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El legado de Lehman Brothers y sus pactos de recompra

      
<p><br/> Una de las revelaciones más perturbadoras del informe, de acuerdo con Richard J. Herring, profesor de Finanzas de Wharton, se refiere a los contables de Lehman en Ernst & Young. “Su función principal consistía en ayudar a la empresa a falsear su verdadera situación ante el público”, dice Herring, destacando que las reformas después de la caída de Enron, en 2001, no consiguieron, al parecer, convertir a los contables en los perros guardianes que deberían ser. Fue, con seguridad, una treta [...] cuyo objetivo era burlar las normas en un intento de quitar del balance patrimonial cosas que deberían estar ahí”, observa Brian J. Bushee, profesor de Contabilidad de Wharton al referirse a las transacciones de recompra (Repo 105) de Lehman. “En general, en situaciones de ese tipo, intento vislumbrar algún hilo de esperanza para la empresa que justifique ese procedimiento [...] Sin embargo, el objetivo era, evidentemente, restar activos del balance patrimonial”. </p><p><br/> El recurso utilizado por las instituciones externas para eliminar riesgos de los libros de la empresa es común y puede ser perfectamente legal. Y según señala Jeremy J. Siegel, profesor de Finanzas de Wharton, “maquillar” las cuentas para que parezcan mejores de lo que realmente son en un informe trimestral o anual es una práctica extendida que también puede ser perfectamente legal. Muchas veces, por ejemplo, las empresas se apresuran a despedir empleados o a librarse de unidades o inversiones con un mal rendimiento, para que no alteren el próximo informe financiero. “Eso sucede desde hace 50 años”, dice Siegel. Bushee destaca, sin embargo, que las maniobras de Lehman han sido más extremas que otras desde el colapso de Enron. </p><p><br/> Franklin Allen, profesor de Finanzas de Wharton, dice que otras empresas que participaron en las transacciones de recompra de Lehman debían saber que el objetivo era falsear datos. “Para mí, la recompra en el caso de Lehman es simplemente notable, es decir, es increíble que Ernst & Young haya aprobado la maniobra. Todo eso no fue más que un truco para engañar a las personas”. Según Siegel, el informe confirma evidencias anteriores de que el principal problema del banco fue el exceso de préstamos contratados, práctica conocida como superapalancamiento. Para Siegel, eso muestra que es preciso endurecer las restricciones a la contratación de préstamos.<br/><br/><strong>Distorsionando un método financiero tradicional</strong></p><p><br/> En su informe, Valukas, presidente de la firma de abogados Jenner & Block, dice que Lehman desconsideró “de forma sistemática” los controles de riesgo de los que disponía, aunque las dificultades en los mercados inmobiliarios y de crédito hayan colocado a la empresa en una situación de peligro cada vez mayor. El informe critica a Ernst & Young por haber dejado de alertar al consejo de administración, aunque un vicepresidente de Lehman advirtiera sobre la existencia de irregularidades contables. La empresa de auditoría negó haber procedido de forma incorrecta atribuyendo los problemas de Lehman a las condiciones del mercado. </p><p><br/> Buena parte de los problemas del banco tenían que ver con volúmenes enormes de títulos vinculados a las hipotecas subprime y a otras deudas arriesgadas. A medida que el mercado de esos títulos iba deteriorándose en 2009, Lehman comenzó a sufrir pérdidas enormes seguidas de una fuerte caída del valor de sus acciones. Las empresas de calificación de riesgo revisaron a la baja muchos de sus activos, y empresas como JPMorgan Chase y Citigroup exigieron un volumen mayor de garantías sobre los préstamos, lo que dificultó la contratación de préstamos por el banco, que se declaró en bancarrota el 15 de septiembre de 2008. </p><p><br/> Antes, Lehman había trabajado duro para que su situación financiera pareciera mejor de lo que era, señala el informe de Valukas. Un paso decisivo para eso fue la retirada de 50.000 millones de dólares en activos de sus libros para ocultar el grado elevado de contratación de préstamos, o apalancamiento, de la empresa. La maniobra de recompra (Repo 105) usada para ese fin fue una distorsión del método tradicional de financiación conocido como pacto de recompra. Lehman usó por primera vez el Repo 105 en 2001 y se volvió adicto a él en los meses que precedieron a la quiebra de la