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Libros didácticos electrónicos: ¿Los nuevos best-sellers?

      
<p> Muchos educadores apuntan al recién presentado iPad como el prototipo del lector electrónico, capaz de almacenar todos los libros de texto que un estudiante necesita. Su pantalla a color, sensible al tacto, el vídeo interactivo y el teclado virtual, aseguran que confieren más ventajas para los usuarios de libros de texto que la oferta de monocromáticos, como el Kindle de Amazon. </p><p><br/> Apple no ha hecho ninguna revelación acerca de sus planes en el sector de libros de texto desde que se presentó el iPad, cuya comercialización se inicia en marzo. Al mismo tiempo, Hewlett-Packard y Dell también han anunciado que van a producir ordenadores portátiles tipo tablet. Y, además, corren rumores de que Microsoft estaría desarrollando un modelo de pantalla doble. </p><p><br/> Si los aparatos electrónicos fueran, de hecho, el futuro de las publicaciones de texto, hay una pregunta que continúa sin respuesta: ¿el modelo es viable económicamente? Prácticamente todas las industrias —desde las agencias de viajes a los periódicos— que han migrado al modelo digital han visto sus ingresos diezmados, y ha habido algunos casos que empresas que han quebrado. “Las editoriales de libros de texto saben que su modelo actual está condenado”, dice Peter S. Fader, director adjunto del Proyecto de Medios Interactivos de Wharton (WIMI) [Wharton Interactive Media Initiative]. </p><p><br/> Frank Lyman, vicepresidente ejecutivo de la editorial de textos online CourseSmart, dice que el tablet de Apple “impulsará la demanda de libros de texto digitales, porque va a estimular la imaginación de un nuevo grupo de alumnos que todavía no han experimentado con el libro de texto electrónico”. Lyman añade que hay 75 millones de usuarios del iPod y del iPhone listos para usar el iPad debido a la semejanza. </p><p><br/> Transcurridos algunos días desde el anuncio del iPad, un grupo formado por las principales editoriales de libros didácticos de EEUU ha informado que empezarían a utilizar una tecnología desarrollada por ScrollMotion, empresa neoyorquina de tecnología de contenido, para transferir libros de texto al iPad. Forman parte de ese grupo McGraw-Hill; Houghton Mifflin Harcourt K-12, una unidad de Education Media & Publishing Group; Pearson Education y Kaplan, unidad responsable de la preparación de las pruebas de Washington Post. </p><p><br/> A finales de febrero, Macmillan, de McGraw-Hill, divulgó el lanzamiento de un nuevo sello de libros electrónicos, DynamicBooks, que permitirá a profesores crear un libro de texto propio utilizando material de su autoría y otros desarrollados por Macmillan. “Básicamente, el profesor entra en la web, visita la herramienta de creación y, al visualizar el contenido, hace las modificaciones que juzga necesarias”, dijo a New York Times Brian Napack, presidente de Macmillan. </p><p><br/> ScrollMotion ya se ha asociado a algunas editoriales para la producción de libros adaptados a las aplicaciones del iPhone. “El segmento educativo siempre ha estado entre los primeros en sacar provecho de las promesas de la tecnología. Ahora ha llegado el momento de hacerlo”, observa John Lema, consejero delegado de ScrollMotion. Rik Kranenburg, presidente del grupo de educación de nivel superior de McGraw-Hill, dijo recientemente al Wall Street Journal. </p><p><br/> Educadores y editoriales prevén también que el libro de texto electrónico cambie la forma de enseñar de los profesores, de aprender de los alumnos y de vender contenido de las editoriales y, a menudo, de forma sorprendente. Pero, aunque los estudiantes esperen de antemano costes menores y mochilas más ligeras, los profesores están preocupados y hay editoriales que aún cuestionan el modelo. </p>

Muchos educadores apuntan al recién presentado iPad como el prototipo del lector electrónico, capaz de almacenar todos los libros de texto que un estudiante necesita. Su pantalla a color, sensible al tacto, el vídeo interactivo y el teclado virtual, aseguran que confieren más ventajas para los usuarios de libros de texto que la oferta de monocromáticos, como el Kindle de Amazon.


Apple no ha hecho ninguna revelación acerca de sus planes en el sector de libros de texto desde que se presentó el iPad, cuya comercialización se inicia en marzo. Al mismo tiempo, Hewlett-Packard y Dell también han anunciado que van a producir ordenadores portátiles tipo tablet. Y, además, corren rumores de que Microsoft estaría desarrollando un modelo de pantalla doble.


Si los aparatos electrónicos fueran, de hecho, el futuro de las publicaciones de texto, hay una pregunta que continúa sin respuesta: ¿el modelo es viable económicamente? Prácticamente todas las industrias —desde las agencias de viajes a los periódicos— que han migrado al modelo digital han visto sus ingresos diezmados, y ha habido algunos casos que empresas que han quebrado. “Las editoriales de libros de texto saben que su modelo actual está condenado”, dice Peter S. Fader, director adjunto del Proyecto de Medios Interactivos de Wharton (WIMI) [Wharton Interactive Media Initiative].


Frank Lyman, vicepresidente ejecutivo de la editorial de textos online CourseSmart, dice que el tablet de Apple “impulsará la demanda de libros de texto digitales, porque va a estimular la imaginación de un nuevo grupo de alumnos que todavía no han experimentado con el libro de texto electrónico”. Lyman añade que hay 75 millones de usuarios del iPod y del iPhone listos para usar el iPad debido a la semejanza.


Transcurridos algunos días desde el anuncio del iPad, un grupo formado por las principales editoriales de libros didácticos de EEUU ha informado que empezarían a utilizar una tecnología desarrollada por ScrollMotion, empresa neoyorquina de tecnología de contenido, para transferir libros de texto al iPad. Forman parte de ese grupo McGraw-Hill; Houghton Mifflin Harcourt K-12, una unidad de Education Media & Publishing Group; Pearson Education y Kaplan, unidad responsable de la preparación de las pruebas de Washington Post.


A finales de febrero, Macmillan, de McGraw-Hill, divulgó el lanzamiento de un nuevo sello de libros electrónicos, DynamicBooks, que permitirá a profesores crear un libro de texto propio utilizando material de su autoría y otros desarrollados por Macmillan. “Básicamente, el profesor entra en la web, visita la herramienta de creación y, al visualizar el contenido, hace las modificaciones que juzga necesarias”, dijo a New York Times Brian Napack, presidente de Macmillan.


ScrollMotion ya se ha asociado a algunas editoriales para la producción de libros adaptados a las aplicaciones del iPhone. “El segmento educativo siempre ha estado entre los primeros en sacar provecho de las promesas de la tecnología. Ahora ha llegado el momento de hacerlo”, observa John Lema, consejero delegado de ScrollMotion. Rik Kranenburg, presidente del grupo de educación de nivel superior de McGraw-Hill, dijo recientemente al Wall Street Journal.


Educadores y editoriales prevén también que el libro de texto electrónico cambie la forma de enseñar de los profesores, de aprender de los alumnos y de vender contenido de las editoriales y, a menudo, de forma sorprendente. Pero, aunque los estudiantes esperen de antemano costes menores y mochilas más ligeras, los profesores están preocupados y hay editoriales que aún cuestionan el modelo.


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