Noticias

El Salvo, un nuevo faro en la ciudad

           Autor: Camila Siqueira
Fuente: Shutterstock
Coincidiendo con los festejos por los 100 años de “La Cumparsita”, el tango más famoso del mundo compuesto por Gerardo Matos Rodríguez y tocado por primera vez hace un siglo por la Orquesta de Roberto Firpo en la confitería “La Giralda” (la que se encontraba donde hoy está levantado el Salvo) el Palacio Salvo, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, estrenó un nuevo artilugio en su cúpula, una luz led que iluminará Montevideo durante toda la noche.

¿Te interesan las noticias de cultura? Regístrate en Universia y no te pierdas ninguna

Más info


El proyecto Gran Salvo fue inaugurado por Daniel Martínez a fines de abril de 2017. Se trata de una luz led en la cúpula que convierte al icónico edificio en una especia de faro alejado del mar. El arquitecto responsable del proyecto, Federico Lagomarsino, explicó que la iluminación del edifico cambiará de acuerdo a diferentes temáticas, como por ejemplo se pondrá rosa el día de la lucha contra el cáncer de mama o de otros colores cuando ocurra la marcha por la diversidad sexual.


También está previsto que durante las emergencias atmosféricas el faro tenga un color característico, pero esa parte del proyecto aún no se ha desarrollado. La inauguración de la luz en la cúpula (que contó con el apoyo del Municipio B y del Ministerio de Educación y Cultura) fue presenciada por cientos de personas que se reunieron en la Plaza Independencia, frente al edificio, para ser protagonistas del momento. 


Historia del Salvo

Ubicado frente a la Plaza Independencia justo donde nace la mayor avenida montevideana, 18 de julio, el Salvo es un edificio de estilo Art Decó ecléctico con un diseño inspirado en la Divina Comedia de Dante, por lo que hay quienes aseguran que tiene un infierno, un purgatorio y un paraíso.


Fue construido por el arquitecto italiano Mario Palanti a pedido del empresario Ángel Salvo, italiano inmigrante que llegó a estas tierras por el 1860. La inauguración tuvo lugar el 12 de octubre de 1928 constituyéndose como el edificio más alto de Sudamérica hasta el 1935. Desde el 1996 es Monumento Histórico Nacional.


Antes de construirlo se hizo un llamado a concurso en el que participaron arquitectos uruguayos y extranjeros, pero al primer llamado se lo declaró desierto, y posteriormente se eligió el proyecto de uno de ellos, el italiano Palanti, que además de participar en el concurso tenía entre sus obras un edificio muy similar en Avenida de mayo en Buenos Aires, el Palacio Barolo, el que es considerado “el hermano gemelo” del Salvo.


En su idea original fue concebido como un hotel de lujo
, el edificio consta de dos subsuelos, doce pisos en el basamento mayor y diecisiete pisos en la torre. Para la construcción, realizada en hormigón armado, se utilizaron materiales de primera calidad: mármoles italianos, granitos de Alemania, bronces, hierros forjados, carpintería de roble de Eslavonia, pisos de parquet de pinotea, frisos, dinteles, un bestiario en bronce que abarca desde fauna marina, flora y fauna autóctona, y decoración del artista italiano Enrique Albertazzi.


A lo largo de su historia el Salvo ha despertado distintos “sentimientos estéticos”
. Por un lado está la anécdota sobre Le Corbusier, un arquitecto, teórico y urbanista suizo que en una visita a Montevideo en el año 1929 y mientras observaba el edificio desde la plaza, aseguró que determinado punto “Es el mejor ángulo”, y cuando le preguntaron “¿Para qué?”, contestó “Para apuntar el cañón”. Luego de otras observaciones poco felices sobre el edificio, decidió terminar el asunto llamándolo “Enano con galera”.


“Ocho de la mañana. Estoy desayunando en el Tupí. Uno de mis mayores placeres. Sentarme junto a cualquiera de las ventanas que miran hacia la Plaza. Llueve. Mejor todavía. He aprendido a querer ese monstruo folklórico que es el Palacio Salvo. Por algo figura en todas las postales para turistas. Es casi una representación del carácter nacional: guarango, soso, recargado, simpático. Es tan, pero tan feo, que lo pone a uno de buen humor”. Estas son líneas de la novela La Tregua de Mario Benedetti, quien por lo menos desde la ficción parecería desdeñar el edificio.


Pero por otro lado, no quizás asombrado por su belleza o quizás también por su fealdad (no lo sabemos), el Salvo se convirtió en la portada de un disco de la banda británica Blur. La fotografía parece haber sido tomada desde los altos del Hotel Radisson -donde la banda se quedó cuando estuvo en la ciudad para participar del festival Primavera Cero-, ilustra en blanco y negro el icónico edificio y muestra parte de la costa montevideana.
Visita la página Descubrí Montevideo para enterarte de cómo participar de las visitas guiadas al Palacio Salvo

Mirá la nueva cúpula del Palacio Salvo a través del video realizado por el equipo de Drone5 Uruguay






Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.