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La industria farmacéutica apela a la autoregulación para mejorar su imagen

      
<p><br/> Estos excesos protagonizados por algunas de las compañías farmacéuticas, sumado a problemas de ámbito más local, ha llevado a la Asociación Nacional Empresarial de la Industria Farmacéutica, Farmaindustria, la patronal farmacéutica española, a promover una lista de conductas reprobables así como una serie de recomendaciones a favor de la transparencia, recogidas en el Código Deontológico y controlado por la Unidad de Supervisión Deontológico de la Asociación. Al frente de esta unidad, se encuentra José Zamarriego, profesor titular de la Universidad Europea de Madrid (UEM) de la que fue, entre otros cargos, Decano de la Facultad de Economía y Administración de Empresas y Director Ejecutivo de la Fundación General de la UEM. </p><p>   </p><p> Con este código, la patronal farmacéutica, que representa a 197 de las compañías que operan en el mercado español (88 nacionales y 109 internacionales), pretende acabar con los abusos en materia de regalos y viajes relacionados con eventos de divulgación científica con los que algunas empresas premiaban a los médicos prescriptores. </p><p>   </p><p> La historia de este código tiene su origen en 1991, cuando la Asociación de la Industria Farmacéutica adoptó como código nacional el Código Europeo de Buenas Prácticas para la Promoción de los Medicamentos, aprobado por la Federación Europea de las Asociaciones de la Industria Farmacéutica (Efpia). Entre los principios que destacaba la norma de buen gobierno de la industria farmacéutica, se encontraba las actuaciones lícitas sobre la celebración de eventos y su relación con los médicos prescriptores. “Las actividades o los materiales vinculados a la promoción así como las interrelaciones con los profesionales sanitarios deberán contribuir, por su contenido o naturaleza, a potenciar la confianza en la industria farmacéutica”. <br/></p><p><strong>Medida aplaudida</strong></p><p> La norma promovida internamente por la propia industria farmacéutica fue bien acogida por todos los sectores que entendieron de la importancia de mejorar la imagen de estas empresas y promover las prácticas responsables. “Aplaudo que Farmaindustria haya decidido implantar y auditar un código deontológico” que venga a culminar el trabajo que comenzó con el fin de la práctica de los regalos e, incluso, de muestras de productos farmacológicos sin saber el uso exacto que determinados prescriptores daban a los mismos, señaló Simon Viñals, ex concejal de Salud del Ayuntamiento de Madrid y director general de la institución médica Mained Medical durante el reciente coloquio organizado por la fundación para la Promoción del Turismo de Negocios en Madrid. </p><p>   </p><p> Tras la aprobación del Código, y las sucesivas revisiones tanto de la norma española como la de ámbito europeo, en 2004 la patronal farmacéutica creó la Unidad de Supervisión Deontológico, responsable de analizar los supuestos incumplimientos que incurrieran las empresas del sector. “El objetivo del código de autorregulación busca controlar los elementos de competencia desleal a través de un sistema de autorregulación interno. Así, el valor añadido será sólo el que los productos farmacéuticos presten”, explicó José Zamarriego, director de la Unidad de Supervisión Deontológico (USD) de Farmaindustria, durante el evento. </p><p>   </p><p> De las denuncias presentadas desde la creación del Código Deontológico hasta la actualidad (2004-2009), el 75% de los partes fueron resueltos a través de la mediación de la Comisión Deontológica, con reconocimiento de infracción y aceptación de medidas correctoras, como pueden ser la asunción pública del error cometido por el laboratorio, pidiendo disculpas a los médicos a través de comunicación privada o con, por ejemplo, anuncios en prensa. </p><p>   </p><p> Entre las principales actividades en vigilancia, destacan los eventos patrocinados por las firmas farmacéuticas, un fenómeno muy extendido, donde se han cometido muchos excesos, en detrimento de la divulgación científica que impulsaba la creación de este tipo de encuentros profesionales. En el caso de Madrid, durante 2009 se celebraron en la capital 1532 eventos, con 45.000 participantes, y donde el 51,4%. </p><p><br/> El código español de buenas prácticas vigila que, con la excusa de organizar cualquier tipo de congreso, conferencias, simposio, jornadas o reuniones, se intente influir, a través de regalos y otras ventajas. “No debe de haber incentivos indebidos para los médicos que elijan un determinado medicamento, e igual es con la elección de los sitios”, explica Zamarriego. </p><p>   </p><p> Así, por ejemplo, desde Farmaindustria impiden la utilización de hoteles de gran lujo para la celebración de un evento científico, bajo unos criterios pragmáticos y logísticos de elección del lugar. “El código de 2004 fue flexibilizado en 2005, permitiendo el uso de hoteles de cinco estrellas para encuentros de la industria farmacéutica pero dejando claro que los hoteles de gran lujo y ostentosos quedaban fuera”, señala Zamarriego. </p><p><br/> itLa restricción de este tipo de instalaciones quiere acabar con la imagen de que los congresos son una forma de premiar a los prescriptores, con unas “vacaciones”, incidiendo en el hecho de que el hotel es sólo el lugar de celebración del encuentro científico y no el motivo del viaje. “La industria farmacéutica quiere poner de manifiesto que el lugar de celebración no es el principal atractivo y hay determinados establecimientos que, por sus instalaciones (campos de golf, resorts turísticos), existe un riesgo muy importante de dañar la imagen del sector”, añadió Zamarriego durante el encuentro con los profesionales hoteleros, aunque aseguró que existe “un principio de libertad, pero no podemos financiar cosas que van en contra de la imagen que nosotros queremos transmitir”. </p><p><br/><strong>Clasificación de eventos</strong></p><p><br/> En 2004, en un 75% de los eventos analizados (945 encuentros sectoriales) no se encontraba ningún tipo de incidencia, mientras que en 2009 esta cifra ha cambiado radicalmente, con un 91% de los casos estudiados (2.989 eventos) contemplaban algún tipo de incidencia. </p><p><br/> Según la USD, los eventos farmacológicos se pueden clasificar en cinco categorías: <br/> 1. Verde: las empresas de la industria pueden participar sin perjuicio de sus buenas prácticas empresariales. <br/> 2. Amarillo: las empresas pueden estar presentes aunque con observaciones. <br/> 3. Rojo: la industria no puede participar en el evento, al no cumplirse las prácticas recogidas en el Código Deontológico. <br/> 4. Morado: la industria sólo puede apoyar el evento mediante la asistencia de ponentes. <br/> 5. Azul: son aquellos eventos donde la Unidad de Supervisión Deontológica no puede dar una valoración, al no tener acceso al programa científico y que aún se encuentra en fase de estudio. </p><p><br/> Además, los eventos que no hayan hecho público el programa científico dos meses antes de tener lugar, será calificado por la USD como un encuentro “no relevante” para la industria y será calificado en rojo, lo que significaría que la industria no puede participar en el evento. </p><p><br/> Desde la Comunidad de Madrid, coinciden en el criterio utilizado por la Unidad de Supervisión de Farmaindustria y difunden en sus centros médicos y hospitales, la lista de eventos señalados en rojo, ya que no cumplen los requisitos para la difusión científica. “Nuestra función es prevenir como elemento fundamental de actuación y de credibilidad”, apunta Zamarriego.<br/></p>


