text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

La publicación de libros online amenaza la Ley de Propiedad Intelectual

      
Después de que Google anunciase el lanzamiento de Google Print –su plan para digitalizar las bibliotecas de Harvard, las universidades de Michigan, Stanford y Oxford y la Biblioteca Pública de Nueva York–, la Sociedad de Autores y la American Association of Publishers (Asociación Americana de Editores) interpusieron demandas judiciales por escanear libros protegidos por copyright. Estos hechos podrían hacer que se modifique la Ley de Derechos de Autor, que en la actualidad obliga a obtener el consentimiento del propietario de los contenidos para poder copiar, redistribuir, mostrar o utilizar la propiedad intelectual como base para otros trabajos. <br/><br/> El 3 de noviembre, Google lanzaba la primera entrega de Google Print, que eludía los derechos de autor incluyendo tan sólo textos que pertenecían al dominio público. Dado que este material ya no está protegido por los derechos de autor, cualquiera puede descargar el contenido completo de estos libros y grabar páginas sueltas. Sin embargo, el lanzamiento de este proyecto era eclipsado por otra noticia más reveladora: la empresa pensaba reanudar el escaneado de trabajos protegidos por copyright con el fin de ampliar la base de datos de Google Print. En un principio Google había empezado dicha tarea en agosto, pero retrasó el proceso para dar a los editores la posibilidad de negarse a incluir sus obras. Google tiene previsto incluir en los resultados de sus búsquedas libros protegidos por copyright, pero limitando lo que ven los usuarios (a menos que obtengan el consentimiento de autores y editores para mostrar el resto). Los editores son los que decidirán si permiten que sus libros sean digitalizados por Google y su motor de búsqueda.<br/><br/><em>Google claramente está adentrándose en terreno desconocido en relación al copyright. El intento podría fructificar, y creo que ése sería el mejor resultado posible en materia de política pública</em>, opina el profesor de Wharton de Derecho y Ética Empresarial Kevin Werbach. <em>Por otra parte, también es fácil que el intento fracase. La decisión está en manos de los tribunales.</em><br/><br/> No cabe duda de que la reciente iniciativa de Google para escanear trabajos protegidos por copyright deja muchas preguntas sin responder: El beneficio que proporciona la Ley de Propiedad Intelectual ¿es menor que el beneficio de disponer de libros online? El sistema de búsqueda de Google ¿supone una violación de la Ley de Derechos de Autor a pesar de que el usuario tan sólo obtiene un pequeño extracto de la obra que busca? ¿Se podría hacer una excepción en el caso de un libro cuya edición se encuentre agotada, aunque en teoría sigue estando protegido por la Ley de Derechos de Autor? ¿Debería obligarse a Google a obtener el consentimiento de los editores antes de acceder a los contenidos, en lugar de limitarse a ofrecerles una cláusula de exclusión que obliga a los editores a pronunciarse al respecto? Y tal vez lo más importante: una Ley de Propiedad Intelectual, diseñada para obras impresas, ¿sigue siendo válida en la era digital? <br/><br/> Independientemente de la forma en que se resuelvan todos estos temas, posiblemente Google no sea el único que decida introducirse en este terreno tan resbaladizo de los derechos de autor. Pocos días después de la presentación de Google Print, Amazon presentaba dos nuevos programas: Amazon Pages y Amazon Upgrade. Con estas iniciativas Amazon pretende aplicar a los libros lo mismo que el iTunes de Apple Computer hizo con la música: permitir que un consumidor compre todo un libro, o sólo una parte, del mismo modo que los consumidores actualmente pueden comprar una única canción sin tener que comprar todo el álbum. Amazon Pages permite al comprador adquirir sólo un capítulo o incluso una página. Amazon Upgrade proporciona acceso online a cualquier libro que se pueda adquirir. <br/><br/> Random House ha anunciado su intención de trabajar con librerías online como Amazon, motores de búsqueda como Google y portales como Yahoo para ofrecer el contenido de sus libros a la carta a cambio de pequeñas tarifas, como por ejemplo 99 céntimos por cuatro páginas. Como norma general los participantes compartirán beneficios, aunque cada estrategia de fijación de precios dependerá de las negociaciones con el resto de socios, declaraba Random House. <em>Creemos que es importante que los editores sean innovadores a la hora de proporcionar a los consumidores opciones digitales para acceder a nuestros contenidos</em>, sostenía en un comunicado Richard Sarnoff, presidente del grupo de desarrollo corporativo de Random House. <br/><br/> Mientras, el 14 de noviembre, The Wall Street Journal informaba que Google estaba tratando de despertar el interés de los editores sobre un proyecto para alquilar a los consumidores versiones digitales de libros. <br/><br/> Según se tiene entendido, Microsoft pretende digitalizar la Biblioteca Británica (la Biblioteca Nacional del Reino Unido), y Yahoo lidera un grupo llamado Open Content Alliance (Alianza para contenidos abiertos) cuyo objetivo es la creación de un archivo digital de <em>colecciones digitales globales, incluyendo contenidos multimedia</em>. Sin embargo, Open Content Alliance no incluirá en su archivo ningún trabajo sin contar con consentimiento previo. <br/><br/> Según Peter Fader, profesor de Marketing de Wharton, es difícil comparar los respectivos planes de Google y Amazon. Por poner un ejemplo, el esfuerzo de Amazon es más utilitario: pagas por la página que necesitas. El esfuerzo de Google consiste en el máximo de información posible. <em>Los dos enfoques son totalmente distintos</em>, sostiene el profesor. <em>Hay un momento y un lugar para cada uno.</em><br/><br/> Werbach señala la <em>asombrosa ambición de Google: organizar la información mundial. Escanear libros para incluirlos en su base de datos parece ser el siguiente paso lógico hacia dicho objetivo. Una vez que Google se ha embarcado en esta aventura, sus competidores se han visto obligados a subirse al tren. Los libros son una enorme fuente de conocimientos que no resulta tan accesible como el resto de materiales de la Red</em>. <br/><br/><a href=https://wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&id=1068>Vea aquí el resto de la nota</a>
Después de que Google anunciase el lanzamiento de Google Print –su plan para digitalizar las bibliotecas de Harvard, las universidades de Michigan, Stanford y Oxford y la Biblioteca Pública de Nueva York–, la Sociedad de Autores y la American Association of Publishers (Asociación Americana de Editores) interpusieron demandas judiciales por escanear libros protegidos por copyright. Estos hechos podrían hacer que se modifique la Ley de Derechos de Autor, que en la actualidad obliga a obtener el consentimiento del propietario de los contenidos para poder copiar, redistribuir, mostrar o utilizar la propiedad intelectual como base para otros trabajos.