empresa. </p><p><br/> Los repos, o recompras, son usados para convertir títulos y otros activos en el efectivo necesario para las varias actividades de una empresa como, por ejemplo, negociaciones diversas. “Hay varios tipos diferentes, pero la idea básica consiste en vender el título a alguien, que paga con dinero en efectivo, y acuerda su recompra al día siguiente por un precio fijo”, dice Allen. </p><p><br/> En una transacción normal de recompra, una empresa como Lehman vende activos a otras mediante el compromiso de recomprarlos por un precio ligeramente más alto después de un breve periodo, a veces el día siguiente. Básicamente, se trata de un préstamo de corto plazo que usa el activo como garantía de la transacción. Como el plazo es muy corto, el riesgo de que el ítem dado en garantía se desvalorice es muy pequeño. El acreedor —la empresa que compra el activo— exige, por lo tanto, intereses muy bajos. Con varias operaciones de ese tipo, la empresa puede contratar préstamos más baratos que si lo hiciera por medio de un préstamo de largo plazo, que sometería el acreedor a un riesgo mayor. </p><p><br/> Según las reglas contables tradicionales, las transacciones comunes de recompra son consideradas préstamos, quedándose los activos registrados en los libros de la empresa, dice Bushee. Pero Lehman descubrió un modo de hacer el negocio de tal modo que fuera registrado como venta, retirando el activo de los libros generalmente antes del fin del periodo de presentación del informe financiero trimestral, según explica Valukas en su informe. El sistema hizo que los niveles de endeudamiento de la empresa parecieran, temporalmente, más bajos de lo que realmente eran. Cerca de 39.000 millones de dólares fueron sacados del balance patrimonial a finales del cuarto trimestre de 2007; 49.000 millones a finales del primer trimestre de 2008 y 50.000 millones a finales del trimestre siguiente, de acuerdo con el informe. </p><p><br/> Bushee dice que los Repo 105 tienen sus raíces en la FAS 140, aprobada por el Financial Accounting Standards Board (FASB) en 2000. Esa regla modificó normas anteriores que permiten a las empresas “titularizar” [transformar en títulos] deudas como las de las hipotecas ligándolas a paquetes que son vendidos a inversores como si fueran acciones. “Básicamente, esa regla creó la industria de la titularización”, dice él. </p><p><br/> La FAS 140 permitía que los títulos de esos paquetes fueran retirados del balance patrimonial de la empresa emisora, protegiendo a los inversores que los habían comprado si el emisor tuviera problemas más adelante. Los acreedores del emisor, por ejemplo, no pueden pedir esos títulos en caso de que el emisor entre en suspensión de pagos, dice él.<br/> Como los acuerdos de recompra eran, en realidad, préstamos, y no ventas, se quedaban fuera del alcance de la norma, dice Bushee. Por lo tanto, la regla contenía una cláusula por la cual los activos en cuestión permanecerían en los libros de la empresa mientras ésta acordaba recomprarlos a un precio entre un 98% y un 102% de lo que había recibido por ellas. Si el precio de la recompra se quedara fuera de ese estrecho margen, la transacción sería considerada una venta, y no un préstamo. Así, la existencia de los activos no aparecía en el balance patrimonial hasta su recompra. </p><p><br/> Eso dio una oportunidad a Lehman. Al acordar recomprar los activos por un 105% de su precio de venta, la empresa podría registrarlos como venta y quitarlos de los libros. Pero se trataba de una decisión equivocada, ya que Lehman también había hecho un contrato para entrega futura, lo que le daba el derecho de recomprar los activos, dice Bushee. Ese contrato aparecería en los libros de Lehman, sin embargo a un valor próximo a cero. “Es algo muy parecido a lo que Enron hizo en sus transacciones. El sistema es conocido como round-tripping [negociación simultánea de compra y venta]”. Enron, la colosal empresa de energía de Houston, entró en bancarrota en 2001 en uno de los casos más emblemáticos de fraude financiero. </p><p><br/> El recurso de usar los Repo 105 por parte de Lehman tuvo la clara intención de engañar, concluye el informe de Valukas. Un correo electrónico de un ejecutivo citado en el informe describía el programa como “maquillaje”. La empresa, sin embargo, que tenía operaciones internacionales, consiguió una opinión jurídica de una oficina de abogados británica en la que se decía que se trataba de una técnica legal. </p>


