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Ezequiel Fascioli: Joven cantautor uruguayo

      
Universia (U)- ¿Cuándo empezaste a cantar?

Ezequiel Fascioli (EF)- Hace unos 11 años. Yo soy de Montevideo y después de cuarto año de liceo, cuando tenía 17 años, decidí irme a Artigas a estudiar en una escuela agraria. Tenía vocación por estudiar agronomía y la educación que había recibido en secundaria no me servía para profundizar en lo que yo quería hacer. La escuela agraria me permitió vincularme con el mundo rural y las tareas de campo. Me fui a estudiar a Artigas con una guitarra que me habían regalado mis padres, aunque sin saber tocarla. Después, poco a poco, empecé a sacar canciones y fueron las mismas personas de Artigas, mucha gente de la campaña, la que me empujó a cantar.

U- ¿Cuáles fueron los primeros lugares en dónde cantaste?

EF- Cantaba en fogones que hacíamos en la escuela agraria, después un amigo del campo me llevó a una radio en la cual pasaban música "gauchá" de Río Grande Do Soul. Ahí todos los jueves me gané un espacio con un amigo que también cantaba. Empezamos a generar un espacio en el que tratamos de hacer canciones del Río de la Plata, porque en el norte uruguayo no se conoce la canción nacional, ya que existe una gran influencia de la música brasilera. Al terminar los tres años de la escuela agraria, volví a Montevideo a estudiar a la Facultad de Agronomía. Regresé y empecé a presentarme a concursos de cantautores que se organizaban en Montevideo y también en el interior.

U- ¿Cantás canciones de otras personas o solo las que tú componés?

EZ- Hoy estoy dedicado fundamentalmente a componer y a escribir canciones. Pero también tengo la responsabilidad de transmitir toda una línea del canto popular que quedó un poco perdida en el tiempo y que son justamente mis referentes: Atahualpa Yupanqui, Osiris Rodríguez Castillo y Daniel Viglietti. Si bien, en el caso de Viglietti es él el propio transmisor de sus canciones.

U- ¿En qué te inspirás para hacer tus canciones?

EF- En mis canciones está toda mi trayectoria, mi camino en estos 11 años de recorrido por el Uruguay, como trabajador y estudiante. Mi canción recopila todas esas vivencias, situaciones que vi y que viví. Uno es parte de la gente, es parte de un pueblo, es en ese sentirse parte que uno escribe. No es que yo me encierro en mi cuarto y empiezo a escribir canciones que solo yo siento. Yo soy parte de un "demos" y me siento parte de ese "demos". La canción se gesta ahí, en esa situación de ida y vuelta con la gente.

U- Fuiste elegido "Guitarra Negra 2005" en la Rural del Prado, ¿qué se valora para otorgar este premio?

EF- Lo que se valora es el estilo personal, la idea es que los cantores jóvenes no repitan canciones, sino que la recreen con un estilo personal, y, principalmente, que sean creadores. Que renueven la canción popular y generen un verdadero recambio positivo en el canto. Además, es fundamental que vean que el músico se perfila para seguir en el canto.

U- Tú te definís como un autodidacta. ¿La actividad profesional requirió una formación en el canto y la guitarra?

EF- Al ser autodidacta lo mío era algo muy crudo y lo tuve que ir puliendo para poder transmitir más claro mi mensaje. El año pasado gracias a la Fundación Chamangá (una organización de origen francés que financia en Uruguay a jóvenes que tienen una vocación comprobada y que en un año puedan avanzar en su tarea y mejorar lo que están haciendo), gané una beca para estudiar guitarra y fonaudiología. Esto me permitió perfeccionarme.

U- ¿Cómo te manejás con el tema de los recitales?

EF- Todos los recitales que yo doy están gestados por mi propia capacidad de moverme. Es todo a pulmón, es complicado el tema de la producción. He generado espacios en donde canto, por ejemplo, en el Nat Capiloncho en Ciudad Vieja. Además allí, con compañeros músicos, estamos haciendo un ciclo que se llama "Otras voces cantan", un poco haciendo alusión a que no solo lo que sale en las radios es la gente que está haciendo música, sino que hay gente que viene renovando la canción popular y que no aparece en los medios.