Estos excesos protagonizados por algunas de las compañías farmacéuticas, sumado a problemas de ámbito más local, ha llevado a la Asociación Nacional Empresarial de la Industria Farmacéutica, Farmaindustria, la patronal farmacéutica española, a promover una lista de conductas reprobables así como una serie de recomendaciones a favor de la transparencia, recogidas en el Código Deontológico y controlado por la Unidad de Supervisión Deontológico de la Asociación. Al frente de esta unidad, se encuentra José Zamarriego, profesor titular de la Universidad Europea de Madrid (UEM) de la que fue, entre otros cargos, Decano de la Facultad de Economía y Administración de Empresas y Director Ejecutivo de la Fundación General de la UEM.

 

Con este código, la patronal farmacéutica, que representa a 197 de las compañías que operan en el mercado español (88 nacionales y 109 internacionales), pretende acabar con los abusos en materia de regalos y viajes relacionados con eventos de divulgación científica con los que algunas empresas premiaban a los médicos prescriptores.

 

La historia de este código tiene su origen en 1991, cuando la Asociación de la Industria Farmacéutica adoptó como código nacional el Código Europeo de Buenas Prácticas para la Promoción de los Medicamentos, aprobado por la Federación Europea de las Asociaciones de la Industria Farmacéutica (Efpia). Entre los principios que destacaba la norma de buen gobierno de la industria farmacéutica, se encontraba las actuaciones lícitas sobre la celebración de eventos y su relación con los médicos prescriptores. “Las actividades o los materiales vinculados a la promoción así como las interrelaciones con los profesionales sanitarios deberán contribuir, por su contenido o naturaleza, a potenciar la confianza en la industria farmacéutica”.

Medida aplaudida

La norma promovida internamente por la propia industria farmacéutica fue bien acogida por todos los sectores que entendieron de la importancia de mejorar la imagen de estas empresas y promover las prácticas responsables. “Aplaudo que Farmaindustria haya decidido implantar y auditar un código deontológico” que venga a culminar el trabajo que comenzó con el fin de la práctica de los regalos e, incluso, de muestras de productos farmacológicos sin saber el uso exacto que determinados prescriptores daban a los mismos, señaló Simon Viñals, ex concejal de Salud del Ayuntamiento de Madrid y director general de la institución médica Mained Medical durante el reciente coloquio organizado por la fundación para la Promoción del Turismo de Negocios en Madrid.

