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Naciones Unidas: Mujeres con educación terciaria ganan menos que los hombres

      
<p style=text-align: justify;>A pesar de que Latinoamérica es la región con mayor cantidad de mujeres en la esfera política, esta realidad no se ve reflejada en una igualdad de condiciones en el campo laboral. Un estudio para el <a href=https://www.undp.org/content/undp/es/home.html target=_blank>Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo</a><strong> (PNUD)</strong>, elaborado por las economistas Paola Azar, Alma Espino y Soledad Salvador, reveló que la mayoría de la población femenina con educación terciaria, luego de egresar, percibe un sueldo menor al obtenido por sus pares masculinos.</p><p style=text-align: justify;> </p><p><span style=color: #ff0000;><strong>Lee también</strong></span><br/><a style=color: #666565; text-decoration: none; title=No hay una percepción pública importante acerca del liderazgo de la mujer, especialmente en el área de las ciencias, opinó Viviana Rocco href=https://noticias.universia.edu.uy/cultura/entrevista/2015/05/15/1125177/percepcion-publica-importante-acerca-liderazgo-mujer-especialmente-area-ciencias-opino-viviana-rocco.html>» <strong>No hay una percepción pública importante acerca del liderazgo de la mujer, especialmente en el área de las ciencias, opinó Viviana Rocco</strong></a><br/><a style=color: #666565; text-decoration: none; title=Empleo juvenil en Uruguay: una de las tasas de informalidad más bajas de América Latina href=https://noticias.universia.edu.uy/portada/noticia/2015/04/24/1123923/empleo-juvenil-uruguay-tasas-informalidad-bajas-america-latina.html>» <strong>Empleo juvenil en Uruguay: una de las tasas de informalidad más bajas de América Latina</strong></a> </p><p> </p><p style=text-align: justify;>Hoy en día, las mujeres representan la mayoría de estudiantes en gran parte de las carreras universitarias: en 12 de 26 carreras terciarias, según el estudio, más del 70% son mujeres, y en siete componen entre el 50% y el 70% del total del alumnado. Además, luego de egresar, mantienen una tasa de ocupación similar a la de los hombres, tanto así, que en <strong>Uruguay las mujeres representan un 63% de la fuerza laboral asalariada con educación terciaria</strong>. No obstante, a pesar de tener el mismo nivel de actividad e igual o mayor educación<strong>, sus ganancias llegan a ser desde un 20% hasta un 30% menores que las del sexo opuesto. </strong></p><p style=text-align: justify;>Según datos de 2011 recabados por las autoras del informe, un 75% de las mujeres con nivel educativo terciario se dedican a estas ocupaciones: administrativa, docencia, enfermería, auxiliares contables y financieros, medicina, especialistas en ciencias sociales, vendedores de tiendas y profesionales de derecho. Solo un 47% de los hombres se dedican a estas áreas.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;><strong>¿Qué causa esta brecha salarial?</strong></p><p style=text-align: justify;>Viviana Rocco, ingeniera civil y docente de la <a title=Portal de estudios - Universidad de Montevideo href=https://www.universia.edu.uy/universidades/universidad-montevideo-0/in/11204>Universidad de Montevideo</a>, comentó a <a href=https://noticias.universia.edu.uy/cultura/entrevista/2015/05/15/1125177/percepcion-publica-importante-acerca-liderazgo-mujer-especialmente-area-ciencias-opino-viviana-rocco.html>Universia</a> que a pesar de que “en nuestra región ya no es políticamente correcto desconocer la posibilidad de liderazgo de una mujer, (…) <strong>en la práctica hay una resistencia no visible que se traduce en múltiples barreras ocultas.”</strong></p><p style=text-align: justify;>Los factores que contribuyen a que exista esta desigualdad en la remuneración, según las autoras del informe, son la discriminación por razón del sexo del individuo (menores salarios en promedio), la <strong>incursión laboral de las mujeres en ocupaciones y ramas de actividad altamente feminizadas</strong> y el hecho de ser en menor proporción jefas de hogar (dado que los jefes tienen salarios superiores a los y las no jefes). Las mujeres, al egresar de sus estudios, suelen ingresar en posiciones tradicionalmente femeninos, que suelen estar <strong>desvalorizados en términos salariales</strong>.</p><p style=text-align: justify;>Por lo tanto, a pesar de que se ha avanzado en términos de educación en cuanto a igualdad de género, todavía sigue existiendo discriminación cuando se trata de salarios.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;><strong>¿Cómo se puede erradicar?</strong></p><p style=text-align: justify;>Rocco afirma que para incrementar la igualdad de género en el campo laboral y empresarial, el camino a seguir es facilitar “el acceso de las mujeres jóvenes a formación terciaria de buena calidad. También se requieren más <strong>políticas explícitas de apoyo a las madres y a las parejas</strong>, que sean reconocidas como una inversión social y no como una carga.”</p><p style=text-align: justify;>Para Azar, Espino y Salvador la mejor opción sería modificar patrones de género mediante <strong>campañas educativas que promuevan la igualdad en todos los grados de enseñanza, especialmente en las instituciones de enseñanza técnica,</strong> incluyendo, por ejemplo, la información a las jóvenes y la capacitación a docentes y personal escolar para que reconozcan y eviten estereotipos.</p><p style=text-align: justify;>Además, consideran fundamental que la contratación se lleve a cabo en base a certificaciones y concursos, y que se promuevan los “procesos de ascenso por méritos, las <strong>políticas de capacitación y actualización dirigidas a mujeres, tales como cursos para fomentar el acceso y la permanencia en trabajos mayoritariamente masculinos</strong> y las medidas de promoción específicas para ocupar puestos de responsabilidad.</p>
Fuente: Universia

