprovechar la onda internacional y crear las condiciones para que Brasil pudiera enfrentarse a la mayor crisis económica mundial de la historia. "La gestión de Lula promovió una mejora de la situación externa de la economía brasileña. El país empezó a exportar más, el saldo comercial aumentó, se redujo la deuda externa y las reservas internacionales mejoraron", dice Adalmir Marquetti, profesor del programa de postgrado en Economía de la PUCRS (Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul).



El factor suerte


Marquetti no llega a hablar de ruptura, pero considera que la política económica dio  un giro a partir del escándalo de corrupción del "Mensalão", ocurrido en el primer mandato de Lula, en que parlamentarios de la base gobernante recibieron sobornos mensuales para votar favorablemente en el Congreso.


"La crisis del "Mensalão" implicó importantes cambios dentro del Gobierno”, dice. “Significó la pérdida de poder de figuras como (Antonio) Palocci (Ministro de la Hacienda por aquel entonces) y (José) Dirceu (Ministro Jefe de la Casa Civil). Y eso marca la llegada de Dilma Rousseff”, que asumió la cartera en lugar de Dirceu. “El Estado vuelve a hacer políticas de desarrollo económico. El concepto liberal es apartado, o sea, se reanuda la participación del Estado como agente de crecimiento económico", añade el profesor.


Él, sin embargo, no deja de citar la combinación de la reanudación de ese papel del Estado asociado con políticas de distribución de la renta y una situación externa favorable como la fórmula de éxito del presidente Lula. En ese sentido, Marquetti no deja de admitir que el presidente, durante toda su trayectoria personal como emigrante que dejó el Nordeste de Brasil para intentar ganarse la vida en el Estado más rico del país y que pasó de líder sindical a presidente, ha contado con una buena dosis de suerte. "Brasil no ha sabido aprovechar algunas bonanzas internacionales en el pasado, pero el Gobierno de Lula sí ha sabido hacerlo", señala.


Algunos expertos, sin embargo, consideran que el presidente tiene una habilidad personal incomparable que le ha permitido blindarse en medio de las peores tormentas a las que se ha enfrentado su Gobierno. Kanczuk menciona la forma en la que Lula fue capaz de proteger su imagen durante la crisis del "Mensalão". Para el profesor de la USP, Lula tuvo la misma habilidad en el caso de la crisis financiera de 2008. El docente asegura que la crisis no pasó desapercibida en Brasil. "La producción industrial cayó mucho durante la crisis y él se aisló de eso. Quién recibió atención de sus programas sociales tal vez no lo haya sentido tanto, pero aquellos que estaban en el sector industrial sufrieron mucho con la crisis. No es verdad que Brasil no haya sufrido", argumenta él.


Los éxitos de Lula en el área económica parecen tener en gran medida que ver con la coyuntura internacional. Por lo menos en opinión de Lucas. "Buena parte de su éxito fue fruto de los favorables vientos internacionales. No fue fruto de acciones internas, sino de una coyuntura internacional", señala.


Marquett critica incluso el alto volumen de gastos del Gobierno en programas sociales que no tendrían retorno desde el punto de vista económico para Brasil. "El déficit nominal es cada vez mayor. Y eso que la recaudación creció y crece. El Gobierno gasta mucho a causa de los intereses y también tiene un gran volumen de gastos en inversiones que no dan retorno. Si se hiciera gastos en salud, en educación e infraestructuras los retornos serían mayores tanto desde el punto de vista económico, como social. Tal vez no de forma inmediata, pero sí a largo plazo", declara el profesor.


"Es un Gobierno con una preocupación social fuerte. Ha hecho mucho por las clases sociales más bajas. Ahora bien, es necesario dar un plato de comida, siempre que también se proporcionen oportunidades de trabajo y de especialización. Si la Bolsa Familia –una renta para las familias pobres- desaparece, toda esa población atendida por el programa cae de nivel", advierte Marquetti.

 

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