El 3 de noviembre, Google lanzaba la primera entrega de Google Print, que eludía los derechos de autor incluyendo tan sólo textos que pertenecían al dominio público. Dado que este material ya no está protegido por los derechos de autor, cualquiera puede descargar el contenido completo de estos libros y grabar páginas sueltas. Sin embargo, el lanzamiento de este proyecto era eclipsado por otra noticia más reveladora: la empresa pensaba reanudar el escaneado de trabajos protegidos por copyright con el fin de ampliar la base de datos de Google Print. En un principio Google había empezado dicha tarea en agosto, pero retrasó el proceso para dar a los editores la posibilidad de negarse a incluir sus obras. Google tiene previsto incluir en los resultados de sus búsquedas libros protegidos por copyright, pero limitando lo que ven los usuarios (a menos que obtengan el consentimiento de autores y editores para mostrar el resto). Los editores son los que decidirán si permiten que sus libros sean digitalizados por Google y su motor de búsqueda.

"Google claramente está adentrándose en terreno desconocido en relación al copyright. El intento podría fructificar, y creo que ése sería el mejor resultado posible en materia de política pública", opina el profesor de Wharton de Derecho y Ética Empresarial Kevin Werbach. "Por otra parte, también es fácil que el intento fracase. La decisión está en manos de los tribunales".

