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Haití: ¿Qué se puede hacer ahora?

      
<p><strong>Knowledge@Wharton: </strong>Howard, vamos a comenzar por usted. Aunque los científicos anunciaron el terremoto en Haití hace casi dos años, el Gobierno local no fue capaz de actuar. Si hubiera conseguido reaccionar, ¿qué podría haber hecho?<br/><strong><br/> Howard Kunreuther: </strong>Ésa es una excelente pregunta. Creo que estamos lidiando con una situación en Haití en que la pobreza domina la escena. Por lo tanto, una de las preguntas más importantes que surgen en el caso de este terremoto es la siguiente: ¿qué se podría haber hecho? Se construyeron muchas casas de forma precaria. Para mejorar la construcción, sería preciso mucho dinero además de otros recursos varios. Sería extremadamente difícil para Haití prepararse para lo que ha sucedido sin una ayuda muy grande del resto del mundo.<br/><br/><strong>Knowledge@Wharton:</strong> ¿Mike?<br/><br/><strong>Mike Useem:</strong> Yo añadiría sólo que incluso antes de pensar en destinar recursos para mejorar las casas, estimular la construcción de escuelas y cosas semejantes, es fundamental encontrar medios que ayuden a las personas con cargos legislativos y ejecutivos a prepararse y a planear mejor, de manera que sepan cómo razonar en lo que se refiere a eventos poco probables, pero de consecuencias devastadoras.<br/><br/><strong>Kunreuther: </strong>Si la colaboración no llega al ritmo que debería en las próximas semanas, nos olvidaremos de Haití de la misma manera que nos olvidamos el tsunami. Tenemos que intentar conseguir volúmenes significativos de contribuciones para la planificación de largo plazo, de modo que Haití pueda, de hecho, experimentar un cambio. Creo que tenemos un desafío, pero también una tremenda oportunidad.<br/><br/><strong>Knowledge@Wharton: </strong>Al hilo de este tema, sobre la fugacidad de la atención del público. Es evidente que Haití necesita un plan de largo plazo. ¿Existe la posibilidad de que la vida pueda realmente mejorar en ese país ahora que la atención del mundo está volcada en sus dificultades? <br/><strong><br/> Cohen: </strong>El Wall Street Journal publicó un artículo interesante a dos semanas después del terremoto sobre grandes desastres ocurridos en ciudades en los últimos 300 años —Lisboa, San Francisco y otros lugares— que llevaron a su renacimiento y a grandes inversiones. Sin embargo, las oportunidades de que eso ocurra en Haití son bajas. Hace mucho tiempo que Haití es un problema para el mundo. ¿Cambiará la actitud frente al país a causa del desastre? Incluso con la ayuda de Twitter, el volumen de dinero donado no se compara con lo recaudado en otras tragedias. Estamos hablando de migajas en comparación con lo que se necesita. <br/><br/><strong>Kunreuther: </strong>Tal vez podamos usar Twitter y Facebook como símbolo del deseo que las personas realmente tienen de usar esos métodos para generar un volumen de dinero aún mayor. Un ejemplo actual es que el Foro Económico Mundial va a usar Haití como elemento destacado en la conferencia en Davos. El hecho de que el foro recurra a lo que ha sucedido para hacer que las personas reflexionen es una oportunidad para recaudar no sólo millones, sino miles de millones de dólares del sector privado y de grupos en condiciones de hacer donaciones a ese nivel. Existe una oportunidad para ejercer el altruismo de una forma más amplia. Por lo tanto, creo que podemos recurrir a los usuarios de Twitter y Facebook de la siguiente forma: “Mire, existen necesidades que están en un situación mucho más crítica y que, por lo tanto, exigen mucho más para el tipo de reconstrucción que tiene que hacerse”. Creo que así tendremos alguna oportunidad. La batalla es dura por todo lo que sabemos sobre Haití, por lo tanto tenemos que hacer todo lo que sea posible.<br/><br/><strong>Knowledge@Wharton: </strong>¿Cuál es el nivel de desarrollo del mercado de seguros en Haití? ¿Cuánto cree que las compañías de seguros tendrán que desembolsar? ¿O no hay mercado de seguros en el país?<br/><br/><strong>Kunreuther: </strong>Ése es uno de los desafíos a los que se enfrentan las economías emergentes. No cuentan con las instituciones que tenemos en el mundo desarrollado en el sector de seguros. Por lo tanto, creo que el volumen existente será mínimo. La mayor parte de las casas, por ejemplo, era de construcción muy pobre. No me imagino qué tipo de compañía de seguros estaría dispuesta a proporcionar el tipo de cobertura necesaria para ayudar en la reconstrucción de las mismas.<br/><br/> Será el Gobierno de Haití quien tendrá que lidiar con la situación. Les toca ahora entender a los líderes locales que pueden cambiar las cosas de manera que todos se vean beneficiados. Los líderes locales podrían ayudar a gestionar los esfuerzos de ayuda junto con organizaciones internacionales. El país podría convertirse en un caso de estudio en el que podríamos observar de qué manera ha sido capaz de identificar oportunidades en medio de la devastación. Puede que vuelva a suceder algo así de nuevo, sin embargo, si los líderes locales afrontan la cuestión como un hecho trivial cualquiera, y piensan que no les queda otra salida que volver a lo que eran, será extremadamente difícil hacer cualquier cosa. Poco importa lo que hagan las Naciones Unidas o el Banco Mundial o cualquier otra organización internacional. Es preciso que haya asociación.<br/><br/> Una de las varias cuestiones que hay que resolver en este momento —imagino que ya hay actualmente un debate intenso en el Gobierno— consiste en saber interpretar los desafíos y también las oportunidades que tendrán que liderar, coordinándolas de tal forma que se produzcan resultados que de otra forma no se producirían.<br/><br/></p>

Knowledge@Wharton: Howard, vamos a comenzar por usted. Aunque los científicos anunciaron el terremoto en Haití hace casi dos años, el Gobierno local no fue capaz de actuar. Si hubiera conseguido reaccionar, ¿qué podría haber hecho?

