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Una mirada a nuestros adultos mayores

      
<p> El estudio elaborado por el IPES profundiza en la situación de los adultos mayores en Uruguay con el objetivo de aportar a la elaboración de políticas que garanticen la adecuada protección de los adultos mayores del país.  La investigación fue coordinada por Federico Rodríguez y Cecilia Rossel, y contó con el apoyo de UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas. </p><p>   </p><p><strong>Más vulnerables</strong></p><p><br/> El informe señala que los adultos mayores en Uruguay se encuentran en una situación comparativamente más favorable en términos de acceso al bienestar que otros grupos etarios, especialmente los más jóvenes. El 6% de los mayores de 65 años se encuentra en situación de pobreza, mientras que la población menor de 14 años se ubica en torno al 40%. “La vejez es, en efecto, la etapa en la que se registra menores niveles de desigualdad en materia de ingresos, mayor acceso relativo a la atención de la salud y mayor acceso a la vivienda”, señalan los investigadores del IPES. </p><p><br/> Sin embargo, en el estudio se indica que uno de cada tres adultos mayores presenta una situación de vulnerabilidad extrema en alguna de las dimensiones que analiza el estudio: salud, seguridad social, vivienda e ingresos.  </p><p><br/> Por ejemplo, los autores afirman que existe “una gran zona de vulnerabilidad en cuanto a cuidado de los adultos mayores”. En la actualidad, las necesidades de cuidado son cubiertas esencialmente a través de la movilización de activos en el mercado y la familia. Pero aquellos adultos mayores que viven solos y disponen de menores ingresos son particularmente vulnerables, al tener dificultades para pagar servicios privados de cuidados en el mercado y al no contar a menudo con familiares a quienes recurrir en la convivencia cotidiana. </p><p><br/> La investigación identifica un aumento progresivo de los hogares unipersonales, que ya alcanza el 33% del total de hogares en los que viven adultos mayores. De cada 4 hogares unipersonales de adultos mayores, 3 son de mujeres. </p><p><br/> El acceso a la vivienda no constituye un problema demasiado extendido aunque sí son notorias, en cambio, las dificultades de mantenimiento y conservación de los edificios en los que viven los adultos mayores. </p><p><br/> También se han identificado serias vulnerabilidades en cuanto al acceso a la salud. Si bien los adultos mayores tienen sus derechos de atención sanitaria cubiertos, sectores importantes no tienen los activos necesarios para usufructuarlos. Estos activos se asocian con recursos económicos (pago de tickets, órdenes, transportes), pero también con la disponibilidad de apoyos, cuidados y acompañamiento para hacer uso de los servicios médicos. </p><p><br/> Además existen algunos sectores de la población que no logran acceder al sistema de seguridad social o perciben ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades más elementales. Esta vulnerabilidad se agrava especialmente en las mujeres mayores que, en general, cuentan con menor cobertura de la seguridad social que los hombres, por no haber trabajado formalmente durante su edad activa o por haber tenido trayectorias laborales más intermitentes. </p><p><br/> Esto hace que el 10,1% de las mujeres de más de 65 años no perciba ningún ingreso, frente a un 2,3% entre los hombres. Además, los ingresos de las mujeres de este grupo de edad, en promedio, apenas representan dos tercios de los ingresos de los hombres. </p><p><br/><strong>Desafíos para la arquitectura de bienestar</strong></p><p><br/> Los autores describen algunos de los desafíos que enfrenta la arquitectura de bienestar uruguaya para la protección de los adultos mayores. Destacan que es prioritario avanzar hacia un sistema integrado de cuidados, a la vez que se hace imprescindible generar los mecanismos para garantizar el acceso efectivo a la atención sanitaria a los sectores más desfavorecidos. </p><p><br/> La investigación concluye afirmando los graves riesgos asociados a las diferencias generacionales. El bienestar relativo de las generaciones de adultos mayores responde no solo a los mecanismos de protección disponibles, sino también a la acumulación de bienestar a lo largo de sus vidas. </p><p><br/> Las nuevas generaciones que se incorporarán a la población adulta mayor tendrán trayectorias laborables más precarias y presumiblemente más intermitentes. Sectores importantes habrán vivido en condiciones de pobreza en la infancia y la adolescencia, acumulando déficits que difícilmente podrán revertir en etapas posteriores. Todo ello exigirá actualizar la arquitectura de bienestar del país, teniendo en cuenta además el progresivo envejecimiento de la población. </p><p>   </p><p><strong>Presentación </strong><br/> El libro “Panorama de la Vejez en Uruguay” se presentará el próximo miércoles 17 de marzo a las 11.30h en la sala Francisco Bauzá de la Universidad Católica (Av. 8 de Octubre, 2738). </p><p><br/> En la presentación intervendrán, además del equipo de investigación, Adriana Aristimuño, Decana de la Facultad de Ciencias Humanas, Magdalena Furtado, Oficial a Cargo de UNFPA Uruguay, Jorge Papadópulos, Integrante del Directorio del BPS, Adriana Rovira, Coordinadora del Área de las Personas Mayores de la Dirección Nacional de Política Social del MIDES y Rodrigo Arim, del Instituto de Economía de la UdelaR. <br/></p>

El estudio elaborado por el IPES profundiza en la situación de los adultos mayores en Uruguay con el objetivo de aportar a la elaboración de políticas que garanticen la adecuada protección de los adultos mayores del país.  La investigación fue coordinada por Federico Rodríguez y Cecilia Rossel, y contó con el apoyo de UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas.

