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La familia uruguaya en los últimos veinte años

      
<p> El informe es una muestra gráfica de la evolución de variables e indicadores relacionados con la familia en Uruguay a lo largo del período 1990-2008. Los ejes de la investigación fueron: matrimonio y divorcio, cantidad de personas por hogar, pago de contribuciones por divorcio, hijos que viven con ambos padres, madres e hijos, mujeres y trabajo. </p><p><br/> En los últimos 18 años descendió el número de matrimonios contraídos anualmente, mientras que aumentó el número de divorcios aumentó, al punto de superar el número de matrimonios contraídos en un mismo año. "Una de las consecuencias de las rupturas familiares ha sido la disminución en el porcentaje de niños que viven con ambos padres biológicos", se afirma en el informe. Cerca del 40% de los menores de 18 años viven sólo con uno o ninguno de sus padres. </p><p><br/> Otra consecuencia de las rupturas familiares se refleja en la disminución de la cantidad de personas por hogar: "desde 1990 a la fecha se observa que hay una persona menos cada dos hogares". </p><p><br/> Otras características de las familias uruguayas que se desprenden del análisis de las cifras es que en los hogares, el papel de las mujeres ha crecido notoriamente. El porcentaje de jefas de hogar aumentó  del 12% en el período 1990-2008. Los números también muestran que la mujer uruguaya se caracteriza por tener menos de dos hijos en promedio, y esta cifra está por debajo de la tasa de recambio poblacional. </p><p><br/> En cuanto a la situación laboral des mujeres, en el período 1990-2008 se constata que, salvo las mujeres adolescentes, "en todos los otros rangos de edades las mujeres han incrementado considerablemente la cantidad de horas trabajadas por semana –el aumento mayor en la cantidad de horas trabajadas se da en el rango de edad de 50 a 60 años, y el incremento menor en las horas trabajadas es para las mujeres entre 20 y 30 años". Este último rango de edad es el que experimentó la peor caída en las horas trabajadas durante la crisis del período 1998-2002. </p><p><br/> La investigación estuvo  a cargo de Marianne Bernatzky, Mercedes María Cejas, Giorgina Silvotti, bajo la coordinación de Alejandro Cid. Los datos utilizados en el informe del Observatorio de la Familia son del Instituto Nacional de Estadística, Encuesta Continua de Hogares.<br/><br/></p>

El informe es una muestra gráfica de la evolución de variables e indicadores relacionados con la familia en Uruguay a lo largo del período 1990-2008. Los ejes de la investigación fueron: matrimonio y divorcio, cantidad de personas por hogar, pago de contribuciones por divorcio, hijos que viven con ambos padres, madres e hijos, mujeres y trabajo.


En los últimos 18 años descendió el número de matrimonios contraídos anualmente, mientras que aumentó el número de divorcios aumentó, al punto de superar el número de matrimonios contraídos en un mismo año. "Una de las consecuencias de las rupturas familiares ha sido la disminución en el porcentaje de niños que viven con ambos padres biológicos", se afirma en el informe. Cerca del 40% de los menores de 18 años viven sólo con uno o ninguno de sus padres.


Otra consecuencia de las rupturas familiares se refleja en la disminución de la cantidad de personas por hogar: "desde 1990 a la fecha se observa que hay una persona menos cada dos hogares".


Otras características de las familias uruguayas que se desprenden del análisis de las cifras es que en los hogares, el papel de las mujeres ha crecido notoriamente. El porcentaje de jefas de hogar aumentó  del 12% en el período 1990-2008. Los números también muestran que la mujer uruguaya se caracteriza por tener menos de dos hijos en promedio, y esta cifra está por debajo de la tasa de recambio poblacional.


En cuanto a la situación laboral des mujeres, en el período 1990-2008 se constata que, salvo las mujeres adolescentes, "en todos los otros rangos de edades las mujeres han incrementado considerablemente la cantidad de horas trabajadas por semana –el aumento mayor en la cantidad de horas trabajadas se da en el rango de edad de 50 a 60 años, y el incremento menor en las horas trabajadas es para las mujeres entre 20 y 30 años". Este último rango de edad es el que experimentó la peor caída en las horas trabajadas durante la crisis del período 1998-2002.


La investigación estuvo  a cargo de Marianne Bernatzky, Mercedes María Cejas, Giorgina Silvotti, bajo la coordinación de Alejandro Cid. Los datos utilizados en el informe del Observatorio de la Familia son del Instituto Nacional de Estadística, Encuesta Continua de Hogares.


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