Howard Kunreuther:
Ésa es una excelente pregunta. Creo que estamos lidiando con una situación en Haití en que la pobreza domina la escena. Por lo tanto, una de las preguntas más importantes que surgen en el caso de este terremoto es la siguiente: ¿qué se podría haber hecho? Se construyeron muchas casas de forma precaria. Para mejorar la construcción, sería preciso mucho dinero además de otros recursos varios. Sería extremadamente difícil para Haití prepararse para lo que ha sucedido sin una ayuda muy grande del resto del mundo.

Knowledge@Wharton: ¿Mike?

Mike Useem: Yo añadiría sólo que incluso antes de pensar en destinar recursos para mejorar las casas, estimular la construcción de escuelas y cosas semejantes, es fundamental encontrar medios que ayuden a las personas con cargos legislativos y ejecutivos a prepararse y a planear mejor, de manera que sepan cómo razonar en lo que se refiere a eventos poco probables, pero de consecuencias devastadoras.

Kunreuther: Si la colaboración no llega al ritmo que debería en las próximas semanas, nos olvidaremos de Haití de la misma manera que nos olvidamos el tsunami. Tenemos que intentar conseguir volúmenes significativos de contribuciones para la planificación de largo plazo, de modo que Haití pueda, de hecho, experimentar un cambio. Creo que tenemos un desafío, pero también una tremenda oportunidad.

Knowledge@Wharton: Al hilo de este tema, sobre la fugacidad de la atención del público. Es evidente que Haití necesita un plan de largo plazo. ¿Existe la posibilidad de que la vida pueda realmente mejorar en ese país ahora que la atención del mundo está volcada en sus dificultades?

Cohen:
El Wall Street Journal publicó un artículo interesante a dos semanas después del terremoto sobre grandes desastres ocurridos en ciudades en los últimos 300 años —Lisboa, San Francisco y otros lugares— que llevaron a su renacimiento y a grandes inversiones. Sin embargo, las oportunidades de que eso ocurra en Haití son bajas. Hace mucho tiempo que Haití es un problema para el mundo. ¿Cambiará la actitud frente al país a causa del desastre? Incluso con la ayuda de Twitter, el volumen de dinero donado no se compara con lo recaudado en otras tragedias. Estamos hablando de migajas en comparación con lo que se necesita.

Kunreuther: Tal vez podamos usar Twitter y Facebook como símbolo del deseo que las personas realmente tienen de usar esos métodos para generar un volumen de dinero aún mayor. Un ejemplo actual es que el Foro Económico Mundial va a usar Haití como elemento destacado en la conferencia en Davos. El hecho de que el foro recurra a lo que ha sucedido para hacer que las personas reflexionen es una oportunidad para recaudar no sólo millones, sino miles de millones de dólares del sector privado y de grupos en condiciones de hacer donaciones a ese nivel. Existe una oportunidad para ejercer el altruismo de una forma más amplia. Por lo tanto, creo que podemos recurrir a los usuarios de Twitter y Facebook de la siguiente forma: “Mire, existen necesidades que están en un situación mucho más crítica y que, por lo tanto, exigen mucho más para el tipo de reconstrucción que tiene que hacerse”. Creo que así tendremos alguna oportunidad. La batalla es dura por todo lo que sabemos sobre Haití, por lo tanto tenemos que hacer todo lo que sea posible.

Knowledge@Wharton: ¿Cuál es el nivel de desarrollo del mercado de seguros en Haití? ¿Cuánto cree que las compañías de seguros tendrán que desembolsar? ¿O no hay mercado de seguros en el país?

Kunreuther: Ése es uno de los desafíos a los que se enfrentan las economías emergentes. No cuentan con las instituciones que tenemos en el mundo desarrollado en el sector de seguros. Por lo tanto, creo que el volumen existente será mínimo. La mayor parte de las casas, por ejemplo, era de construcción muy pobre. No me imagino qué tipo de compañía de seguros estaría dispuesta a proporcionar el tipo de cobertura necesaria para ayudar en la reconstrucción de las mismas.

Será el Gobierno de Haití quien tendrá que lidiar con la situación. Les toca ahora entender a los líderes locales que pueden cambiar las cosas de manera que todos se vean beneficiados. Los líderes locales podrían ayudar a gestionar los esfuerzos de ayuda junto con organizaciones internacionales. El país podría convertirse en un caso de estudio en el que podríamos observar de qué manera ha sido capaz de identificar oportunidades en medio de la devastación. Puede que vuelva a suceder algo así de nuevo, sin embargo, si los líderes locales afrontan la cuestión como un hecho trivial cualquiera, y piensan que no les queda otra salida que volver a lo que eran, será extremadamente difícil hacer cualquier cosa. Poco importa lo que hagan las Naciones Unidas o el Banco Mundial o cualquier otra organización internacional. Es preciso que haya asociación.

Una de las varias cuestiones que hay que resolver en este momento —imagino que ya hay actualmente un debate intenso en el Gobierno— consiste en saber interpretar los desafíos y también las oportunidades que tendrán que liderar, coordinándolas de tal forma que se produzcan resultados que de otra forma no se producirían.


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