 

Más vulnerables


El informe señala que los adultos mayores en Uruguay se encuentran en una situación comparativamente más favorable en términos de acceso al bienestar que otros grupos etarios, especialmente los más jóvenes. El 6% de los mayores de 65 años se encuentra en situación de pobreza, mientras que la población menor de 14 años se ubica en torno al 40%. “La vejez es, en efecto, la etapa en la que se registra menores niveles de desigualdad en materia de ingresos, mayor acceso relativo a la atención de la salud y mayor acceso a la vivienda”, señalan los investigadores del IPES.


Sin embargo, en el estudio se indica que uno de cada tres adultos mayores presenta una situación de vulnerabilidad extrema en alguna de las dimensiones que analiza el estudio: salud, seguridad social, vivienda e ingresos. 


Por ejemplo, los autores afirman que existe “una gran zona de vulnerabilidad en cuanto a cuidado de los adultos mayores”. En la actualidad, las necesidades de cuidado son cubiertas esencialmente a través de la movilización de activos en el mercado y la familia. Pero aquellos adultos mayores que viven solos y disponen de menores ingresos son particularmente vulnerables, al tener dificultades para pagar servicios privados de cuidados en el mercado y al no contar a menudo con familiares a quienes recurrir en la convivencia cotidiana.


La investigación identifica un aumento progresivo de los hogares unipersonales, que ya alcanza el 33% del total de hogares en los que viven adultos mayores. De cada 4 hogares unipersonales de adultos mayores, 3 son de mujeres.


El acceso a la vivienda no constituye un problema demasiado extendido aunque sí son notorias, en cambio, las dificultades de mantenimiento y conservación de los edificios en los que viven los adultos mayores.


También se han identificado serias vulnerabilidades en cuanto al acceso a la salud. Si bien los adultos mayores tienen sus derechos de atención sanitaria cubiertos, sectores importantes no tienen los activos necesarios para usufructuarlos. Estos activos se asocian con recursos económicos (pago de tickets, órdenes, transportes), pero también con la disponibilidad de apoyos, cuidados y acompañamiento para hacer uso de los servicios médicos.


Además existen algunos sectores de la población que no logran acceder al sistema de seguridad social o perciben ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades más elementales. Esta vulnerabilidad se agrava especialmente en las mujeres mayores que, en general, cuentan con menor cobertura de la seguridad social que los hombres, por no haber trabajado formalmente durante su edad activa o por haber tenido trayectorias laborales más intermitentes.


Esto hace que el 10,1% de las mujeres de más de 65 años no perciba ningún ingreso, frente a un 2,3% entre los hombres. Además, los ingresos de las mujeres de este grupo de edad, en promedio, apenas representan dos tercios de los ingresos de los hombres.


Desafíos para la arquitectura de bienestar


Los autores describen algunos de los desafíos que enfrenta la arquitectura de bienestar uruguaya para la protección de los adultos mayores. Destacan que es prioritario avanzar hacia un sistema integrado de cuidados, a la vez que se hace imprescindible generar los mecanismos para garantizar el acceso efectivo a la atención sanitaria a los sectores más desfavorecidos.


La investigación concluye afirmando los graves riesgos asociados a las diferencias generacionales. El bienestar relativo de las generaciones de adultos mayores responde no solo a los mecanismos de protección disponibles, sino también a la acumulación de bienestar a lo largo de sus vidas.


Las nuevas generaciones que se incorporarán a la población adulta mayor tendrán trayectorias laborables más precarias y presumiblemente más intermitentes. Sectores importantes habrán vivido en condiciones de pobreza en la infancia y la adolescencia, acumulando déficits que difícilmente podrán revertir en etapas posteriores. Todo ello exigirá actualizar la arquitectura de bienestar del país, teniendo en cuenta además el progresivo envejecimiento de la población.

 

Presentación
El libro “Panorama de la Vejez en Uruguay” se presentará el próximo miércoles 17 de marzo a las 11.30h en la sala Francisco Bauzá de la Universidad Católica (Av. 8 de Octubre, 2738).


En la presentación intervendrán, además del equipo de investigación, Adriana Aristimuño, Decana de la Facultad de Ciencias Humanas, Magdalena Furtado, Oficial a Cargo de UNFPA Uruguay, Jorge Papadópulos, Integrante del Directorio del BPS, Adriana Rovira, Coordinadora del Área de las Personas Mayores de la Dirección Nacional de Política Social del MIDES y Rodrigo Arim, del Instituto de Economía de la UdelaR.


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