Noticias

Entrevista a Paola Delbosco: La mujer del siglo XXI y su aporte al ámbito laboral

      
En una de los salones del Instituto de Estudios Empresariales de Montevideo (IEEM) de la Universidad de Montevideo la investigadora Paola Delbosco se dirigió a un público netamente femenino. En su charla, Delbosco puntualizó la necesidad de que la mujer ingrese al ámbito laboral sin perder sus características y capacidades femeninas. La doctora en Filosofía fundamentó su exposición en estudios científicos recientes y en base a encuestas realizadas desde su trabajo como miembro del grupo de investigación en la Escuela de Negocios (IAE) de la Universidad Austral a través del programa CONFIE (Conciliación, Familia y Empresa).

Unos minutos antes de comenzar la conferencia, la doctora Delbosco habló con Universia sobre cómo es la Mujer del Siglo XXI y su aporte al ámbito laboral.

Universia (U)- Usted fundamenta parte de su exposición en base a estudios científicos recientes del cerebro humano, ¿qué demostraron estos descubrimientos?

Paola Delbosco (PD)- Los descubrimientos científicos comprobaron que la mujer usa el cerebro de forma diferente al varón. En los estudios se ve una mayor extensión, en el cerebro de la mujer, del cuerpo calloso que une a los dos hemisferios cerebrales. Esto demuestra el uso simultáneo de los dos hemisferios y cómo esto favorece determinadas capacidades. Esto no quiere decir que sean superiores o inferiores, sino diferentes.

U-¿Cuáles son esas capacidades diferentes que tiene la mujer?

PD- La mujer tiene una serie de características en el trabajo que son sus fortalezas: la comunicación, la negociación, lo que se llama el networking (trabajo en red), el mentoring (el esfuerzo de la persona más experimentada en desarrollar a la persona nueva que empieza a trabajar). Y, finalmente, una forma de liderazgo menos jerárquico, el liderazgo de la mujer bien ejercido -en el que no está compitiendo con el varón-, se sirve de las opiniones de los otros y no requiere afirmar continuamente su superioridad.

U- Cuando se habla de la inserción de la mujer en el ámbito laboral, generalmente, se hace hincapié en la diferencia salarial, ¿Cómo se encuentra la mujer en este aspecto?

PD- Todavía en algunos casos el salario femenino llega a ser hasta un 30% menos. Yo creo que la dificultad está en desmantelar una cultura en la cual el varón es el proveedor y la mujer, en todo caso, es el segundo ingreso. Es un cambio lento. Existe siempre la tentación que a igual trabajo se le pague menos a una mujer que a un varón. Se trata de un resabio de ese esquema mental en el que se pensaba que el varón era más fuerte que la mujer y, por lo tanto, podía trabajar más y que, además, se ausentaba menos que la mujer. Actualmente, para una computadora que la persona que la use sea hombre o mujer no importa.

U- ¿Cómo es la actitud de las empresas a la hora de elegir personal?, ¿se contratan más mujeres?

PD- Encontramos de todo. Últimamente, empresas multinacionales se dieron cuenta lo importante que es la diversidad y cómo la presencia "diferente" enriquece, por ejemplo, en el trato al cliente. La idea de la cultura empresarial de la diversidad se basa en la idea de que lo "diferente" aporta un plus que amplía el horizonte. Por eso es importante que la mujer siga siendo femenina, porque si imita al varón en todo, su aporte distintivo no lo puede ofrecer.

U- En uno de sus trabajos decía que muchas mujeres llegan al final de su vida laboral con gran éxito, pero en cambio su vida personal queda de lado. ..

PD- Esto es el resultado de una encuesta que se hizo sobre cómo el trabajo avanza sobre la vida familiar y personal. La mujer lo sufre más, pero el varón también lo sufre, lo único es que no lo sabe. La mujer lo sufre por tradición y porque por razones sicobiológicas está más ligada a los hijos pequeños por el embarazo, el amamantamiento, la cercanía de cuando son chiquitos. Estos elementos hacen que la ausencia de la madre de la casa sea más dramática. Pero, también en esto empecé a ver cambios culturales. Hay muchas mujeres que deciden que no quieren renunciar a la maternidad por su carrera. Ven que así como es posible para el varón, que también lo sea para la mujer. Esto lo comprobé a través de una serie de entrevistas y una serie de trabajos que leí, por el cual, mujeres laboralmente exitosas que valoran su familia, buscan un camino alternativo a través del cual la vida laboral no les trague su vida familiar. Mujeres que encuentran el modo de vivir en los dos ámbitos y tener éxito.

U- Uno de los principales problemas que se le plantea a la mujer respecto a este tema es el compartir tareas con el hombre ¿Cómo se encuentra este proceso?