No cabe duda de que la reciente iniciativa de Google para escanear trabajos protegidos por copyright deja muchas preguntas sin responder: El beneficio que proporciona la Ley de Propiedad Intelectual ¿es menor que el beneficio de disponer de libros online? El sistema de búsqueda de Google ¿supone una violación de la Ley de Derechos de Autor a pesar de que el usuario tan sólo obtiene un pequeño extracto de la obra que busca? ¿Se podría hacer una excepción en el caso de un libro cuya edición se encuentre agotada, aunque en teoría sigue estando protegido por la Ley de Derechos de Autor? ¿Debería obligarse a Google a obtener el consentimiento de los editores antes de acceder a los contenidos, en lugar de limitarse a ofrecerles una cláusula de exclusión que obliga a los editores a pronunciarse al respecto? Y tal vez lo más importante: una Ley de Propiedad Intelectual, diseñada para obras impresas, ¿sigue siendo válida en la era digital?

Independientemente de la forma en que se resuelvan todos estos temas, posiblemente Google no sea el único que decida introducirse en este terreno tan resbaladizo de los derechos de autor. Pocos días después de la presentación de Google Print, Amazon presentaba dos nuevos programas: Amazon Pages y Amazon Upgrade. Con estas iniciativas Amazon pretende aplicar a los libros lo mismo que el iTunes de Apple Computer hizo con la música: permitir que un consumidor compre todo un libro, o sólo una parte, del mismo modo que los consumidores actualmente pueden comprar una única canción sin tener que comprar todo el álbum. Amazon Pages permite al comprador adquirir sólo un capítulo o incluso una página. Amazon Upgrade proporciona acceso online a cualquier libro que se pueda adquirir.

Random House ha anunciado su intención de trabajar con librerías online como Amazon, motores de búsqueda como Google y portales como Yahoo para ofrecer el contenido de sus libros "a la carta" a cambio de pequeñas tarifas, como por ejemplo 99 céntimos por cuatro páginas. Como norma general los participantes compartirán beneficios, aunque cada estrategia de fijación de precios dependerá de las negociaciones con el resto de socios, declaraba Random House. "Creemos que es importante que los editores sean innovadores a la hora de proporcionar a los consumidores opciones digitales para acceder a nuestros contenidos", sostenía en un comunicado Richard Sarnoff, presidente del grupo de desarrollo corporativo de Random House.

Mientras, el 14 de noviembre, The Wall Street Journal informaba que Google estaba tratando de despertar el interés de los editores sobre un proyecto para alquilar a los consumidores versiones digitales de libros.

Según se tiene entendido, Microsoft pretende digitalizar la Biblioteca Británica (la Biblioteca Nacional del Reino Unido), y Yahoo lidera un grupo llamado Open Content Alliance (Alianza para contenidos abiertos) cuyo objetivo es la creación de un archivo digital de "colecciones digitales globales, incluyendo contenidos multimedia". Sin embargo, Open Content Alliance no incluirá en su archivo ningún trabajo sin contar con consentimiento previo.

Según Peter Fader, profesor de Marketing de Wharton, es difícil comparar los respectivos planes de Google y Amazon. Por poner un ejemplo, el esfuerzo de Amazon es más utilitario: pagas por la página que necesitas. El esfuerzo de Google consiste en el máximo de información posible. "Los dos enfoques son totalmente distintos", sostiene el profesor. "Hay un momento y un lugar para cada uno".

Werbach señala la "asombrosa ambición de Google: organizar la información mundial. Escanear libros para incluirlos en su base de datos parece ser el siguiente paso lógico hacia dicho objetivo. Una vez que Google se ha embarcado en esta aventura, sus competidores se han visto obligados a subirse al tren. Los libros son una enorme fuente de conocimientos que no resulta tan accesible como el resto de materiales de la Red".

Vea aquí el resto de la nota
  • Fuente:

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.