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Un gen anticáncer que combate la obesidad y estira la vida

      
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Un gen anticáncer que combate la obesidad y estira la vida
Un grupo de científicos español del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que se publicó en la revista Cell Metabolism, descubrió que uno de los principales genes que protegen contra el cáncer también logra aumentar la longevidad en 12 años más y combatir la obesidad al quemar las calorías sobrantes.  

Es un resultado “del todo inesperado”, aseveró Manuel Serrano, líder del grupo de científicos del CNIO. Por el momento, esta píldora con futuro prometedor solo se probó en ratones y, según los autores, abre nuevas vías a la investigación de terapias.

En concreto, los investigadores han constatado que los ratones con copias extra del gen Pten comen más, aunque son más delgados, un fenómeno “insospechado y novedoso”.

El descubrimiento refuerza la idea de que cáncer, envejecimiento y obesidad se encuentran entrelazados. “Son manifestaciones distintas de un mismo fenómeno, más global, que se produce a medida que el organismo acumula en sus tejidos daños que los mecanismos naturales de reparación no logran arreglar”, según una nota del CNIO.

Entre estos mecanismos naturales de reparación destacan muy especialmente un grupo de genes identificados en un principio por su potente efecto protector contra el cáncer. Se conocen unos 30 genes anticáncer de los que cinco son generales para muchos tipos de tumores (p53, p16, Arf, Rb y Pten), explicó Serrano.

Su grupo se preguntó si el gen Pten podría relacionarse con efectos beneficiosos adicionales, en concreto la longevidad. Para ello, el grupo del CNIO crió ratones transgénicos con niveles de la proteína Pten que fueran el doble de lo habitual.

Estos animales se mostraron mucho más resistentes al cáncer que los no transgénicos y además vivieron un 12% más de media, un efecto que es independiente de la resistencia al cáncer.

La sorpresa, no obstante, apareció cuando se observó que los ratones con doble dosis de Pten son significativamente más delgados –un 28% de media- y eso a pesar de que comen más. También, según la investigación, tienen más sensibilidad a la hormona de la insulina y su hígado tolera mucho mejor de lo habitual una dieta rica en grasas.

Los científicos buscaron la explicación en un incremento del gasto energético y hallaron la respuesta en la llamada grasa parda, un tipo de tejido graso que, paradójicamente, favorece que el organismo “queme la energía almacenada”.

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