Una de las revelaciones más perturbadoras del informe, de acuerdo con Richard J. Herring, profesor de Finanzas de Wharton, se refiere a los contables de Lehman en Ernst & Young. “Su función principal consistía en ayudar a la empresa a falsear su verdadera situación ante el público”, dice Herring, destacando que las reformas después de la caída de Enron, en 2001, no consiguieron, al parecer, convertir a los contables en los perros guardianes que deberían ser. Fue, con seguridad, una treta [...] cuyo objetivo era burlar las normas en un intento de quitar del balance patrimonial cosas que deberían estar ahí”, observa Brian J. Bushee, profesor de Contabilidad de Wharton al referirse a las transacciones de recompra (Repo 105) de Lehman. “En general, en situaciones de ese tipo, intento vislumbrar algún hilo de esperanza para la empresa que justifique ese procedimiento [...] Sin embargo, el objetivo era, evidentemente, restar activos del balance patrimonial”.


El recurso utilizado por las instituciones externas para eliminar riesgos de los libros de la empresa es común y puede ser perfectamente legal. Y según señala Jeremy J. Siegel, profesor de Finanzas de Wharton, “maquillar” las cuentas para que parezcan mejores de lo que realmente son en un informe trimestral o anual es una práctica extendida que también puede ser perfectamente legal. Muchas veces, por ejemplo, las empresas se apresuran a despedir empleados o a librarse de unidades o inversiones con un mal rendimiento, para que no alteren el próximo informe financiero. “Eso sucede desde hace 50 años”, dice Siegel. Bushee destaca, sin embargo, que las maniobras de Lehman han sido más extremas que otras desde el colapso de Enron.


Franklin Allen, profesor de Finanzas de Wharton, dice que otras empresas que participaron en las transacciones de recompra de Lehman debían saber que el objetivo era falsear datos. “Para mí, la recompra en el caso de Lehman es simplemente notable, es decir, es increíble que Ernst & Young haya aprobado la maniobra. Todo eso no fue más que un truco para engañar a las personas”. Según Siegel, el informe confirma evidencias anteriores de que el principal problema del banco fue el exceso de préstamos contratados, práctica conocida como superapalancamiento. Para Siegel, eso muestra que es preciso endurecer las restricciones a la contratación de préstamos.

Distorsionando un método financiero tradicional


En su informe, Valukas, presidente de la firma de abogados Jenner & Block, dice que Lehman desconsideró “de forma sistemática” los controles de riesgo de los que disponía, aunque las dificultades en los mercados inmobiliarios y de crédito hayan colocado a la empresa en una situación de peligro cada vez mayor. El informe critica a Ernst & Young por haber dejado de alertar al consejo de administración, aunque un vicepresidente de Lehman advirtiera sobre la existencia de irregularidades contables. La empresa de auditoría negó haber procedido de forma incorrecta atribuyendo los problemas de Lehman a las condiciones del mercado.


Buena parte de los problemas del banco tenían que ver con volúmenes enormes de títulos vinculados a las hipotecas subprime y a otras deudas arriesgadas. A medida que el mercado de esos títulos iba deteriorándose en 2009, Lehman comenzó a sufrir pérdidas enormes seguidas de una fuerte caída del valor de sus acciones. Las empresas de calificación de riesgo revisaron a la baja muchos de sus activos, y empresas como JPMorgan Chase y Citigroup exigieron un volumen mayor de garantías sobre los préstamos, lo que dificultó la contratación de préstamos por el banco, que se declaró en bancarrota el 15 de septiembre de 2008.


Antes, Lehman había trabajado duro para que su situación financiera pareciera mejor de lo que era, señala el informe de Valukas. Un paso decisivo para eso fue la retirada de 50.000 millones de dólares en activos de sus libros para ocultar el grado elevado de contratación de préstamos, o apalancamiento, de la empresa. La maniobra de recompra (Repo 105) usada para ese fin fue una distorsión del método tradicional de financiación conocido como pacto de recompra. Lehman usó por primera vez el Repo 105 en 2001 y se volvió adicto a él en los meses que precedieron a la quiebra de la empresa.


