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Qué es la esclavitud moderna y qué podemos hacer para combatirla

      

Cuando hablamos de esclavitud, pensamos en que es algo que forma parte del pasado y que ya contamos con suficientes herramientas legales para defender la libertad de cada individuo. A nivel discursivo, esto es cierto, pero en la realidad no lo es. La esclavitud no terminó, sino que evolucionó a lo que hoy se conoce como esclavitud moderna.

La esclavitud moderna refiere a las condiciones de trabajo infrahumanas a las que millones de personas se ven expuestas, quienes incluso a veces no cobran ni un centavo por lo que hacen. El trabajo domestico forzoso, la explotación sexual, la servidumbre por deudas, la explotación laboral por salarios míseros, son solo una de las tantas formas de esta esclavitud que afecta al menos a 45 millones de personas en el mundo.

Si bien en todos los países este fenómeno es ilegal, aún continúa existiendo oculto a la vista del mundo. Todos los días millones de mujeres, niños y hombres son forzados a trabajar por salarios míseros, para pagar deudas heredadas o incluso, sin ninguna paga. Hay quienes no quieren llamarlo propiamente esclavitud porque a veces  se  “eligen” esos empleos (como es el caso, por ejemplo, de las fábricas de ropa en India), pero las condiciones son las mismas: más de 16 horas de trabajo, sin pausa para comer ni beber agua, sin descansos, todos los días, en lugares insalubres.

Las personas son tratadas y vendidas como objetos para producir productos o servicios baratos que serán vendidos por precios que pueden traducirse en el salario anual de cada uno de los trabajadores. Hay diferentes tipos de esclavitud, entre las más comunes están:

  • El trabajo en servidumbre: personas que piden préstamos o se ven obligadas a asumir las deudas de familiares, para pagar lo que deben tienen que trabajar en las peores condiciones, sin descanso ni días libres.

  • El trabajo forzoso: muchas veces a cargo de niños sin familiares cercanos que puedan cuidarlos. Los pequeños son obligados a trabajar mediante amenazas y castigos, trabajan en pesca, buscando oro, en fábricas de ropa, plantaciones de alimentos, etc.

  • La explotación sexual: es una de las más comunes formas de esclavitud y en la que se mueve más cantidad de dinero a nivel global. Se explota mujeres y niños por su valor comercial mediante prostitución y pornografía.

  • El trabajo en condiciones extremas: personas que por salarios míseros son explotados en fábricas, minas y plantaciones de alimentos, sitios insalubres que muchas veces terminan por enfermar y conducir a la muerte a los trabajadores.

La esclavitud moderna genera más de 13.000 millones de dólares de ganancias anuales a las grandes empresas, por eso es lógico que quieran mantenerla oculta. Muchos de los trabajadores explotados que forman parte de esta nueva esclavitud han sido engañados con falsas promesas de buena educación y mejor salario en un futuro: cosas que nunca llegan, y para cuando la víctima es consciente de lo que sucede, ya está demasiado sumergida en  deudas, lo que facilita el circulo de la explotación.

Nuestro deber como ciudadanos del mundo es, en primer lugar, aceptar que este es un fenómeno real y que está más cerca de nosotros de los que pensamos. Asumiendo su existencia, podemos tomar partido y generar cambios, comenzando por conocer cuáles son las empresas y marcas responsables la esclavitud moderna para dejar de comprar los productos y servicios que ofrecen.

Si cada persona comienza por cambiar sus hábitos de consumo y a denunciar lo que considera que alienta la esclavitud moderna, se pueden generar cambios positivos para ayudar a las millones de personas que aún son esclavizadas y anhelan una vida digna y libre.






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