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Se viene la Generación Pulgar

      
<p> El Día Internacional de la Juventud fue declarado en 1999 por la  Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de fomentar la atención sobre la juventud, tanto sus deseos como sus necesidades, y promover políticas que protejan y fortalezcan sus derechos. </p><p><br/> En aquel momento la ONU optó por poner el acento en los jóvenes en relación con la educación, el trabajo, el empleo, la pobreza, la salud, el medio ambiente, las drogas, la delincuencia y las actividades recreativas. </p><p><br/> Hoy en día distintas generaciones conviven dentro de una misma sociedad pero a la hora de trabajar muestran diversos modos de acción. Los Baby Boomers, aquellas personas que nacieron luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando hubo un alza en las tasas de natalidad, tienen hoy entre 50 y 61 años, y desde la cuna adquirieron un concepto rígido y comprometido acerca del trabajo. Estas personas ya están en la etapa previa de jubilación, y han organizado su vida alrededor del trabajo. </p><p><br/> Esa generación está dejando sus puestos jerárquicos en manos de la Generación X, que reúne a los nacidos en la década del ‘70. Deben compartir el ámbito laboral con la Generación Y, los jóvenes de la década del ’80, que en poco tiempo inmersos en los  lugares de trabajo, están alterando las normas antes básicas. </p><p><br/> “Los escenarios laborales se modificaron a la par de la economía, los profesionales nacidos en la postguerra, como objetivo, tenían la permanencia y el crecimiento dentro de una misma organización. A su vez, el mundo de los negocios era menos dinámico, sólo algunas compañías pensaban en internacionalizarse y esto generaba mayor estabilidad”, señala Pablo Molouny, gerente general de Trabajando.com Argentina. </p><p><br/> “La denominada Generación X, se sumó a un mercado que comenzaba con la globalización y la alta competitividad, por lo que modificaron sus comportamientos laborales, priorizando la toma de oportunidades en un mercado dinámico por sobre la permanencia y supervivencia”, puntualiza Molouny. </p><p><br/> La concepción del trabajo se está modificando, la Generación Y busca placer y diversión en la oficina. La responsabilidad y el compromiso surgen cuando encuentran sentido en lo que hacen. En tanto para sus padres, los Baby Boomers, siempre estuvieron atados a la seguridad de un puesto estable. </p><p><br/> Es una generación que demanda, como las anteriores, cuestiones tradicionales relativas al salario, carrera, crecimiento, etcétera, pero que requiere mucha más libertad, menos reglas, más flexibilidad. </p><p><br/> La importancia del reloj es fundamental para el Gen Y, quienes odian perder el tiempo. Por este factor no quieren perder largas horas viajando hasta llegar a la oficina y no permiten que el trabajo les quite tiempo para lo que realmente les importa.<br/> Los miembros de la Generación Y desconciertan a los jefes, ya que buscan el bienestar temprano y no trabajan para un futuro incierto. Ellos necesitan tiempo para dedicarse a todo aquello que les da placer: estudiar, jugar al fútbol o juntarse con amigos. </p><p><br/> Otra característica que los diferencia es que poseen altos niveles de conocimiento sobre tecnología, dominan esas herramientas más que sus padres y algunas veces sus jefes, y es una cualidad que los ayuda a conseguir su primer empleo.<br/> Los jóvenes Y poseen muchas habilidades que les abren las puertas al mundo del trabajo, pero tienen otras que dificultan la tarea de sus jefes. No se adaptan fácilmente a las reglas, retenerlos ocho horas dentro de una oficina es todo un desafío; siempre están abiertos al cambio y no dudan en dejar un trabajo en busca de nuevos horizontes. </p><p><br/> La Generación Y está acostumbrada a la inmediatez, a la vertiginosidad de los cambios, a vivir el hoy, son más inquietos y por eso pueden cambiar de empleo cuando se sienten aburridos, no tienen desafíos o la empresa no les ofrece un ágil camino de ascenso seguro, hasta pueden abandonar sus trabajos para recorrer el mundo. </p><p><br/> Estos jóvenes ven el trabajo como un medio para obtener dinero, para adquirir tecnología capacitarse, viajar y en algunos casos solamente, independizarse de sus padres, son menos competitivos y su gran preocupación en el ámbito laboral es la flexibilidad y la conciliación, a cambio ofrecen gran creatividad e iniciativa. </p><p><strong><br/> La Generación Pulgar </strong></p><p><br/> En un tiempo el Gen Y será reemplazado por la Generación Pulgar, compuesta por los adolescentes que están creciendo a base de teléfonos celulares y consolas de video juego. Ellos han cambiado la forma clásica de uso de los dedos; de los índices pasaron a los pulgares para enviar mails, marcar teclas, utilizar joysticks y señalar cosas. </p><p><br/> Pablo Molouny explica: “Los últimos años muestran los nuevos cambios que la tecnología aporta a la vida laboral y son tomados como naturales por la Generación Y, para ellos la velocidad de conexión o comunicación se aplica a la vida cotidiana, todo debe ser más rápido, nada perdura demasiado,  todo se consigue fácilmente. La pregunta que debemos hacernos es cómo será el mercado para el que se vienen preparando nuestros hijos, para quienes el diskette es una cosa extraña.” </p><p><br/> Es importante concluir en que en este Mes de la Juventud, son los jóvenes los que están alterando las pautas formales del planeta laboral. Tan tentados por el aliento del cambio y la estabilidad económica, no se detienen ante la seguridad de un puesto ni tampoco tienen paciencia para esperar el ascenso. </p><p><br/> “Los cambios de los perfiles en las personas son adaptaciones al entorno en el cual trabajan, son ‘evoluciones’ donde los que afrontamos los mayores desafíos somos los que convivimos con más de una generación dentro de un mercado laboral más dinámico al cual debemos poder seguirle el ritmo”, finaliza Pablo Molouny.<br/><br/><br/></p>

El Día Internacional de la Juventud fue declarado en 1999 por la  Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de fomentar la atención sobre la juventud, tanto sus deseos como sus necesidades, y promover políticas que protejan y fortalezcan sus derechos.


