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Noticia : ¿Apología a la piratería o reflexión crítica?
23/10/2007
Era un término conocido entre programadores que surgió a principio de la década de los 80 para contrarrestar el auge del software privativo. En los últimos años, Internet 2.0 potenció el fenómeno y el software libre se expandió más allá del mundo de la programación. En plena Era de la Información, los paradigmas del copyright tiemblan mientras los usuarios comparten música, videos, libros y programas.
Fue antes de entrar en el nuevo milenio cuando un joven estadounidense de 19 años mientras, estudiaba en la Boston?s Northeatern University, decidió escribir el código de un programa que permitía compartir archivos entre usuarios.
El joven se llama Shawn Fanning y fue el creador de Napster, el primer programa peer-to-peer (de par a par) de popularidad masiva. Los programas par a par son redes sin clientes ni servidores fijos que posee una serie de nodos que se comportan simultáneamente como clientes y servidores de los demás nodos de la red.
Por medio de este programa los usuarios empezaron a compartir música en formato Mp3 conformando una comunidad virtual de crecimiento explosivo. El joven Fanning se convirtió en una celebridad desfilando en portadas de revistas glamorosas pero al poco tiempo fue demandado y su empresa tuvo que cerrar.
Inevitablemente, la revolución había comenzado con independencia de los intereses y del modelo de negocio de las discográficas. Con el cierre de Napster aparecieron decenas de programas similares y el centro de gravedad de este nuevo comportamiento entre usuarios se redujo a una palabra: COMPARTIR. Inmediatamente, los intereses corporativos entendieron que se estaban violando los derechos legales y COMPARTIR se transformó en un delito. Allí nació la lucha contra la piratería.
Casi 10 años más tarde, un grupo de música brasileña llamado Cansei de ser Sexy empezó a vender sus discos acompañados de un cd virgen para que los fans pudieran copiarlos y regalarselos a amigos.
En octubre de 2007, el grupo de rock inglés Radiohead decidió darle la espalda a la industria discográfica y colgó su último disco en Internet para que se pudiera bajar gratis. Como contrapartida, la banda le pidió a sus fans que hicieran el donativo que considerasen justo por el disco.
Una semana después del lanzamiento, un millón doscientas mil personas descargaron el disco pagando una media de ocho dólares y logrando que el número de discos vendidos superara al total de las ventas en las primeras semanas de sus últimos tres discos.
Todos estos ejemplos sirven para ilustrar una revolución que ocurre en la actualidad y que se repite en varias esferas de la vida moderna en las que el denominador común radica en el cuestionamiento o en la reflexión crítica del concepto de propiedad intelectual. Discusión que pone sobre la mesa una vieja cuestión: si el copyright va en contra de la noble idea de que el conocimiento es patrimonio de la humanidad.
El desarrollo del software está viviendo una verdadera revolución que gana adeptos. Reivindicando a la "vieja escuela" el término free software, que traducido al español significa software libre, refiere a la libertad para ejecutar, modificar y distribuir algunos programas que se rigen por una lógica distinta al denominado software privativo.
El concepto se presta a la confusión porque free en inglés se traduce como libre o gratis, pero "software libre" no equivale a "software gratis". El software libre puede o no ser gratuito. La principal diferencia con el software privativo reside en la capacidad que se le otorga al usuario de ejecutar el programa, modificarlo libremente para adaptarlo a sus necesidades y distribuir copias de versiones modificadas para que la comunidad pueda beneficiarse con sus mejoras.
El fundador del movimiento de software libre, Free Software Fundation (FSF), fue el norteamericano Richard Stallman, para quien el acto de compartir es tan antiguo como las computadoras, de la misma manera que compartir recetas es tan antiguo como cocinar. De hecho, el software en sus inicios fue libre, pero la situación cambió durante la primera mitad de 1980 cuando las computadoras comenzaron a distribuirse con sistemas operativos privativos.
Para Stallman, la lógica del software privativo es la siguiente: "El primer paso para poder utilizar una computadora fue prometer que no se ayudaría al vecino. Se prohibió la existencia de una comunidad cooperativa. La regla hecha por los dueños del software privativo era: ?si usted comparte con su vecino, usted es un pirata. Si desea algún cambio, ruéguenos para que lo hagamos nosotros?".
Los cambios a los que refiere Stallman son las mejoras de los programas. Actualmente, el mundo del software se divide en empresas que dejan libre el "código fuente" de los programas para que los propios usuarios puedan agregar modificaciones al software y distribuirlos, y aquellas que lo restringen y solo ellas pueden modificarlo.
Stallman es tajante cuando afirma: "El copyright no es un derecho natural, sino un monopolio artificial impuesto por el gobierno que limita el derecho natural a copia de los usuarios". Según el fundador de la FSF y el proyecto GNU, "los usuarios de computadoras deben tener libertad para modificar los programas para ajustarlos a sus necesidades, y la libertad para compartir el software, porque la base de la sociedad está en ayudar a las otras personas".
Universia entrevistó al coordinador de Desarrollo Web y Sistemas Abiertos, Ing. Ernesto Silva y al programador de Desarrollo Web, Andrés Tarallo, ambos docentes de la Universidad ORT, quienes recientemente participaron del "CaFeConf 2007", la 6ta. edición del Grupo de Usuarios de Software Libre de Capital Federal ( CaFeLUG), Argentina.
Para Ernesto Silva, el software libre "se trata de un modelo de software que va en contra del te vendo o te alquilo el producto". Para el ingeniero, si bien hay una tendencia a asociar el software libre como una expresión ideológica de izquierda, no se trata de una reacción al capitalismo, sino de "volver a la esencia" del desarrollo del software que era brindar un servicio.
"Las empresas tenían un programador que desarrollaba software y tenían que tenerlo porque sino las computadoras se trasformaban en una cajón gastando corriente eléctrica. En la década de los 80, empieza el licenciamiento masivo de la venta de software, que equivale a que te vendan un auto blindado con el motor sellado y que no puedas levantar la tapa para ver si tiene aceite", explicó Silva.
Para el programador web, Andrés Tarallo, el empuje que ha cobrado el movimiento de software libre no hubiese sido posible sin Internet. "Linux Torvalds (el creador de Linux) estudiaba en una Universidad en Finlandia. A principio de los 90, Internet era feudo de la comunidad académica, si el tipo no hubiera podido postear en grupos de noticias, y esto no hubiera llegado a desarrolladores en toda Europa y Estados Unidos, no se hubiese llegado hasta donde se llegó", explicó Tarallo.
Tarallo recordó una anécdota del presidente del Grupo de Usuarios Linux del Uruguay, quien estaba charlando con el desarrollador del lenguaje de programación PHP. "En determinado momento el desarrollador dijo tengo que irme para Microsoft. El comentario fue no tenés miedo de que te roben el conocimiento, y él le respondió que no. Microsoft no puedo hacer eso porque no le sirve, si Microsoft saca una funcionalidad nueva para su lenguaje (ASP) yo en dos horas tengo las respuestas, porque tengo cientos de programadores en el mundo que lo harían gratis. Es imposible que Microsoft pueda competir con nosotros".
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