PD- De una base de datos amplia que diseñó el grupo de investigación CONFIE, con un universo de 500 y pico de mujeres jóvenes en edad fértil; el 83% afirmó que los maridos aprecian que ella trabaje, el 64% que el esposo la ayuda en las tareas domésticas si se lo pide y el 54% que lo hace espontáneamente. Todo esto indicaría que hay un cambio cultural (hablo de Argentina), en el cual ciertas tareas que habían sido asignadas a la mujer, hoy, al trabajar los dos entienden que se tienen que ayudar.

U- En una parte de su propuesta habla de que muchas veces es la propia mujer la que boicotea su inserción o desarrollo laboral, ¿Cómo es esto?

PD- A veces parece que la promoción que implica más responsabilidades a la mujer la asusta. Entonces, prefiere quedarse en algo seguro y no exponerse a algo que le implica más exigencia. Esto no se da con la gente más preparada, con más convicción en su propia tarea. Habría que hacer números, pero creo que existe un número importante de mujeres en las cuales el trabajo no es amado por sí mismo, sino solo económicamente. Y esto es un problema, porque en toda política de flexibilización si no hay una entrega al trabajo y una convicción de lo bueno que uno hace, generalmente, la gente ve que hace concesiones a las mujeres y, no digo la mayoría, pero un número importante se aprovecha y trabaja menos.

U-De sus puntualizaciones se deduce que muchas mujeres aún no han podido desprenderse de las tareas que culturalmente le han sido asignadas y, por lo tanto, les cuesta emprender la búsqueda hacia trabajos en los que realmente se sientan cómodas, ¿esto se da así?

PD- En eso tiene razón. Quizá aceptan algo que se les ofreció, pero que no era lo que hubieran querido. En ese caso, yo le diría, no trabajes toda tu vida en algo que no te atrae porque es una buena fuente de infelicidad. Por eso creo importante que se forme y que, además, le encuentre sentido al trabajo, que no sea solo un "gana pan". Esto es algo bueno tanto para el hombre, como para la mujer. El hombre sabe que el trabajo forma parte de su vida, la mujer no tanto, por lo menos fuera de su casa, y, por lo tanto, tiene una posición ambigua.

U- ¿Qué consejos le daría a una mujer que quiere insertarse en el mercado laboral?

PD- Lo primero que le diría, es que se inserte como mujer. Que no se avergüence de llevar ciertas capacidades femeninas. Eso sí equilibradas, no en estado salvaje. Y equilibrar quiere decir reconocer que es un don y ubicarlo dentro del contexto. Y lo otro, atrevernos a ser críticas de esos aspectos que en el mundo laboral son contrarios al pleno desarrollo de la persona. Porque, si nosotros no hacemos esas críticas a los otros que son los hombres, que han vivido soportando la estructura del trabajo como si fuera algo inevitable, a ellos no se le va a ocurrir, se le ocurre siempre al nuevo cambiar un poco las cosas.
Por ejemplo, que las reuniones de trabajo vayan al grano y no se prolonguen indefinidamente. Esto sí lo comprobaron estadísticamente, que desde que hay mujeres en la dirección de una empresa, esas reuniones se han regularizado. En el sentido de que la mujer sabe que quiere volver temprano a su casa y, por lo tanto, va directamente al orden del día y resuelve.

U- ¿El éxito profesional es considerado de la misma forma por el hombre que por la mujer?

PD- En esto se complica. La mayoría de los hombres le pone muchas "fichas" a su éxito profesional y piensa que la familia es una especie de corolario. Si son profesionales exitosos, piensan que les va bien en la familia porque son buenos proveedores. En cambio, la mujer, cuando su trabajo le lleva mucho tiempo fuera de la casa, se siente culpable respecto de lo que no hace dentro de ella. Por lo tanto, en su caso el éxito profesional parece contrario al éxito familiar. Lo que yo propongo es hacer que la vida -que es una sola- se desarrolle de forma armónica en ambos frentes, no solo en el caso de las mujeres, sino también en el de los varones. Entonces, se podría considerar que una persona exitosa es aquella que desplegó sus capacidades donde sea y pudo vivir coherentemente de acuerdo a sus valores en todos los ámbitos.

STOP-PLAY-REW
Las dragonladys

"Sucede que existen mujeres que les costó tanto llegar arriba que "lanzan llamas" contra cualquiera que se le interponga- lo que en la literatura especializada la llaman dragonladys- mujeres que quizá sean peores que el peor líder masculino. Sin embargo, las mujeres que se atreven a ser ellas mismas y se sienten seguras dando su aporte desde la diversidad, generalmente, lo ejercen de otra manera".

  • Fuente:


Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.