En aquel momento la ONU optó por poner el acento en los jóvenes en relación con la educación, el trabajo, el empleo, la pobreza, la salud, el medio ambiente, las drogas, la delincuencia y las actividades recreativas.


Hoy en día distintas generaciones conviven dentro de una misma sociedad pero a la hora de trabajar muestran diversos modos de acción. Los Baby Boomers, aquellas personas que nacieron luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando hubo un alza en las tasas de natalidad, tienen hoy entre 50 y 61 años, y desde la cuna adquirieron un concepto rígido y comprometido acerca del trabajo. Estas personas ya están en la etapa previa de jubilación, y han organizado su vida alrededor del trabajo.


Esa generación está dejando sus puestos jerárquicos en manos de la Generación X, que reúne a los nacidos en la década del ‘70. Deben compartir el ámbito laboral con la Generación Y, los jóvenes de la década del ’80, que en poco tiempo inmersos en los  lugares de trabajo, están alterando las normas antes básicas.


“Los escenarios laborales se modificaron a la par de la economía, los profesionales nacidos en la postguerra, como objetivo, tenían la permanencia y el crecimiento dentro de una misma organización. A su vez, el mundo de los negocios era menos dinámico, sólo algunas compañías pensaban en internacionalizarse y esto generaba mayor estabilidad”, señala Pablo Molouny, gerente general de Trabajando.com Argentina.


“La denominada Generación X, se sumó a un mercado que comenzaba con la globalización y la alta competitividad, por lo que modificaron sus comportamientos laborales, priorizando la toma de oportunidades en un mercado dinámico por sobre la permanencia y supervivencia”, puntualiza Molouny.


La concepción del trabajo se está modificando, la Generación Y busca placer y diversión en la oficina. La responsabilidad y el compromiso surgen cuando encuentran sentido en lo que hacen. En tanto para sus padres, los Baby Boomers, siempre estuvieron atados a la seguridad de un puesto estable.


Es una generación que demanda, como las anteriores, cuestiones tradicionales relativas al salario, carrera, crecimiento, etcétera, pero que requiere mucha más libertad, menos reglas, más flexibilidad.


La importancia del reloj es fundamental para el Gen Y, quienes odian perder el tiempo. Por este factor no quieren perder largas horas viajando hasta llegar a la oficina y no permiten que el trabajo les quite tiempo para lo que realmente les importa.
Los miembros de la Generación Y desconciertan a los jefes, ya que buscan el bienestar temprano y no trabajan para un futuro incierto. Ellos necesitan tiempo para dedicarse a todo aquello que les da placer: estudiar, jugar al fútbol o juntarse con amigos.


Otra característica que los diferencia es que poseen altos niveles de conocimiento sobre tecnología, dominan esas herramientas más que sus padres y algunas veces sus jefes, y es una cualidad que los ayuda a conseguir su primer empleo.
Los jóvenes Y poseen muchas habilidades que les abren las puertas al mundo del trabajo, pero tienen otras que dificultan la tarea de sus jefes. No se adaptan fácilmente a las reglas, retenerlos ocho horas dentro de una oficina es todo un desafío; siempre están abiertos al cambio y no dudan en dejar un trabajo en busca de nuevos horizontes.


La Generación Y está acostumbrada a la inmediatez, a la vertiginosidad de los cambios, a vivir el hoy, son más inquietos y por eso pueden cambiar de empleo cuando se sienten aburridos, no tienen desafíos o la empresa no les ofrece un ágil camino de ascenso seguro, hasta pueden abandonar sus trabajos para recorrer el mundo.


Estos jóvenes ven el trabajo como un medio para obtener dinero, para adquirir tecnología capacitarse, viajar y en algunos casos solamente, independizarse de sus padres, son menos competitivos y su gran preocupación en el ámbito laboral es la flexibilidad y la conciliación, a cambio ofrecen gran creatividad e iniciativa.


La Generación Pulgar


En un tiempo el Gen Y será reemplazado por la Generación Pulgar, compuesta por los adolescentes que están creciendo a base de teléfonos celulares y consolas de video juego. Ellos han cambiado la forma clásica de uso de los dedos; de los índices pasaron a los pulgares para enviar mails, marcar teclas, utilizar joysticks y señalar cosas.


Pablo Molouny explica: “Los últimos años muestran los nuevos cambios que la tecnología aporta a la vida laboral y son tomados como naturales por la Generación Y, para ellos la velocidad de conexión o comunicación se aplica a la vida cotidiana, todo debe ser más rápido, nada perdura demasiado,  todo se consigue fácilmente. La pregunta que debemos hacernos es cómo será el mercado para el que se vienen preparando nuestros hijos, para quienes el diskette es una cosa extraña.”


Es importante concluir en que en este Mes de la Juventud, son los jóvenes los que están alterando las pautas formales del planeta laboral. Tan tentados por el aliento del cambio y la estabilidad económica, no se detienen ante la seguridad de un puesto ni tampoco tienen paciencia para esperar el ascenso.


“Los cambios de los perfiles en las personas son adaptaciones al entorno en el cual trabajan, son ‘evoluciones’ donde los que afrontamos los mayores desafíos somos los que convivimos con más de una generación dentro de un mercado laboral más dinámico al cual debemos poder seguirle el ritmo”, finaliza Pablo Molouny.



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