U- Tu idea es terminar la carrera de ingeniero agrónomo, pero también seguir en el canto popular ¿Cómo se compaginan estas dos tareas?

EF- El campo de trabajo, de acción y el objetivo es un poco el mismo: que la vida en el campo sea más sustentable y que las familias puedan producir para ellos y para el país. Pero a la hora de trabajar en las dos cosas, no es tan compatible. Igualmente, yo estoy abordando algunos proyectos personales y de intercambio con la Universidad de la República, en los cuales estoy planteando talleres de identidad en huertas orgánicas y comunitarias. Parto de la idea de que la canción popular es transmisora de elementos de conciencia colectiva. Por ello estoy trabajando en comunidades que trabajan en torno a la tierra, haciendo talleres de discusión sobre la valoración de la tierra, sobre nuestra cultura… Una instancia de intervención profesional, en el cual se mezcla lo productivo y la música.

U- ¿Cómo es la dinámica en estos talleres?

EF- En esos talleres les pido a la gente que dejen un rato "las palas en el galpón" y a través de poesías o canciones latinoamericanas, analizamos el contenido del texto. No como un análisis literario, sino viendo en qué partes del texto nos identifica como pueblo. Un intercambio de saberes, entre los saberes que tiene el pueblo y el conocimiento que brinda la universidad.

U- ¿Por qué te parece importante este tipo de trabajo?

EF- La formación que tenemos en la Facultad de Agronomía es casi unilateral. Hay que producir más y no preguntes por qué. Después te das cuenta que para que se produzca más en cualquier pedazo de tierra hay cuestiones sociales y culturales, hábitos y costumbres que tienen un porqué histórico. La idea es aportarle a la agronomía elementos más sociales por medio de la canción.





STOP – REW - PLAY

Ezequiel Fascioli se fue a Artigas en una búsqueda personal por sus raíces. "Mi abuelo por parte materna era para mí todo un misterio desde el punto de vista de las tradiciones que él traía y de la mística. Una anécdota puntual es que una vez me llevó a una pequeña huerta que tenía, en la cual había plantada una pitanguera, un árbol del monte indígena, y me dijo no arranques esta hoja, adentro de este árbol hay sangre charrúa que corre. Allí me comencé a dar cuenta que había toda una tradición, un respeto a la naturaleza y a la tierra que no lo veía en otros lugares."



Elegido por IMM

Ezquiel fue elegido entre 600 aspirantes por la Intendencia Municipal de Montevideo para recibir una beca de apoyo a "Jóvenes Creadores" durante 10 meses. Según Ezequiel "el jurado valoró especialmente la trayectoria de los creadores en cuestión, el compromiso de su obra con la comunidad, la posibilidad de que en ellos se concrete un avance en su formación y/o la creación de algún proyecto en vistas".





De las Taperas.

Mi senda es de silencios
por las campañas;
muy poco tiene el viento
pa´ rimediarlas:
taperas que a lo lejos
son como ánimas...
¿Pa´ donde fue la gente
mi virgen santa?!

Igual fue pa´ mi abuelo
- aunque tropiaba -
También para otros viejos
-buey y picana-
Las leguas son de ausencia
en estas pampas,
patrón es el silencio
en las estancias.

Huella de mi existencia:
tiempo y distancias;
se me hace que es tapera
la misma patria!

...................................................

Yo vivo en el sendero
solo con mi alma,
desvelando el misterio
de mi guitarra;
voy juntando el secreto
de varias razas
transformado en sonidos
que hay en su caja.

Y así es pa´ mi la vida:
hay que encontrarla
en el sol, en la tierra,
semilla y agua!
Lo sencillo es el sueño
de un pueblo paria
habiendo tanto campo
y tan pocas marcas!

Ezequiel Fascioli Sosa



Ciclo de Folklore y Canto Popular: "Otras voces cantan"
Abril-Mayo- Junio, Sábados 22 hs.
Nat Capiloncho
Dirección: Ciudadela 1430 esq. 25 de Mayo.
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