Monday :: 24 / 11 / 2014

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Noticia : Ceibal llega a Montevideo y Canelones

Flor de experiencia


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Flor de Ceibo es una red de voluntarios que apoya la implementación del Plan Ceibal. Financiado por el LATU, el proyecto reúne en un marco interdisciplinario a profesores y universitarios de la Universidad de la República. En 2008, participaron 24 docentes y 238 estudiantes. Este año, “Flor de Ceibo II” acompaña la llegada del Plan Ceibal a Montevideo y Canelones. Unos 75 estudiantes que participaron el año pasado decidieron reanudar la experiencia siendo referentes. Claudia Ramírez es una de ellos, y compartió su experiencia con Universia..

Claudia Ramírez es estudiante de 4º año de Trabajo Social en la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR, y originaria de Sarandí Grande, Florida. Se unió a Flor de Ceibo el año pasado porque estaba haciendo un taller de investigación sobre la implementación del Plan Ceibal.

“Nosotros nos anotamos pensando que para hacer la investigación nos iba a servir. En realidad fue mutuo, nos aportó pila. Cerramos la investigación y la verdad que quedamos bastante colgados”, contó Claudia.

Experiencia evolutiva

Una cosa es implementar el Plan Ceibal en el interior del país, otra es llevarlo a zonas más urbanizadas. Flor de Ceibo II realizó su primera actividad el 25 de abril en Ciudad de la Costa para preparar la llegada de los XO. Se repetirá, siempre en la Comuna Canaria, los sábados 2 y 9 de mayo.

Frente a la realidad de los nuevos departamentos, los voluntarios piensan encontrarse con la dificultad de los robos. “En el interior que roben las computadoras no se ve mucho. Habían computadoras rotas por mal trato, se quiebra la pantalla… Esas cosas van a seguir surgiendo”, opinó la estudiante.

Si Claudia pudiera cambiar algo del funcionamiento del proyecto, le agregaría continuidad. Poder seguir trabajando con los niños, los padres y los maestros del año pasado, y concretar las líneas de trabajo aún pendientes.

Asimismo, este año, además de adaptarse a las características de una nueva zona de implementación, el Plan Ceibal y por lo tanto Flor de Ceibo, intentan prever un eventual cambio de política, con las elecciones nacionales de 2009.

Experiencia universitaria y personal

Los voluntarios de Flor de Ceibo vienen de todas las áreas universitarias. En 2008, según el informe del proyecto, participaron principalmente docentes de sicología (6 de los 26 profesores). La mitad de los estudiantes eran provenientes del área social (Bibliotecología, Ciencias Sociales, Economía, EDA, Humanidades y Ciencias de la Educación, y Derecho).

Para la joven voluntaria, el aspecto multidisciplinario del proyecto es una de sus fuerzas. “Al pensar una actividad con los niños o con las maestras, los que estudian ingeniería se preocupaban más de la parte técnica, capacitación. Nosotros, los de trabajo social, veíamos más la parte del relacionamiento, la adaptación y los cambios.”

Durante 3 meses, el grupo de Claudia, como los demás, fueron todos los fines de semana o fin de semana por medio a desarrollar actividades en su zona de intervención.

“Nos pusimos en contacto con todas las instituciones sociales y educativas. Algunas se prendían para trabajar, otras no tanto. Tratamos de mezclar las instituciones: centro MEC, escuelas, todo lo educativo y social.”

Organizaron talleres con las maestras, las directoras y con los padres. “Los chiquilines adaptan bárbaro el trabajo curricular a las máquina”, consideró Claudia. “Cuesta un poquito más del lado de las maestras. En algunos lugares veían el hecho de tener que adaptarse al trabajo con el XO, además del trabajo curricular, un poco como una carga.” Este año el programa de primaria integra el uso del XO.

“Un tema que preocupaba mucho a los padres era el de la pornografía, por ejemplo”. Pero la conexión a través de las antenas de las escuelas no permite acceder a ese tipo de contenido explícito.

También relató la aprensión de los adultos cuando sus hijos se van al murito de la escuela” para aprovechar de la conexión y escapan de su vigilancia. “Estuvimos trabajando pila sobre el tema, en realidades lo mismo que cuando se aprende a cruzar la calle…”, concluyó Claudia Ramírez.



Por Marina González

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