Los repos, o recompras, son usados para convertir títulos y otros activos en el efectivo necesario para las varias actividades de una empresa como, por ejemplo, negociaciones diversas. “Hay varios tipos diferentes, pero la idea básica consiste en vender el título a alguien, que paga con dinero en efectivo, y acuerda su recompra al día siguiente por un precio fijo”, dice Allen.


En una transacción normal de recompra, una empresa como Lehman vende activos a otras mediante el compromiso de recomprarlos por un precio ligeramente más alto después de un breve periodo, a veces el día siguiente. Básicamente, se trata de un préstamo de corto plazo que usa el activo como garantía de la transacción. Como el plazo es muy corto, el riesgo de que el ítem dado en garantía se desvalorice es muy pequeño. El acreedor —la empresa que compra el activo— exige, por lo tanto, intereses muy bajos. Con varias operaciones de ese tipo, la empresa puede contratar préstamos más baratos que si lo hiciera por medio de un préstamo de largo plazo, que sometería el acreedor a un riesgo mayor.


Según las reglas contables tradicionales, las transacciones comunes de recompra son consideradas préstamos, quedándose los activos registrados en los libros de la empresa, dice Bushee. Pero Lehman descubrió un modo de hacer el negocio de tal modo que fuera registrado como venta, retirando el activo de los libros generalmente antes del fin del periodo de presentación del informe financiero trimestral, según explica Valukas en su informe. El sistema hizo que los niveles de endeudamiento de la empresa parecieran, temporalmente, más bajos de lo que realmente eran. Cerca de 39.000 millones de dólares fueron sacados del balance patrimonial a finales del cuarto trimestre de 2007; 49.000 millones a finales del primer trimestre de 2008 y 50.000 millones a finales del trimestre siguiente, de acuerdo con el informe.


Bushee dice que los Repo 105 tienen sus raíces en la FAS 140, aprobada por el Financial Accounting Standards Board (FASB) en 2000. Esa regla modificó normas anteriores que permiten a las empresas “titularizar” [transformar en títulos] deudas como las de las hipotecas ligándolas a paquetes que son vendidos a inversores como si fueran acciones. “Básicamente, esa regla creó la industria de la titularización”, dice él.


La FAS 140 permitía que los títulos de esos paquetes fueran retirados del balance patrimonial de la empresa emisora, protegiendo a los inversores que los habían comprado si el emisor tuviera problemas más adelante. Los acreedores del emisor, por ejemplo, no pueden pedir esos títulos en caso de que el emisor entre en suspensión de pagos, dice él.
Como los acuerdos de recompra eran, en realidad, préstamos, y no ventas, se quedaban fuera del alcance de la norma, dice Bushee. Por lo tanto, la regla contenía una cláusula por la cual los activos en cuestión permanecerían en los libros de la empresa mientras ésta acordaba recomprarlos a un precio entre un 98% y un 102% de lo que había recibido por ellas. Si el precio de la recompra se quedara fuera de ese estrecho margen, la transacción sería considerada una venta, y no un préstamo. Así, la existencia de los activos no aparecía en el balance patrimonial hasta su recompra.


Eso dio una oportunidad a Lehman. Al acordar recomprar los activos por un 105% de su precio de venta, la empresa podría registrarlos como venta y quitarlos de los libros. Pero se trataba de una decisión equivocada, ya que Lehman también había hecho un contrato para entrega futura, lo que le daba el derecho de recomprar los activos, dice Bushee. Ese contrato aparecería en los libros de Lehman, sin embargo a un valor próximo a cero. “Es algo muy parecido a lo que Enron hizo en sus transacciones. El sistema es conocido como round-tripping [negociación simultánea de compra y venta]”. Enron, la colosal empresa de energía de Houston, entró en bancarrota en 2001 en uno de los casos más emblemáticos de fraude financiero.


El recurso de usar los Repo 105 por parte de Lehman tuvo la clara intención de engañar, concluye el informe de Valukas. Un correo electrónico de un ejecutivo citado en el informe describía el programa como “maquillaje”. La empresa, sin embargo, que tenía operaciones internacionales, consiguió una opinión jurídica de una oficina de abogados británica en la que se decía que se trataba de una técnica legal.


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