 

Tras la aprobación del Código, y las sucesivas revisiones tanto de la norma española como la de ámbito europeo, en 2004 la patronal farmacéutica creó la Unidad de Supervisión Deontológico, responsable de analizar los supuestos incumplimientos que incurrieran las empresas del sector. “El objetivo del código de autorregulación busca controlar los elementos de competencia desleal a través de un sistema de autorregulación interno. Así, el valor añadido será sólo el que los productos farmacéuticos presten”, explicó José Zamarriego, director de la Unidad de Supervisión Deontológico (USD) de Farmaindustria, durante el evento.

 

De las denuncias presentadas desde la creación del Código Deontológico hasta la actualidad (2004-2009), el 75% de los partes fueron resueltos a través de la mediación de la Comisión Deontológica, con reconocimiento de infracción y aceptación de medidas correctoras, como pueden ser la asunción pública del error cometido por el laboratorio, pidiendo disculpas a los médicos a través de comunicación privada o con, por ejemplo, anuncios en prensa.

 

Entre las principales actividades en vigilancia, destacan los eventos patrocinados por las firmas farmacéuticas, un fenómeno muy extendido, donde se han cometido muchos excesos, en detrimento de la divulgación científica que impulsaba la creación de este tipo de encuentros profesionales. En el caso de Madrid, durante 2009 se celebraron en la capital 1532 eventos, con 45.000 participantes, y donde el 51,4%.


El código español de buenas prácticas vigila que, con la excusa de organizar cualquier tipo de congreso, conferencias, simposio, jornadas o reuniones, se intente influir, a través de regalos y otras ventajas. “No debe de haber incentivos indebidos para los médicos que elijan un determinado medicamento, e igual es con la elección de los sitios”, explica Zamarriego.

 

Así, por ejemplo, desde Farmaindustria impiden la utilización de hoteles de gran lujo para la celebración de un evento científico, bajo unos criterios pragmáticos y logísticos de elección del lugar. “El código de 2004 fue flexibilizado en 2005, permitiendo el uso de hoteles de cinco estrellas para encuentros de la industria farmacéutica pero dejando claro que los hoteles de gran lujo y ostentosos quedaban fuera”, señala Zamarriego.


itLa restricción de este tipo de instalaciones quiere acabar con la imagen de que los congresos son una forma de premiar a los prescriptores, con unas “vacaciones”, incidiendo en el hecho de que el hotel es sólo el lugar de celebración del encuentro científico y no el motivo del viaje. “La industria farmacéutica quiere poner de manifiesto que el lugar de celebración no es el principal atractivo y hay determinados establecimientos que, por sus instalaciones (campos de golf, resorts turísticos), existe un riesgo muy importante de dañar la imagen del sector”, añadió Zamarriego durante el encuentro con los profesionales hoteleros, aunque aseguró que existe “un principio de libertad, pero no podemos financiar cosas que van en contra de la imagen que nosotros queremos transmitir”.


Clasificación de eventos


En 2004, en un 75% de los eventos analizados (945 encuentros sectoriales) no se encontraba ningún tipo de incidencia, mientras que en 2009 esta cifra ha cambiado radicalmente, con un 91% de los casos estudiados (2.989 eventos) contemplaban algún tipo de incidencia.


Según la USD, los eventos farmacológicos se pueden clasificar en cinco categorías:
1. Verde: las empresas de la industria pueden participar sin perjuicio de sus buenas prácticas empresariales.
2. Amarillo: las empresas pueden estar presentes aunque con observaciones.
3. Rojo: la industria no puede participar en el evento, al no cumplirse las prácticas recogidas en el Código Deontológico.
4. Morado: la industria sólo puede apoyar el evento mediante la asistencia de ponentes.
5. Azul: son aquellos eventos donde la Unidad de Supervisión Deontológica no puede dar una valoración, al no tener acceso al programa científico y que aún se encuentra en fase de estudio.


Además, los eventos que no hayan hecho público el programa científico dos meses antes de tener lugar, será calificado por la USD como un encuentro “no relevante” para la industria y será calificado en rojo, lo que significaría que la industria no puede participar en el evento.


Desde la Comunidad de Madrid, coinciden en el criterio utilizado por la Unidad de Supervisión de Farmaindustria y difunden en sus centros médicos y hospitales, la lista de eventos señalados en rojo, ya que no cumplen los requisitos para la difusión científica. “Nuestra función es prevenir como elemento fundamental de actuación y de credibilidad”, apunta Zamarriego.


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