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La arbitrariedad del populismo siembra desconcierto en 2010

      
<p> Unos pocos días después, una jueza suspendió el decreto y Redrado fue repuesto en su cargo dado que la Carta Orgánica del BCRA establece la intervención del Congreso como paso previo a la destitución de un miembro del Directorio. A partir de ahí, la relación entre el gobierno argentino y Redrado dio lugar a situaciones insólitas, como la prohibición del acceso de Redrado al banco después de su restitución. Finalmente, el “culebrón” argentino se cerró con su dimisión y con la designación, el 3 de febrero, de Mercedes Marcó del Pont, una persona afín a los Kirchner, como presidenta de la institución. <br/><br/> En medio del conflicto, un juez de EEUU decretó el embargo de los fondos del Banco Central argentino en la Reserva Federal estadounidense a petición de los fondos de inversión Elliot y Dart, que reclaman el pago de bonos impagos desde el default de 2001. Redrado ya había expresado su temor a que algo así sucediera. Sin embargo, tras una reunión entre los abogados del Banco Central en EEUU y los representantes de los demandantes, se decretó el levantamiento del embargo. <br/><br/> Estos acontecimientos tuvieron un impacto negativo en las cotizaciones de los bonos argentinos y en la bolsa. “El riesgo país aumentó de 651 a 727 puntos sobre todo después del embargo. La bolsa cayó 2.78%. Sin embargo, la autoridad monetaria logró mantener el dólar estable en torno a 3,83 dólares”, indica el último informe de coyuntura del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) Universidad Torcuato Di Tella, en Argentina, para la red Econolatin, un observatorio online de la economía latinoamericana.<br/><br/> Felipe Monteiro, profesor de Gestión de Wharton, no considera que la injerencia del Gobierno en el BCRA sea un hecho tan grave como si hubiera tenido lugar en otro país de la región como Brasil, Chile o México, cuyos gobiernos no son de corte populista. Allí, dice, “una situación de estas características sería una sorpresa total para los inversores extranjeros”. Y señala que esa sensación de que el Gobierno no respeta los límites no genera una sorpresa en los mercados. <br/><br/><strong>Las elecciones fuerzan una devaluación en Venezuela</strong><br/><br/> Casi al mismo tiempo que el decretazo removía los cimientos institucionales de Argentina, Hugo Chávez anunciaba la devaluación del bolívar venezolano en casi un 50% frente al dólar. A partir de ahora, habrá un sistema de tres precios: un tipo de cambio para los productos de primera necesidad, otro para el resto de los artículos y una tasa de mercado. <br/><br/> Una decisión que, aunque esperada, encuentra mal parados a los expertos. Para Richard Obuchi, profesor de Políticas Públicas del Instituto de Estudios Superiores de la Administración de Venezuela, la devaluación del bolívar fue una sorpresa. Aunque reconoce que se trata de una acción que el gobierno tenía que llevar a cabo tarde o temprano, debido a la considerable inflación acumulada desde que se estableció el tipo de cambio oficial, en su opinión, “los efectos negativos de esta política sobre la popularidad deberían haber impulsado al gobierno a postergar esta decisión el mayor tiempo posible”. Al menos, hasta después de las elecciones legislativas que se celebrarán en septiembre de 2010 y a las que Chávez se enfrenta, de momento, con una aprobación algo inferior al 50%.<br/><br/> Este escenario es consecuencia, principalmente, de la crisis que ha llevado a cerrar 2009 con un retroceso del PIB del 2,9% y una inflación del 25%, la mayor de la región. Las perspectivas para el año entrante tampoco son mucho mejores. Se estima que la actividad económica sea también negativa, entre un 2 y un 3%. Por eso, Obuchi cree que el gobierno adelantó el cambio hasta comienzos de año para que esté lo más alejado posible de la cita electoral. “Con ello, abarata su deuda interna y tiene menores presiones en el financiamiento para poder elevar el gasto público antes y durante la campaña electoral”, legislativa que se celebrará este año.<br/><br/> Obuchi también cree que si el gobierno logra controlar en cierta medida la inflación en el país, el efecto negativo de la devaluación podría verse mermado. Además, “la devaluación libera parte de las presiones fiscales y ayuda a financiar la campaña electoral”. Una cita en la que no sólo se tendrá en cuenta los efectos la devaluación, también se evaluará las consecuencias del plan de racionamiento eléctrico al que está sometido el país desde principios de año como consecuencia de la escasez de lluvias en 2009. Algo que, sin duda, “impactará negativamente en la producción nacional, el empleo y el bienestar en general”, concluye Obuchi. El tiempo dirá si la estrategia adoptada por Chávez produce los réditos políticos esperados. </p><p>   </p>