A pesar de que Latinoamérica es la región con mayor cantidad de mujeres en la esfera política, esta realidad no se ve reflejada en una igualdad de condiciones en el campo laboral. Un estudio para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), elaborado por las economistas Paola Azar, Alma Espino y Soledad Salvador, reveló que la mayoría de la población femenina con educación terciaria, luego de egresar, percibe un sueldo menor al obtenido por sus pares masculinos.

 

Lee también
» No hay una percepción pública importante acerca del liderazgo de la mujer, especialmente en el área de las ciencias, opinó Viviana Rocco
» Empleo juvenil en Uruguay: una de las tasas de informalidad más bajas de América Latina 

 

Hoy en día, las mujeres representan la mayoría de estudiantes en gran parte de las carreras universitarias: en 12 de 26 carreras terciarias, según el estudio, más del 70% son mujeres, y en siete componen entre el 50% y el 70% del total del alumnado. Además, luego de egresar, mantienen una tasa de ocupación similar a la de los hombres, tanto así, que en Uruguay las mujeres representan un 63% de la fuerza laboral asalariada con educación terciaria. No obstante, a pesar de tener el mismo nivel de actividad e igual o mayor educación, sus ganancias llegan a ser desde un 20% hasta un 30% menores que las del sexo opuesto.

Según datos de 2011 recabados por las autoras del informe, un 75% de las mujeres con nivel educativo terciario se dedican a estas ocupaciones: administrativa, docencia, enfermería, auxiliares contables y financieros, medicina, especialistas en ciencias sociales, vendedores de tiendas y profesionales de derecho. Solo un 47% de los hombres se dedican a estas áreas.

 

¿Qué causa esta brecha salarial?

Viviana Rocco, ingeniera civil y docente de la Universidad de Montevideo, comentó a Universia que a pesar de que “en nuestra región ya no es políticamente correcto desconocer la posibilidad de liderazgo de una mujer, (…) en la práctica hay una resistencia no visible que se traduce en múltiples barreras ocultas.”

Los factores que contribuyen a que exista esta desigualdad en la remuneración, según las autoras del informe, son la "discriminación por razón del sexo del individuo (menores salarios en promedio), la incursión laboral de las mujeres en ocupaciones y ramas de actividad altamente feminizadas y el hecho de ser en menor proporción jefas de hogar (dado que los jefes tienen salarios superiores a los y las no jefes)". Las mujeres, al egresar de sus estudios, suelen ingresar en posiciones tradicionalmente femeninos, que suelen estar desvalorizados en términos salariales.

Por lo tanto, a pesar de que se ha avanzado en términos de educación en cuanto a igualdad de género, todavía sigue existiendo discriminación cuando se trata de salarios.

 

¿Cómo se puede erradicar?

Rocco afirma que para incrementar la igualdad de género en el campo laboral y empresarial, el camino a seguir es facilitar “el acceso de las mujeres jóvenes a formación terciaria de buena calidad. También se requieren más políticas explícitas de apoyo a las madres y a las parejas, que sean reconocidas como una inversión social y no como una carga.”

Para Azar, Espino y Salvador la mejor opción sería "modificar patrones de género mediante campañas educativas que promuevan la igualdad en todos los grados de enseñanza, especialmente en las instituciones de enseñanza técnica, incluyendo, por ejemplo, la información a las jóvenes y la capacitación a docentes y personal escolar para que reconozcan y eviten estereotipos".

Además, consideran fundamental que la contratación se lleve a cabo en base a certificaciones y concursos, y que se promuevan los “procesos de ascenso por méritos, las políticas de capacitación y actualización dirigidas a mujeres, tales como cursos para fomentar el acceso y la permanencia en trabajos mayoritariamente masculinos y las medidas de promoción específicas para ocupar puestos de responsabilidad".


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