Unos pocos días después, una jueza suspendió el decreto y Redrado fue repuesto en su cargo dado que la Carta Orgánica del BCRA establece la intervención del Congreso como paso previo a la destitución de un miembro del Directorio. A partir de ahí, la relación entre el gobierno argentino y Redrado dio lugar a situaciones insólitas, como la prohibición del acceso de Redrado al banco después de su restitución. Finalmente, el “culebrón” argentino se cerró con su dimisión y con la designación, el 3 de febrero, de Mercedes Marcó del Pont, una persona afín a los Kirchner, como presidenta de la institución.

En medio del conflicto, un juez de EEUU decretó el embargo de los fondos del Banco Central argentino en la Reserva Federal estadounidense a petición de los fondos de inversión Elliot y Dart, que reclaman el pago de bonos impagos desde el default de 2001. Redrado ya había expresado su temor a que algo así sucediera. Sin embargo, tras una reunión entre los abogados del Banco Central en EEUU y los representantes de los demandantes, se decretó el levantamiento del embargo.

Estos acontecimientos tuvieron un impacto negativo en las cotizaciones de los bonos argentinos y en la bolsa. “El riesgo país aumentó de 651 a 727 puntos sobre todo después del embargo. La bolsa cayó 2.78%. Sin embargo, la autoridad monetaria logró mantener el dólar estable en torno a 3,83 dólares”, indica el último informe de coyuntura del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) Universidad Torcuato Di Tella, en Argentina, para la red Econolatin, un observatorio online de la economía latinoamericana.

Felipe Monteiro, profesor de Gestión de Wharton, no considera que la injerencia del Gobierno en el BCRA sea un hecho tan grave como si hubiera tenido lugar en otro país de la región como Brasil, Chile o México, cuyos gobiernos no son de corte populista. Allí, dice, “una situación de estas características sería una sorpresa total para los inversores extranjeros”. Y señala que esa sensación de que el Gobierno no respeta los límites no genera una sorpresa en los mercados.

Las elecciones fuerzan una devaluación en Venezuela

Casi al mismo tiempo que el decretazo removía los cimientos institucionales de Argentina, Hugo Chávez anunciaba la devaluación del bolívar venezolano en casi un 50% frente al dólar. A partir de ahora, habrá un sistema de tres precios: un tipo de cambio para los productos de primera necesidad, otro para el resto de los artículos y una tasa de mercado.

Una decisión que, aunque esperada, encuentra mal parados a los expertos. Para Richard Obuchi, profesor de Políticas Públicas del Instituto de Estudios Superiores de la Administración de Venezuela, la devaluación del bolívar fue una sorpresa. Aunque reconoce que se trata de una acción que el gobierno tenía que llevar a cabo tarde o temprano, debido a la considerable inflación acumulada desde que se estableció el tipo de cambio oficial, en su opinión, “los efectos negativos de esta política sobre la popularidad deberían haber impulsado al gobierno a postergar esta decisión el mayor tiempo posible”. Al menos, hasta después de las elecciones legislativas que se celebrarán en septiembre de 2010 y a las que Chávez se enfrenta, de momento, con una aprobación algo inferior al 50%.

Este escenario es consecuencia, principalmente, de la crisis que ha llevado a cerrar 2009 con un retroceso del PIB del 2,9% y una inflación del 25%, la mayor de la región. Las perspectivas para el año entrante tampoco son mucho mejores. Se estima que la actividad económica sea también negativa, entre un 2 y un 3%. Por eso, Obuchi cree que el gobierno adelantó el cambio hasta comienzos de año para que esté lo más alejado posible de la cita electoral. “Con ello, abarata su deuda interna y tiene menores presiones en el financiamiento para poder elevar el gasto público antes y durante la campaña electoral”, legislativa que se celebrará este año.

Obuchi también cree que si el gobierno logra controlar en cierta medida la inflación en el país, el efecto negativo de la devaluación podría verse mermado. Además, “la devaluación libera parte de las presiones fiscales y ayuda a financiar la campaña electoral”. Una cita en la que no sólo se tendrá en cuenta los efectos la devaluación, también se evaluará las consecuencias del plan de racionamiento eléctrico al que está sometido el país desde principios de año como consecuencia de la escasez de lluvias en 2009. Algo que, sin duda, “impactará negativamente en la producción nacional, el empleo y el bienestar en general”, concluye Obuchi. El tiempo dirá si la estrategia adoptada por Chávez produce los réditos políticos esperados.

 


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